Encontrar el propio hilo

Reseña de la segunda sesión del Seminario del Campo Freudiano

Reseña de la segunda sesión del SCF en la sede de Madrid, el 16 de noviembre de 2019 acerca de los capítulos 3, 4 y 5 del Seminario XI de Jacques Lacan, a cargo de la docente Amanda Goya.

A partir del Seminario XI Lacan produce un cierre en su operación de retorno a Freud tomando estos 4 conceptos (el inconsciente y la repetición, la transferencia y la pulsión) para darles una vuelta propia, un reordenamiento que los refiere a una estructura común, la resultante de su concepción del objeto a.
A. G. ordenó su exposición en 4 puntos.

1) La función del corte

Ésta se presenta en distintos registros:En la historia del movimiento psicoanalítico, dado que en 1964 se produce un nuevo comienzo para Lacan luego de su expulsión de la Asociación Internacional.En su relación con Freud, porque por primera vez lo cuestiona en distintos aspectos, tanto en seguir manteniendo el nombre del padre como en la creación de una institución, la IPA, que trata el saber psicoanalítico casi como un orden religioso.Y en práctica analítica misma, pues el corte de las sesiones fue una innovación en su práctica que resume su postura ética.El inconsciente para Freud está fuera del tiempo, lo que conlleva que el deseo sea indestructible, por escapar precisamente al tiempo. Para Lacan por el contrario hay una pulsación temporal de apertura y cierre del inconsciente, al que va a definir como una síncopa, como “lo que vacila en el corte del sujeto”.

Lacan define a Miller como al menos uno que me lee, y en un diálogo sostenido por ambos nace la pregunta por la ontología y el inconsciente, que Miller retomará en su curso “El Ser y el Uno”.

Al inconsciente Lacan lo presenta a partir de la hiancia, de la discontinuidad de sus formaciones. Una ontología es una doctrina sobre el ser y para Lacan el estatuto del inconsciente no es ontológico, es del orden de lo no realizado y de lo que pide realizarse.

El estatuto del inconsciente es pre-ontológico porque necesita de la palabra del sujeto para realizarse. No es algo que esté escondido en las profundidades, el inconsciente se produce en acto, no se presta al ser o no ser. Es lo que está a la espera y cuyo centro desconocido es el ombligo del sueño, lo real. La hiancia del inconsciente es el efecto de algo que no se puede decir, lo que causa el tropiezo del sujeto.
Por ello no es una ontología, más bien, es del orden de lo óntico, de la experiencia de la falta en ser.

2) El sujeto de la certeza  

Freud al igual que Descartes parte de una certeza, de aquello de lo que se puede estar siempre seguro, un axioma de partida, su primera piedra.
Pero Descartes parte de la duda para llegar a la certeza de las verdades matemáticas, tomando a Dios como garante. Su certeza es pensar, y si piensa entonces es, existe. Aquí hay un pasaje al acto, pues al sostener el ser del pensamiento la operación cartesiana da un salto.
El yo pienso se tiene que decir, para formularlo Descartes tiene que decirlo y eso dura lo que dura su enunciación. No es una verdad que se sostenga en el tiempo, depende de  que se diga. Aquí se manifiesta la división entre el enunciado y el sujeto de la enunciación.
Freud parte de la certeza de que hay pensamientos, pero da al pensamiento un estatuto inconsciente, a diferencia Descartes para quien el pensamiento es transparente a la consciencia. Esta es la divergencia.
Freud extrae la duda de los relatos de sueños, y la duda será el apoyo de su certeza, el indicio de que hay algo que preservar, un signo de resistencia.
En la experiencia analítica no hay manera de retractarse, la regla analítica señala que todo tiene una causa.
A la presencia de sí del sujeto cartesiano, se le opone la ausencia de sí del sujeto del psicoanálisis. Al ser del primero, se le opone la falta en ser del segundo.

3) El sujeto del psicoanálisis es el sujeto de la ciencia

Esta tesis de Lacan fue explorada en la exposición de A.G.
Sócrates inaugura la exigencia de coherencia y Galileo postula que la naturaleza se escribe con símbolos matemáticos. La ciencia se ocupa de hallar un saber en lo real para poder operar con ese saber sobre lo real.
El psicoanálisis no es una ciencia humana porque está en ruptura con los ideales del humanismo. El sujeto de la ciencia nace del cogito cartesiano. “Es el Uno sobreviviente del infierno de la duda”, un sujeto vaciado de toda representación, un sujeto vacío, porque la subjetividad del experimentador no se pone en juego para que la operación formal de la ciencia de las matemáticas se ponga en movimiento y opere sobre lo real.
En la ciencia el sujeto debe callarse, mientras en el análisis se le da al sujeto la libertad de hablar.
El psicoanálisis no es la ciencia del sujeto, es una experiencia donde el sujeto hace la prueba de hablar y de cómo su decir perturba al cuerpo.
Mientras que Descartes dice: pienso luego soy, Freud dirá: piensa el inconsciente y tropieza, luego deseo. El cogito psicoanalítico es un desidero.

4) La repetición

Lacan en un inicio entendía la repetición como el retorno de los signos debido a la insistencia de la cadena significante. Pero en este seminario introduce la repetición vinculada a lo real.
Luego separa los conceptos de repetición y transferencia e introduce la noción de sujeto supuesto saber que no está en Freud, y que no nada tiene que ver con la repetición.

Aquí la repetición procede de lo real de la estructura, de lo que Freud localiza en las neurosis traumáticas. El principio del placer no puede dar cuenta de las repeticiones traumáticas porque la repetición del trauma es un encuentro fallido con lo real. En los sueños traumáticos vemos una conjunción entre lo real y el sujeto.
La tyche está en el orden de lo inesperado, de lo sorpresivo.

Lacan retoma el célebre sueño relatado por Freud en el que encontramos esa frase que quema por si sola: Padre ¿no ves que estoy ardiendo? y pone el acento en la pérdida del objeto amado: el hijo. Lo real de esta perdida comanda los giros que dirigen al soñante. Pero más allá de la tesis de Freud de que este sueño sea la manifestación del deseo del padre de que su hijo siga vivo, y que a su vez el sueño traiga consigo el deseo de seguir durmiendo, Lacan sostiene que a pesar de la casi identidad de lo que está pasando en la realidad y en el sueño, lo que despierta es la otra realidad. El mensaje del niño tiene más realidad incluso de lo que está pasando en ese momento en la habitación de al lado. Lo que despierta es el carácter atroz de la realidad del niño, es el reclamo dirigido por el niño al padre que recuerda la famosa frase del cristianismo: Padre, ¿por qué me has abandonado?  

Lacan va más allá al extraer lo real del sueño: el objeto de la pulsión, escópico e invocante. En el ¿No ves…? hallamos la voz y la mirada, una interposición del objeto parcial, pues el encuentro entre un hijo y un padre es un encuentro imposible, porque el padre no es ningún ser consciente, es en realidad, un hijo. El padre es una función y no hay nadie que pueda encarnarla. El encuentro verdaderamente fallido con lo real de este sueño es el encuentro entre el padre y el hijo.

Reseña escrita por Alejandro Tolosa.

El fundamento y el objeto

Reseña de la primera sesión del Seminario del Campo Freudiano

Reseña de la primera sesión del SCF del 25 de octubre de 2019, sobre el Seminario XI de Jacques Lacan, a cargo del docente Sr. Marco Focchi.

Lacan se presenta en la primera lección del seminario como un herético y como un refugiado que encuentra un lugar en la Escuela Normal Superior donde poder continuar su enseñanza después de haber sido expulsado de la IPA que ya no lo reconoce como didacta y ha proscrito su enseñanza.

Se trata en este seminario de reafirmar el psicoanálisis fuera de la continuidad institucional freudiana (IPA). Un nuevo punto de partida que le plantea el problema de la legitimación que le lleva a preguntarse: ¿Qué me autoriza a hablar aquí?

En realidad nada le autoriza si pensamos que la fuente de la autoridad es la tradición, la continuidad de la historia que se remonta a un acto de fundación que en el psicoanálisis es el de Freud. Al separarse de la continuidad freudiana, Lacan se separa del acto de fundación y por eso se plantea el problema de la legitimación que en este contexto, año 1963, no es un problema teórico.

Si una tradición se interrumpe es preciso inaugurar otra y esto es lo que Lacan hace, no está completamente desligada de la anterior pues se refiere a su enseñanza durante diez años dirigida a los analistas. No hay otro título en el que legitimarse que ese y ese debe ser suficiente.

Cuando la IPA revoca su calificación de didacta él se autoriza en su enseñanza de hecho pues el derecho ya no lo tiene por haber sido revocado como didacta de la IPA. Por esta razón insiste tanto sobre el problema del fundamento que está presente en el título del seminario: Los cuatro conceptos “fundamentales” del psicoanálisis. Lo hace en un momento en que aún no había fundado su escuela: La Escuela Freudiana de París (EFP) que fundará unos meses más tarde, el 22 de septiembre de 1964. Lacan, como él mismo dice, se preocupa de la fundación de la práctica analítica. El problema del fundamento es un problema que viene de lejos, la filosofía habla de eso desde los griegos, la Arké, del que seguirá ocupándose hasta el siglo pasado, momento en el cual el fundamento es cuestionado a partir de la crisis de los fundamentos en matemáticas.

¿Qué es el fundamento?

El fundamento es lo que se mantiene como lo mismo en la diferencia, en la pluralidad.

El agua, el fuego, etc. para los filósofos griegos hasta llegar a Parménides que sitúa el fundamento en el ser. Lacan retoma el viejo problema al que dará un tratamiento nuevo.

El fundamento y el objeto

Hará una refundación del fundamento al estar su persona en primer plano ya que él había sido objeto de una negociación, a partir de lo cual cambia la manera de pensar el fundamento: En esta primera lección del seminario Lacan da una lectura diferente del fundamento al hacer surgir el objeto que por su naturaleza está velado y al hacer de eso el elemento fundamental de lo cómico puro. Es algo del estilo “el emperador está desnudo”. La esencia del cogito es hacer ver que detrás de los semblantes del poder está el pequeño hombrecito. Hacer caer los semblantes es la fuente de lo cómico y es precisamente ahí donde va a situar el fundamento.

Más allá de la retórica de los derechos humanos, la estructura nos muestra que cada individuo es negociable. Es una referencia a Levi-Strauss y su teoría del intercambio social, sólo que aquí no se trata sólo de las mujeres sino de cualquier individuo como se ve claramente en la toma de rehenes, por ejemplo, o en las 30 monedas por las que Judas vende a Cristo. Lacan nos insta a librarnos del falso pudor que nos lleva a mantener este asunto en familia, y a revelarlo.

El fundamento y el pudor

Hay un punto de inflexión en su tratamiento del fundamento cuando lo articula con el pudor. Al reconocer que lo cómico no está fuera del tema del fundamento (p:14), Lacan dice que no debemos detenernos en el pudendum. El fundamento toma ahora la forma de lo que está debajo, dessous, como la ropa interior, “les dessous” que están debajo del vestido, pero que queda a la vista.

Para entender a qué se refiere aquí Lacan hay que referirse a la cábala, Marco Focchi toma un experto, Gerson Scholem, que dice que podemos no interesarnos en la cábala pero que siempre hay algo de la vida que está debajo de la realidad cotidiana. Lo trascendente está debajo de nuestra visión de la cotidianeidad. En la tradición cristiana es al revés, lo trascendente está arriba, en el cielo. En Lacan lo trascendente está sometido al tratamiento cómico como un despojo.

Fundamento/cómico/pudendum

Al articular estos tres términos lo que parecía un problema viejo, el del fundamento, toma un tono muy moderno, casi nietzscheano. En “La Gaya ciencia” de Nietzsche encontramos el siguiente aforismo: “me temo que algunas mujeres de edad en el rincón más secreto de su corazón sean más escépticas que todos los hombres pues creen en la superficialidad de la existencia como si fuera su sustancia misma, siendo cada virtud sólo el velo de esa verdad, el velo muy oportuno de un pudendum”.

Las mujeres de edad que son las más listas, saben que las cosas superficiales son las verdaderas. Lacan hace llegar el fundamento a la superficie antes de explorar las superficies topológicas.

¿Qué se trata de fundar?

La “praxis” del psicoanálisis.

Lacan usa el término griego “praxis”, (acción en su sentido más amplio), no por preciosismo sino diferenciándolo de “poiesis”(producción de algo exterior). La “Praxis” es apropiada para el psicoanálisis como una manera de tratar lo real por lo simbólico, y ahí veo, -dice Marco Focchi-, una anticipación de lo que Lacan formalizará como “El acto analítico”. El término “praxis” había sido retomado por el marxismo, Marx sostenía que la praxis era el fundamento de las ideas y Lacan, a la inversa, afirma que la praxis es lo que tiene que ser fundamentado.

¿El psicoanálisis, es o no una ciencia?

Es la primera vez que Lacan se hace esta pregunta, para contestarla echa mano del rigor estructuralista. ¿Qué es una ciencia? -se pregunta cuestionando con rigor los diferentes aspectos con los que se define la ciencia.

Una ciencia se especifica por tener un objeto, pero ese objeto cambia con la evolución de la ciencia, por ejemplo, para Galileo el objeto de la ciencia es el movimiento y el principio de inercia que dice que lo que se mueve continuará moviéndose si no se lo para, pero no podemos decir lo mismo si tomamos la mecánica cuántica.

Tampoco podemos asumir la ilusión positivista de que existiría una unidad de la ciencia, una unidad última de todos los campos. La ciencia se basa en la experiencia, pero hay distintos tipos de experiencias, por ejemplo la experiencia mística. La alquimia también.

Lacan va a cuestionar cada uno de los rasgos con los que se define la ciencia.

La alquimia en particular le interesa porque la va a utilizar para introducir “el deseo del analista”. La alquimia necesita la pureza de ánimo del operador mientras que la ciencia no pone en juego el deseo del científico porque éste está afuera y se plantea la objetividad del campo de trabajo. La ciencia excluye la peculiaridad del operador, repite sus experiencias independientemente del operador, pero en psicoanálisis la peculiaridad del psicoanalista es importante y hace que un tramo de análisis hecho con un psicoanalista  no se parezca a otro hecho con un analista diferente, incluso si se han tratado los mismos temas.

El control de la práctica también difiere de la que se hace en la IPA, por ejemplo, donde se trata de la relación con un analista más experto, mientras que para nosotros un control es la oportunidad de poner a prueba el deseo del analista en el caso que controlamos. La práctica del control depende de la concepción que tengamos de lo que es el inconsciente. Si se pone todo el acento en el pasado tendremos un inconsciente objetivado, determinista, una especie de motor inmóvil de lo que sucedió después en la vida de ese sujeto pero se excluirá la posibilidad de invención.

Un nuevo concepto de inconsciente: El inconsciente está articulado al sujeto

Por el contrario si pensamos el inconsciente articulado al sujeto, una de las grandes innovaciones de Lacan, el inconsciente en relación con el sujeto que se constituye en una elección, no es un inconsciente que esté de antes. Todos nos encontramos en situaciones que creemos no haber elegido pero en ellas nos constituimos sin saberlo. En este punto Lacan se separa de Spinoza quien pensaba que si creemos ser libres es porque desconocemos nuestras determinaciones.

Jacques-Alain Miller al hablar del Campo Freudiano año cero se refiere a los heréticos en una conferencia que dio en Turín y dice que lo importante no es lo que eligen, sino que eligen, que toman partido en su vida. Este es el inconsciente que Lacan pone al trabajo en este seminario. El inconsciente que incluye el tiempo que pulsa en un movimiento de apertura y cierre. Freud se había separado pronto de un inconsciente objetivado y determinista pero cuando Lacan define el inconsciente estructurado como un lenguaje pone el acento en la combinatoria y en sus leyes, pero si solo fuese así sería como una máquina que es la concepción que tiene la psicología del yo del inconsciente.

Lacan vuelve a pensar su concepto de inconsciente cuando se platea la pregunta de si el psicoanálisis es una ciencia. Entonces el inconsciente se vuelve temporal, con latidos de apertura y cierre. El inconsciente no es ontológico, no es del orden del ser ni del no ser sino de lo no realizado. Para reformularlo de este modo parte de la noción de objeto que ha elaborado en el Seminario X como causa no intencional.

El objeto causa

El objeto como causa no es el objeto que nos atrae en el escaparate, no es el objeto que seguimos y nos ilusiona, sino algo que nos empuja desde el interior, la causa no hay que buscarla fuera. Cuanto más tratamos de apresar la causa más se evade. Lacan busca el concepto de causa en un ensayo de Kant sobre las magnitudes negativas de 1763. Esta es una referencia fundamental para pensar el inconsciente como discontinuidad. Kant parte de dos maneras distintas de pensar la causa: la lógica y la real.

En la causa lógica dos afirmaciones distintas se anulan una a otra por el principio de no contradicción, ejemplo: no es posible que un cuerpo esté a la vez parado y en movimiento. Los dos términos existen pero no al mismo tiempo. En la causa real dos predicados se oponen pero no en virtud del principio de no contradicción, ejemplo: un cuerpo empujado en una dirección y al mismo tiempo empujado por una fuerza igual en la dirección opuesta, el resultado es que está parado aunque es empujado. Si tenemos 100 euros y debemos la misma cantidad el resultado es cero. Son dos cantidades equivalentes pero de sentido contrario que se dan al mismo tiempo. De la oposición lógica se deriva lo absoluto mientras que de la real se deriva lo relativo.

En el campo de la moral un valor es relativo a otro, el displacer para Kant, no es solo ausencia de placer sino una fuerza que anula otra. Por ejemplo: la madre de un yihadista puede sentirse orgullosa de que su hijo haya dado su vida por Alá y al mismo tiempo sufrir su pérdida. Pero lo que le interesa a Lacan en este ensayo es que al final del mismo, Kant afectando modestia dice que hay algo que no puede comprender. Comprende bien que una consecuencia provenga de una causa, porque la consecuencia está incluida en el concepto de causa, una cosa nace de otra siguiendo el principio de identidad. Pero lo que es difícil de comprender es como una cosa nace de otra sin seguir el principio de identidad -dice Kant. La causa real es incomprensible para Kant, el viento trae la lluvia, pero cuál es la implicación si son dos cosas diferentes.

Es precisamente aquí donde Lacan encuentra su idea de causa, la que presenta en el Seminario XI: las relaciones causales están fuera del concepto, la causa real no se deja atrapar, lo que implica una fractura con respecto al principio de identidad. Dos elementos se suceden, el sol sale después de la noche, esperemos, pero eso no se confunde con la causa.

CAUSA / FRACTURA / CONSECUENCIA

“No hay más causa que de lo que cojea” afirma Lacan en este seminario. Esta noción de causa en la que la fractura está en juego afecta a la nueva noción de inconsciente que introduce en este seminario pues implica un inconsciente que está más allá de la ley significante, cuando hay causa hay fractura y ya no se trata sólo de mecanismos.

En la reformulación que hace Lacan del inconsciente en el Seminario XI, la causa se distingue de lo que hay de determinante en la cadena de la ley. La causa es el punto de tropiezo en la cadena de la ley.
En su libro “El ultimísimo Lacan” Jacques-Alain Miller habla del inconsciente transferencial y del inconsciente real presentado por Lacan en “El prefacio a la edición inglesa del Seminario XI” escrito en 1976. El inconsciente real es un inconsciente exterior al sujeto supuesto saber y exterior a la máquina significante que produce sentido. La premisa del inconsciente real homólogo al trauma, está construida sobre la reformulación del inconsciente que hace en el Seminario XI. ¿Qué es sino lo no realizado del cual habla aquí?, ¿Qué es lo no-nato? Hay algo anterior a la estructura significante que se vuelca aquí en ese “no nato”.

Lacan multiplica las maneras de presentación: la hiancia (el ombligo) en el sueño, la discontinuidad introducida con la causa real, lo que se encuentra sin haberlo esperado, la sorpresa, las invenciones en la psicosis, el hallazgo, el tropiezo, etc. No es cuestión de llenar los huecos como hace el neurótico sino de saber hacer con ellos.

Reseña realizada por: Araceli Fuentes.

Reseña sobre las Jornadas Clínicas de la Red Psicoanalítica Madrileña

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https://nucep.com/curso-2019-2020/red-psicoanalitica-madrid/

El  pasado sábado 21 de Septiembre vivimos unas jornadas clínicas emocionantes e ilusionantes, donde la Red Psicoanalítica Madrileña nos convocaba bajo el epígrafe “Síntomas de nuestra época”.

Las plazas agotadas días antes de su celebración, nos mostraban que el Psicoanálisis sigue suscitando interés en nuestra sociedad, enseñándonos la importancia de la celebración de estos encuentros que dan cuenta de la práctica psicoanalítica.

A lo largo de esta fructífera jornada tuvimos la ocasión de escuchar doce casos clínicos de terapeutas tanto de la propia RPM, como del Centro de Psicoanálisis Aplicado (CPA) y del Centro Psicoanalítico de Atención a adolescentes (CPAA), ambas instituciones invitadas por La RPM a participar, todos ellos dispositivos de atención social vinculados al Psicoanálisis Lacaniano en Madrid.

Amanda Goya, co-responsable de la Red Psicoanalítica Madrileña nos daba la bienvenida a las jornadas, recordándonos que este dispositivo ofrece una escucha respondiendo a una política del compromiso del Psicoanálisis en lo social, lo que Jacques-Alain Miller ha llamado Acción Lacaniana y que el mismo Freud inició.

En su presentación Amanda nos daba el primer hilo conductor y situaba el rasgo dominante que habitaba en todos los casos presentados: la precariedad material y simbólica en la que se hallaban estos sujetos, donde se veían reflejadas las consecuencias del capitalismo salvaje que impera en nuestra sociedad y también dando cuenta de que el Psicoanálisis no es ajeno a las causas sociales del malestar.

Los casos fueron comentados por Doménico Consenza y Luis Solano, que pusieron a nuestra disposición su agudeza clínica para repensarlos y permitirnos reflexionar juntos sobre las aristas y los matices de cada presentación.

Luis Solano nos sugirió otro hilo con el que unir todas las viñetas clínicas, el significante “Avería del deseo” con el que se podría nombrar el malestar de todos estos sujetos más allá de su estructura clínica.

A lo largo de este intenso camino que fuimos recorriendo, hemos podido comprobar que la escucha psicoanalítica ha tenido una incidencia en la historia de las personas que han pasado por los distintos dispositivos, cada una en su singularidad.

Es imposible comentar caso por caso en esta pequeña reseña, pero quizá sí es interesante dar unas pinceladas  generales, detallando algunas peculiaridades y algunas reflexiones a las que nos ha conducido la jornada.

Hemos podido escuchar a lo largo de la conversación cómo el trabajo de los terapeutas en general ha apuntado a humanizar y pacificar, a convocar algo de  lo vital.
Hemos advertido diferentes maniobras por parte de los terapeutas, cómo se ha intentado tratar lo real del goce con el significante, apuntar a la implicación del sujeto reconduciendo a la responsabilidad no partiendo de la posición del saber, devolver al sujeto lo que le estaba pasando como un enigma que le pertenecía.

También intentando reducir los efectos devastadores, apuntalar la escucha como contención, hemos visto el uso del humor para rebajar el super-yo y su efecto mortificante.
Hemos comprobado algunas dificultades transferenciales con la irrupción de la transferencia negativa y hemos reflexionado sobre la importancia de no aceptar que el sujeto meta al analista en el lugar especular y poder pasar a otra cosa, cómo el deseo del analista permite no caer en la especularidad imaginaria.
Hemos tomado conciencia de los límites de la práctica dentro de la institución, quizá viendo diferentes matices de los distintos dispositivos.

Constatar también, el valor del trabajo con las familias cuando en algunos casos el tratamiento del Otro familiar ha conducido a una pacificación y en otros la imposibilidad, cuando ese Otro familiar no se engancha, cuando no consiente y las dificultades que eso conlleva en el trabajo.

Se ha contemplado que en algunos sujetos la producción sintomática a veces ha conducido a la división subjetiva movilizando a algunos pacientes de su posición pulsional y en otros casos la imposibilidad de la producción de un sujeto, pacientes que no entran siquiera en la escucha analítica.
Ha sido sin duda un estimulante paseo por las particularidades de una clínica que siempre se contempla caso por caso.

Vilma Coccoz, co-responsable de la RPM, cerró esta jornada destacando el coraje que es necesario para exponer una práctica como es la de intentar ayudar a resolver la crisis que una persona tiene en un momento dado en su vida. Nos recordó las palabras de Jacques-Alain Miller cuando nos dice que la participación en una conversación clínica es una puesta en común más allá de los intereses comunes y profesionales.

También nombró el diagnóstico como un delicado arte, donde no se trata de universalizar una regla, sino de la decisión desde el juicio más íntimo en el uno por uno, de si una regla se aplica o no.
Nos apuntó qué es lo que está en juego en esta clínica orientada por el Psicoanálisis: la rectificación de la relación de cada sujeto con lo real, poniendo ahí la justificación de la intervención, porque el encuentro con un psicoanalista puede venir en auxilio de un sujeto para que encuentre otras vías de satisfacción más accesibles.

Nos recuerda que a lo largo de estos doce casos se ha destacado que lo que en Psicoanálisis nombramos como el modo de gozar, es el modo de vida, es la forma en que podemos captar cómo se distribuye la libido de una persona en su relación con los demás y con el mundo, mostrándonos que después del encuentro con una escucha analítica se puede observar en esa distribución de la libido la pacificación, la creación y el cambio de posición que implica valorar si se está dispuesto o no a perder algo para conquistar un saber sobre la propia vida.

Vilma dedicó sus últimas palabras, en esa forma tan singular que siempre tiene de poner en juego nuestro deseo, a recordarnos que la formación analítica acoge la novedad e invitando a todos los participantes a ser guardianes de esa novedad en la atención desde las consultas inspiradas en la orientación freudiana y lacaniana, desde una práctica, que nos recuerda, que no se diluye en todo los demás, aquella que se dice psicoanalítica.

Un gran broche para una jornada enriquecedora y que nos deja a la espera de un próximo y esperado encuentro.

Silvia García Esteban

¿Qué es el prójimo? Conferencia de Amanda Goya

Ciclo de Conferencias de introducción a la orientación lacaniana de 2019: Soledades, de Hoy y de Siempre.

¿Qué es el prójimo? Por Amanda Goya.

Es el título de la primera de las conferencias con las que se reanuda el ciclo de conferencias de este año dedicado a un tema que, de una u otra manera, nos involucra a todos: la soledad, en sus infinitas variantes.

La noción de prójimo, tan cara al discurso religioso, toma su especificidad en el campo inaugurado por Freud: el del inconsciente y la sexualidad. De esa especificidad nos ocuparemos, y del aggiornamiento que Lacan propone con su versión laica del prójimo, una imprescindible figura de la que dependemos, y a la que amamos y odiamos a la vez.

Conferencia celebrada el 23 de septiembre de 2019.

Entrevista a Doménico Cosenza

Entrevista realizada por Andrés Borderías a Doménico Cosenza para la Jornada Clínica de la Red Psicoanalítica Madrileña, con la participación del CPA Madrid, y el CP-Ado.

Usted ha trabajado durante muchos años en instituciones vinculadas al tratamiento de los desórdenes alimentarios. ¿Qué aporta la orientación psicoanalítica lacaniana respecto de las psicoterapias y la psiquiatría actual en este terreno?

Respuesta: El aporte psicoanalítico lacaniano en el marco de la clínica de los trastornos de la alimentación es muy original y fecundo. Ha orientado y orienta muchas experiencias institucionales en este campo en varios lugares del mundo, habiendo encontrado en particular en Italia un lugar de privilegio en los últimos 25 años. Sobre este aporte he escrito varios textos, desde El muro de la anorexia (Gredos 2013) hasta la nueva versión revisada y ampliada de La comida y el inconsciente (NED 2019).

El corte que Lacan introduce en este campo es radical. No se reduce a poner en evidencia la pobreza de los tratamientos que se quedan atrapados en la dimensión de la conducta, de la cognición y de sus trastornos, y que intentan normalizarlos – como ocurre en los tratamientos cognitivos-conductuales que dominan el campo de las psicoterapias aconsejadas para los trastornos de la alimentación, según las protocolos internacionalmente reconocidos por las instituciones psiquiátricas internacionales. Ni se limitan en reconducir estos trastornos al estatuto de síntomas de un desequilibrio comunicacional interno al sistema familiar, como en el abordaje sistémico-relacional, que tiene una larga tradición desde los comienzos de los años 70 en este campo, sobre todo en el tratamiento de niños y adolescentes. Los cognitivo-conductuales se quedan atrapados en la dimensión del fenómeno manifiesto, y no quieren saber nada alrededor de la causalidad estructural que sostiene el desarrollo de los trastornos de la alimentación. Los sistémico-relacionales sacrifican a la lógica del sistema la dimensión particular que empuja al paciente a elegir el síntoma como solución. Pero el corte de Lacan es también un corte respecto a las tentativas de los post-freudianos en este campo. En particular respecto a los que reconducen estas perturbaciones en el marco de un trastorno narcisista producido por la difícil relación primitiva con la madre, como Caregiver – todos los herederos de la tradición de la Ego-Psychology, desde Hilde Bruch hasta Jeammet, en particular respecto a la anorexia. Toda la puesta en escena de la cuestión se ve reducida en lo esencial a la relación de estrago entre la madre y la hija (o el hijo), dejando al padre al margen del problema. Lo que me parece más esencial en la perspectiva lacaniana no es tanto la puesta en relieve de la función del padre como tercero respecto a la díada madre hija/o, ni tampoco que el analista se coloque como suplente de un padre débil – como a veces ha sido leída equivocadamente la perspectiva lacaniana de la cuestión. Lacan nos remite al valor estructural, en particular en la clínica de la anorexia mental, del objeto nada. Esta es la invención clínica que Lacan hace entrar en este campo como un meteorito, esclareciéndolo.

Mas precisamente, la pareja que Lacan convoca en el centro de esta clínica, pensando en la anorexia mental, es la del rechazo y la nada. El rechazo como operación fundamental, rechazo del Otro en su doble vertiente (el Otro que rechaza al sujeto, y el sujeto que rechaza al Otro); y la nada como objeto que causa el rechazo. Este es un objeto pulsional muy singular en el listado de los objetos lacanianos, que la clínica de la anorexia nos ayuda a ubicar en su lugar. Objeto que en la neurosis se negativiza como perdido y toma el relevo, por ejemplo, en la anorexia histérica, del significante del objeto imposible del deseo. Pero en las formas que no pertenecen a la neurosis toma el valor de objeto no perdido, pleno, incrustado en el cuerpo, causa de no deseo y de inercia (como dice Jacques-Alain Miller en 2009). Hay que esclarecer entonces, en esta clínica el estatuto dominante del objeto nada en el paciente, para orientar la cura de la buena manera. Lacan nos invita a entrar en esta clínica abriendo esta puerta, para esclarecer los fenómenos que constituyen la especificidad de este campo. Es una puerta paradójica, que parece más un muro, donde hay un goce masivo que se interpone y obstaculiza, impidiendo (o a veces provocando) el encuentro entre el sujeto y el Otro.

Lacan nos permite entrar en la clínica de los trastornos de la alimentación a partir de esta dimensión operatoria que ubica un goce singular en su campo. Es lo que hemos intentado desarrollar en nuestra investigación y en nuestra practica clínica, ya sea en instituciones, ya sea en la consulta. En lo que hemos escrito hemos aportado muchos detalles de esta operación. En particular en La comida y el inconsciente, intentamos desarrollar esta perspectiva mas allá de la clínica de la anorexia y la bulimia, con un extenso tratamiento sobre la obesidad y el llamado trastorno de la alimentación descontrolada. Esbozamos así una critica del paradigma de las nuevas formas del síntoma, intentando abrir otra perspectiva.

Por otro lado, usted está al frente de la Euro Federación de Psicoanálisis desde hace ya un tiempo, ¿qué puede decirnos sobre la presencia del psicoanálisis en las instituciones en Europa?

Respuesta: Mis primeros dos años de ejercicio de la función de presidente de la Euro Federación de Psicoanálisis me han permitido efectivamente darme cuenta de manera más precisa de la variedad y riqueza de las experiencias institucionales desarrolladas en Europa por analistas de nuestras cuatro Escuelas. Los desplazamientos que esta función comporta hacia varios lugares de nuestro continente, me han permitido apreciar de manera mas cercana, hablando con los colegas de los varios lugares, los aportes y las invenciones institucionales que las Escuelas (en el caso de los CPCTs en Francia y Bélgica, hoy día reunidos en la FIPA), los Institutos del Campo Freudiano (en el caso de los Centros Clínicos de Roma y Milán en Italia, pero también en el marco de la Red-CPA del NUCEP de Madrid), o las múltiples iniciativas de colegas que han fundado instituciones terapéuticas a partir de nuestra orientación. El reciente reconocimiento de utilidad publica recibido por la ELP por parte del Estado Español, unido con la existencia de la Fundación (FCPOL), es también un factor que hay que valorar, y que podrá quizás jugar un importante papel en el futuro en España también en este campo.

Esta riqueza y variedad no están exentas de la complejidad propia de la Europa contemporánea, donde el empuje hacia la uniformización, y sobre todo hacia la lógica administrativa de la evaluación fundada en los parámetros de la evidence based medecine, nos pone en situaciones de dificultad, y nos empuja cada vez hacia la búsqueda de nuevas soluciones que nos permitan no ceder en el deseo que nos orienta como analistas respecto al encuentro con la singularidad del paciente que encontramos en las instituciones donde trabajamos. En el último Congreso de la EFP PIPOL 9 hemos podido comprobar la variedad de respuestas y invenciones posibles de las cuales podemos servirnos para llegar, según el medio especifico donde operamos, a este objetivo.

Entrevista a Andrés Borderías

Estimados lectores,
continuamos con las preguntas que Amanda Goya, coordinadora junto con Vilma Coccoz de la Red Psicoanalítica Madrileña ha realizado a Andrés Borderías, y sus respuestas. ¡Buena lectura!

¿Podrías decirnos unas breves palabras sobre qué es el C.P.A.-Madrid (Centro de Psicoanálisis Aplicado – Madrid) que co-diriges con Araceli Fuentes, y cuál es su cometido principal?

Primero diré algo sobre su origen. Tras el cierre del CPCT de Madrid, el año 2009, junto con el cierre del resto de CPCTs que la FCPOL había puesto en marcha en España en Barcelona, Málaga y Bilbao, algunos colegas que habíamos participado de esa experiencia quisimos continuar de algún modo con esa apuesta. Hizo falta un tiempo para comprender lo que había ocurrido y para rediseñar la propuesta que Jacques-Alain Miller había lanzado en el año 2004.
 
Había que reorientar por un lado, la relación con la administración y las condiciones económicas del mismo. Por otro lado, esa nueva institución ya no sería una iniciativa de la Escuela como tal, sino la iniciativa de algunos colegas que compartíamos ese deseo.

La solución estaba allí, delante de nuestras narices, pero hizo falta un tiempo para dar con ella: se trataba de conseguir un proyecto “de coste cero” que mantuviese los principios y la orientación del CPCT.

La clave pasaba por conseguir que alguien nos abriese una puerta para volver a poner en marcha la experiencia. Y hay que decir que esa puerta se abrió como efecto de la transferencia que había generado anteriormente la Red Asistencial 11M y posteriormente el CPCT de Madrid con personas responsables de la administración pública de la ciudad.

Así surgió este nuevo proyecto el año 2013, mucho más reducido que el CPCT de Madrid, pero con la misma orientación y diseño en sus condiciones: un equipo de practicantes orientados por el psicoanálisis lacaniano atendemos ahora en un espacio cedido por el ayuntamiento de Madrid: unos despachos situados en un centro de la red pública de servicios sociales, y lo hacemos de forma gratuita en un tiempo limitado a cuatro meses y cualquier tipo de demanda. Los miembros del equipo clínico trabajan “ad honorem” y participan de reuniones periódicas para elaborar la experiencia clínica. Una vez al año realizamos una Jornada abierta en el Centro Cultural de Puerta de Toledo. Por otro lado, mantenemos un Stage abierto a practicantes que cumplen con algunas condiciones de formación, control y análisis. En ese sentido, todos los practicantes somos analizantes. Se trata de sostener la función múltiple para la que fueron creados los CPCTs por Jacques-Alain Miller hace ya quince años en el contexto de la “acción lacaniana”: un laboratorio de la experiencia clínica en un centro a pie de calle, un lugar para la renovación de la transferencia del psicoanálisis en la ciudad y un espacio de formación para los que participamos de esta experiencia.

Hasta el día de hoy hemos atendido más de seiscientas demandas, y las fuentes de derivación se han ido ampliando y extendiendo por la ciudad. Este dispositivo se ha sostenido gracias a la participación, el apoyo y la transferencia de trabajo de muchos colegas miembros de la ELP en la sede de Madrid, algunos de los cuales han contribuido con su buen hacer durante un tiempo: Antonio Carrero –que forma parte del actual equipo clínico-, Claudine Foos, Araceli Fuentes – que codirige el CPA conmigo-, Susana Genta, Ivana Maffrand, Gabriela Medin y Esperanza Molleda. También participan en el equipo clínico como colaboradoras, Yudmila Lima y Noemí Castiñeira, tras haber hecho un Stage en el mismo. El CPA Madrid tiene sus puertas abiertas.

Para terminar, diré que el CPA Madrid es una Asociación sin ánimo de lucro, y entidad colaboradora de la FCPOL (Fundación para la Clínica Psicoanalítica de Orientación Lacaniana que la ELP puso en marcha el año 2005 para el impulso de los CPCTs y las instituciones orientadas por el psicoanálisis).

Siguiendo la orientación que propuso Jacques-Alain Miller hace unos años, ¿podrías hablarnos de lo que él llamó “efectos terapéuticos rápidos” y de cómo se ponen de manifiesto en los tratamientos en el C.P.A.?

La conversación del ICF del año 2005 partió de un objetivo claro: elucidar un ámbito de la clínica poco explorado por los psicoanalistas, los efectos terapéuticos que se obtienen en un primer tiempo de la práctica analítica. En ocasiones, la simple formulación de la demanda tiene efectos terapéuticos para un sujeto, otra cosa es que estos efectos sean duraderos. Por eso Freud apuntó a la emergencia de la dimensión inconsciente de la demanda.

Lacan posteriormente ubicó la rectificación subjetiva como un umbral en la experiencia analítica, que podemos considerar como un primer ciclo en su lógica temporal, más o menos breve, y que en la medida en que hace emerger el compromiso inconsciente del sujeto con su malestar no sólo es condición de la transferencia, sino que suele producir efectos terapéuticos.
 
Pero los efectos terapéuticos no se reducen a “la rectificación subjetiva”, que por otro lado no siempre se produce. La emergencia del sujeto, la localización de una identificación, la formulación de una repetición, un instante de ver de la implicación subjetiva en el malestar… son distintas formas de localizar dichos efectos terapéuticos rápidos.

Sin embargo, en esa conversación hubo algo más, en realidad mucho más. De forma imprevista hubo una elaboración sobre varios términos que resultan muy interesantes para nuestra investigación y orientación. Jacques-Alain Miller desarrolló una “teoría de los ciclos” en la que examinaba la temporalidad de la cura, articulándola a un uso novedoso del término “foco”, referido al objeto a, dándole así una vuelta más a los desarrollos que había hecho en su curso “Los usos del lapso” del año 2004. De este modo, “ciclo”, “foco” y “curápida” aparecieron formulados en la conversación como declinaciones novedosas, muy interesantes para nuestro “laboratorio clínico”, interrogando desde una perspectiva novedosa la relación entre significante, goce, tiempo y acto analítico.

En el CPA esto nos ha llevado a diferenciar entre el tiempo ofrecido de tratamiento y “los ciclos” que eventualmente pueden darse durante ese tiempo de tratamiento, lo que abre siempre, en cada caso, una pregunta importante: ¿cuándo y por qué concluye un tratamiento en un dispositivo como el CPA? que precede a otra no menos importante, ¿cuál es el destino o la orientación que toma la conclusión y la transferencia?

Por último, la clínica contemporánea nos confronta con nuevas modalidades del malestar y con la clínica de las psicosis ordinarias. La función del síntoma es una brújula que requiere de un cuidado particular por nuestra parte en cada caso. Nuestra orientación se sostiene en este terreno gracias a la última enseñanza de Jacques Lacan, lo que nos permite apuntar a veces en un tiempo “rápido” a un reabrochamiento de una solución sintomática para un sujeto, o constatar los efectos terapéuticos fruto de una nominación, o el efecto terapéutico que se produce a partir de una sutil orientación respecto del goce, etc. Es decir, una clínica del síntoma del sujeto.

En ese contexto en el que hay que situar la cuestión de los efectos terapéuticos rápidos. En fin, cuestiones todas ellas apasionantes para el debate.

Hacia la Jornada del 21 de Septiembre

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La práctica psicoanalítica en dispositivos institucionales

Decía Lacan que el psicoanálisis se volvería cada vez más necesario en el “movimiento de aceleración en que entraba el mundo”; día a día comprobamos hasta qué punto es verdad esta aseveración. Si hacemos una analogía tomando en consideración el axioma analítico “no hay sujeto sin Otro” me gusta pensar que en poco tiempo no habrá analista sin institución en el sentido amplio, sostenido en el lazo social de la Escuela y en sentido restringido, como dispositivo de atención.

De la misma manera que el ser hablante es un ser vinculado a las huellas, a las marcas de una historia singular de su relación al Otro, tampoco podemos prescindir de la historia del psicoanálisis cuando intentamos vincularnos a lo real del deseo de Freud; importa saber de qué forma se nos ha trasmitido el deseo de Freud, en qué punto cada uno de nosotros engarza su deseo al deseo de Freud. Para responder a esta pregunta podemos situar unas breves puntuaciones en forma de escansiones.

Primera escansión
La primera está claramente formulada durante el 5º Congreso de Psicoanálisis que tuvo lugar en Budapest en 1918. Es la primera escansión porque en ese momento se explicita como tal el deseo de Freud respecto a la creación de dispositivos gratuitos de atención a los ciudadanos ante los representantes de diversos estados europeos; dichos centros estarían destinados a las personas imposibilitadas de tener otra ocasión de encontrarse con un psicoanalista. Aprovechando el interés manifiesto de las autoridades gubernamentales y militares presentes en dicho evento por los dispositivos de inspiración freudiana para el tratamiento de los traumatizados de guerra, Freud expresa su deseo de ampliar la acción del psicoanálisis en su dimensión social.

Una vez concluida la guerra los representantes de ejércitos y gobiernos no tomaron en cuenta el compromiso adquirido. Aunque sí algunos de los discípulos de Freud, en quienes se había despertado el deseo de hacer institución. Ellos trabajaron de forma decidida para construir esos centros.

En el año 1920 abrió sus puertas el Instituto de Berlín, y en 1922 el Ambulatorium de Viena [1]. La saludable tensión entre ambas sedes de formación y de práctica fue muy enriquecedora y fructífera durante la época de entre guerras, cuando los analistas participaron activamente en la vida ciudadana. En esos años también proliferaron otros dispositivos de atención a niños, adolescentes, familias y mujeres gracias a la participación de las analistas en los movimientos feministas y libertarios.

Ahora bien, en lo relativo al psicoanálisis aplicado, Freud se mostró muy firme ya en ocasión de dicho congreso, alertando respecto a las tentaciones terapéuticas que podrían surgir; intuía las desviaciones que podrían derivarse de estas acciones y que tendrían como consecuencia “derrapar hacia otros discursos” como dice Lacan. En 1918 Freud manifestó claramente que los elementos más importantes y eficaces de los dispositivos, de las instituciones y centros psicoanalíticos de atención, debían continuar siendo derivados del psicoanálisis propiamente dicho, “riguroso y libre de toda tendencia.”

Para Freud la orientación de estas acciones debía sustentarse en el psicoanálisis puro, independiente de otra injerencia que pudiera derivar en una sumisión al discurso del amo y por ende, a la psicoterapia.
Desgraciadamente la lengua del Tercer Reich se impuso y los enemigos del género humano, como los llamaba Lacan, exterminaron también la lengua de Freud. Aunque la semilla de la letra freudiana, lo real de su transmisión y de su deseo iba a germinar en la lengua francesa, inscribiéndose como un acontecimiento de discurso gracias a Jacques Lacan.

Segunda escansión
La segunda escansión se opera con la Fundación de la Escuela Freudiana de París, en 1964. Lacan propone una nueva manera de hacer institución analítica, una nueva Escuela, en donde se articula el psicoanálisis puro y el psicoanálisis aplicado en la estructura lógica del trabajo colectivo.

Tercera escansión
En 1967 en su Discurso de Clausura de las Jornadas sobre la psicosis infantil, organizadas por Maud Manonni, Lacan concluye su reflexión sobre la influencia de la antipsiquiatría en el funcionamiento de las instituciones afirmando: “estamos en el punto 0”. Según tal sentencia, nada se había avanzado respecto a lo que podría esperarse del psicoanálisis aplicado. En esa conferencia Lacan afirma que el ser humano además de ser -para -la muerte, es un ser- para- el -sexo, y que los analistas ( dice esto luego de haberles escuchado) parecían ignorarlo. El ser hablante, además de ser un sujeto mortal es un ser de goce y por lo tanto su cuerpo está implicado en el modo en que es alojado en una institución. Pero no solo el cuerpo del sufriente, también el cuerpo de quienes le acogen, de quienes intentan socorrerle, ayudarle, orientarle. Una institución psicoanalítica se especifica por tomarlo en cuenta en su operación.

Cuarta escansión
En 1974, Antonio Di Ciaccia inventaría una nueva manera de hacer institución con niños psicóticos y autistas, implementando lo que Jacques-Alain Miller ha nombrado práctica entre varios sustentada en la lógica y en la ética de la orientación lacaniana. En dicha práctica se tiene muy en cuenta tal dimensión del goce en el ser hablante. Durante muchos años Judith Miller, con una entrega y con una generosidad admirables, ayudó a la conformación del RI3 -la Red internacional de Instituciones Lacanianas- que trabajan desde esta perspectiva. No es un método -hay que decirlo- y por eso cada una de las instituciones encuentra la manera, en su estilo de trabajar, de hacerlo efectivo.

Quinta escansión
En 2003 se produce la detección por parte de Jacques-Alain Miller de la operación diseñada para eliminar el psicoanálisis de la escena pública. Ustedes pueden encontrar los datos precisos en su Seminario Un esfuerzo de poesía. Esta alerta ante lo que se presentaba como la intención del asesinato del psicoanálisis, según el título del libro Agnes Aflalo, culminó en la fundación de los CPCT.

Desde entonces la acción lacaniana no se ha detenido, diversificándose en diferentes dispositivos de atención como lo demuestran las tres instituciones que intervienen en la jornada del 21 de Septiembre y que engarzan su práctica al deseo de Freud.

Vilma Coccoz. Co-responsable de la RED Psicoanalítica del NUCEP-Sección Clínica.

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[1] Cfr. Laura Sokolowsky, Freud et le berlinois.

Entrevista a Gabriela Medín

Jornada Clínica de la Red Psicoanalítica Madrileña

Estimados lectores,
para teneros mejor informados sobre el contenido de la próxima jornada clínica de la Red Psicoanalítica Madrileña (R.P.M.) que tendrá lugar el próximo 21 de septiembre en la sede de la Sección Clínica de Madrid (Nucep), y que girará en torno a los SINTOMAS DE NUESTRA ÉPOCA, publicaremos una serie de entrevistas a los asesores científicos de la Red: los psicoanalistas Luis Solano y Doménico Cosenza; al director del Centro de Psicoanálisis Aplicado (C.P.A.) Andrés Borderías; y a la directora del Centro Psicoanalítico de Atención a Adolescentes (CP Ado) Gabriela Medin.

Iniciamos hoy con las preguntas que Amanda Goya, coordinadora junto con Vilma Coccoz de la R.P.M. ha realizado a Gabriela Medín, y sus respuestas. Esperamos que esta lectura vaya calentando los motores para llegar mejor informados a nuestra Jornada de trabajo, que os anticipamos, será muy fructífera.

?¡¡Buena lectura!!

1) ¿Podrías decirnos unas breves palabras sobre qué es el CP Ado (Centro Psicoanalítico de Atención a Adolescentes) que co-diriges con Ivana Maffrand, y cuál es su cometido?
 
EL CP Ado es un dispositivo institucional de orientación lacaniana que recibe en consulta a adolescentes y jóvenes. Inició su andadura en Madrid en noviembre de 2017 a partir de la confluencia de historia, deseo y contingencia.

Mantuve desde los inicios de mi formación analítica y en paralelo a mi trabajo en consulta privada, un deseo decidido por la práctica del psicoanálisis en institución con niños y adolescentes. Transité por muchas instituciones, orientadas por el discurso de la ciencia, orientadas por el discurso de la salud mental, en las que aposté por sostener el discurso analítico en la conversación con otros discursos, con otras disciplinas.  

A partir de un encuentro contingente y de los lazos transferenciales tejidos con profesionales de la red pública de atención a la infancia en Madrid, surgió la oportunidad de armar un dispositivo de atención a adolescentes, pero esta vez, orientado por el psicoanálisis. Convoqué entonces a una colega de la ELP, Ivana Maffrand, para llevar adelante, juntas, el proyecto. Tomando como referencia las experiencias de algunas instituciones pertenecientes a la FIPA en Francia y nuestro paso como colaboradoras en el CPA Madrid, decidimos dar al dispositivo el mismo estatuto y encuadre utilizado en los CPCTs. Funcionamos en un Centro de Servicios Sociales, que nos cede el espacio y recibimos las demandas de adolescentes y jóvenes entre 12 y 25 años. El tratamiento es gratuito y por tiempo limitado (16 sesiones). Los miembros del equipo cumplen con el requisito de análisis y control, y son miembros de la ELP o socios de Sede. En este momento, el equipo clínico está formado por Beatriz García Martinez, Laura Junquera, Ivana Maffrand y yo misma. Realizamos dos reuniones de equipo por mes y en una de ellas, invitamos a distintos colegas de la ELP como éxtimo.

Entiendo que el encuentro con un psicoanalista puede cambiar la trayectoria vital de un sujeto y que el trabajo con jóvenes en la ciudad constituye una apuesta política por la pervivencia del psicoanálisis en nuestra sociedad. Desde los inicios hasta la fecha no sólo hemos atendido un buen número de jóvenes, sino que hemos desarrollado un trabajo de interlocución con profesionales de educación y de los servicios sociales, tejiendo redes locales en el distrito y en la ciudad.

Pensamos que este dispositivo constituye un pequeño laboratorio para pensar la contemporaneidad, por eso hemos presentado nuestro trabajo en diversas Jornadas y ámbitos de intercambio clínico y epistémico en los que compartimos la experiencia y las preguntas que nos surgen a partir de ella.
 
 
2) ¿Podrías hablar sobre los efectos en la subjetividad de los adolescentes de hoy de la cultura digital, es decir, de la propensión al uso masivo de las redes sociales?

Efectivamente, este es uno de los temas que vengo pensando a partir del trabajo con jóvenes. Parto de la premisa de que no se trata de valorar si las redes convienen o no, si son buenas o malas, sino de constatar que son un elemento clave en la sociedad actual, que ha trastocado innumerables aspectos de la vida humana. En nuestro dispositivo, nos hemos interesado por ver, caso por caso, de qué forma el sujeto hace uso de las posibilidades que estas tecnologías le ofrecen.

Nos hemos preocupado por ubicar los modos singulares de uso, nos hemos interesado por los “divinos detalles” que muestran en cada caso la función que cumplen las redes sociales en la economía libidinal y afectiva de cada sujeto. Nos han interesado no sólo las redes sociales, sino otros elementos de la cultura digital como YouTube, los juegos de ordenador, Spotify, las series. Para los jóvenes de hoy, el acceso al saber, a la cultura y a los vínculos sociales pasa por lo digital y es sorprendente ver los usos tan diversos que hacen de estos recursos.

De hecho, en algunos casos, el contacto a través de la red permite un lazo que no implica poner el cuerpo al alcance del otro, permite un modo particular de sustraerse a la mirada que posibilita vínculos, en otros permite ensayar “personajes” en el intento de encontrar un nuevo modo de estar en el mundo una vez que los personajes de la infancia han perdido potencia. En algunos casos han sido una herramienta útil en la construcción de la respuesta a lo real de la sexualidad.

Un punto que me ha interesado es la cuestión del tiempo, la cultura digital ha tenido enorme impacto en la forma en que se usa y se percibe el tiempo. Por ejemplo, la posibilidad de respuesta inmediata que brindan las redes sociales genera una particular relación a la demanda. Es interesante ver los efectos en los lazos afectivos a partir del hecho de que las nuevas formas de comunicación permiten estar localizable y en contacto permanente e inmediato. Esta dimensión cambia las condiciones para la posibilidad de separación del Otro, la construcción de un espacio íntimo, los encuentros.  

Definitivamente las nuevas tecnologías y en particular las redes sociales han impactado en la forma de vida de los jóvenes de hoy, y como toda tecnología, conlleva nuevos usos y produce nuevos síntomas. Nos interesamos en ellos.  

MÁS INFORMACIÓN

El imperio de las imágenes o la omnividencia del mundo, por Ana Ruth Najles

Ciclo de conferencias de introducción a la orientación lacaniana “Espejismos de las imágenes ¿Cómo estar advertidos?”

Cuarta conferencia El imperio de las imágenes o la omnividencia del mundo por Ana Ruth Najles. 4 octubre 2018.

En el capitulo ‘La esquicia del ojo y la mirada’ del Seminario XI, cuando Lacan se refiere a la función de la mirada como objeto a, afirma que ‘el mundo es omnividente pero no exhibicionista’. Y agrega que ‘cuando el mundo provoca nuestra mirada comienza también el sentimiento de extrañeza’, es decir, lo siniestro y, por que no, el horror. Como en el campo escópico la caída del sujeto pasa desapercibida, este campo deja al sujeto en la ignorancia sobre lo que hay más allá de la apariencia, es decir, la falta. Y por esto, considera que el escópico es el orden más satisfactorio para el sujeto, el del narcisismo, apoyado en la imagen especular.
Leeremos esto a la luz de su planteo al final del seminario XIX, “… o peor”, en 1972, respecto de que la salida de la sociedad patriarcal ya se había producido, y se hablaba del ‘fin del poder de los padres y del advenimiento de una sociedad de hermanos, acompañada del hedonismo feliz de una nueva religión del cuerpo’[1], y de su consecuencia desapercibida, que es la de que “cuando volvemos a la raíz del cuerpo, si revalorizamos la palabra hermano (…) lo que asciende, …, y que se enraíza en el cuerpo, en la fraternidad del cuerpo, es el racismo”. Es decir que, como afirma E. Laurent, ‘la idolatría del cuerpo tiene muy otras consecuencias que el hedonismo narcisista al que algunos pueden creer limitar esta ‘religión del cuerpo’[2].

Ana Ruth Najles

Notas:
[1]E… Laurent
[2]E. Laurent, El racismo 2.0, en Lacan Quotidien 371.

La vergüenza ha muerto, por Miriam Chorne

Ciclo de conferencias de introducción a la orientación lacaniana “Espejismos de las imágenes ¿Cómo estar advertidos?” Última conferencia “La vergüenza ha muerto” por Miriam Chorne.

11 octubre 2018
Sección Clínica de Madrid (Nucep).

La vergüenza ha muerto diagnostica Lacan. El declive de la mirada del Otro que avergüenza representa un cambio en las relaciones del sujeto con el goce. Desde la época en que Freud alegaba que la civilización ejercía una represión excesiva con su séquito de malestar hasta el tardo capitalismo en el que el sentimiento de desvergüenza campa por sus anchas, la sociedad se ha transformado radicalmente. No sólo se ha vuelto más permisiva – como pudo parecernos en un momento- sino que ha transformado los deseos – que suponen la falta- en verdaderos imperativos de goce.

El sentimiento de vergüenza se adquiere en la infancia tras un período más o menos largo en el que los niños se pueden mostrar, ante la familia e incluso ante extraños, desnudos sin experimentar pudor. Ese período permanece en nuestros fantasmas como un paraíso perdido: la ausencia de represión de nuestro exhibicionismo, el darse a ver, constituye a nuestros ojos un modelo de satisfacción. Sin embargo la aparición del pudor proporciona, según Freud, una necesaria barrera al goce, civiliza al sujeto. El nacimiento del pudor marca así un momento fundamental en la relación del sujeto y la ley.

Por otra parte, en el desarrollo de la experiencia analítica la vergüenza, como otros afectos, cobra el valor de índice del sujeto, de gran utilidad para orientar al analista en la conducción de la cura, como así también en otras ocasiones, crea dificultades en la continuidad requerida que deben solventarse para hacerlo posible.
Miriam Chorne

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