[GRABACIÓN] De un tratamiento posible de la psicosis: conferencia online de José María Álvarez

Conferencia Online José María Álvarez

CONFERENCIA DEL DEPARTAMENTO DE PSICOPATOLOGÍA CLÍNICA

Esta conferencia se celebró el pasado miércoles 1 de abril de 2020 en formato online, con una participación de más de 350 personas de todo el mundo.


Tal como lo conocemos en la actualidad, el tratamiento psíquico de la locura, antes de Freud, estaba en pañales. Y no es que el creador del psicoanálisis fuera precisamente un entusiasta de la aplicación del psicoanálisis a la terapéutica de la psicosis, prolongación que se le antojó complicada. Así y todo, aportó una teoría explicativa genial, es cierto con algunos claroscuros de los que aún no hemos logrado desprendernos. A partir de esas contribuciones, se asentaron las bases de un tratamiento posible que algunos de sus discípulos desarrollaron paulatinamente.

Tocante a las dificultades mencionadas, ya en el artículo de 1905 «Sobre psicoterapia» anotó de pasada: «No descarto totalmente que una modificación apropiada del procedimiento nos permita superar esa contraindicación y abordar así una psicoterapia de las psicosis».

En efecto, Freud sabía que, de llevar a cabo un tratamiento de la locura en el marco de las instituciones sanitarias, no quedaría más remedio que mezclar «el oro puro del análisis» con otros elementos espurios, según sugirió en «Nuevos caminos de la terapia psicoanalítica» (1919).

En los años treinta, pese a las reservas de Freud, el psicoanálisis de la psicosis comenzó a desarrollarse en distintos lugares del mundo, sobre todo con Paul Federn (Viena), Melanie Klein (Londres) y Harry Stack Sullivan (Maryland). De ahí en adelante se extendió traspasando fronteras y cruzando océanos, hasta alcanzar sus mayores cotas en algunas renombradas clínicas, como la Chestnut Lodge (Maryland) y la Tavistok (Londres).

Desde los años ’50 del pasado siglo, las aportaciones teóricas de Jacques Lacan de cara a la elucidación de la estructura psicótica y la concreción de algunas indicaciones preliminares para el tratamiento, relanzaron el interés por la locura y su tratamiento, tanto en el ámbito privado como en el público.

Hoy día, a medida que se vuelven más evidentes las limitaciones terapéuticas de los medicamentos y se cuestionan de arriba abajo los modelos teóricos propuestos por la biopsiquiatría, resurge con fuerza, en el marco sanitario, la psicoterapia de la psicosis y su actual aliada, la vertiente comunitaria y social de la psiquiatría.

Desde este punto de vista y a partir de mi experiencia hospitalaria con pacientes afectados de psicosis graves, publiqué recientemente Principios de una psicoterapia de la psicosis (Barcelona, Xoroi, 2020). A partir de esa monografía, invitado por el Departamento de Psicopatología clínica del NUCEP, me propongo una actualización del tratamiento psicoanalítico de la psicosis en el ámbito institucional. Y para ello sobre todo echaré mano de la concepción de la locura como defensa, de enfatizar el subsuelo de soledad por excelencia (genuino de la experiencia psicótica), y de argumentar el poderío de la transferencia, sin duda el más efectivo de todos los psicofármacos conocidos.  

José María Álvarez

COORDINACIÓN: Santiago Castellanos y Rosa López


Conferencia online de Araceli Fuentes: “Afectos bajo transferencia”

Formación en psicoanálisis lacaniano 2019-2020

Conferencia online abierta al público dentro del ciclo “Cita con la práctica psicoanalítica hoy” del Seminario del Campo Freudiano de la Sección Clínica de Madrid (Nucep).

Afectos bajo transferencia

“No se conoce ningún afecto que no tenga una respuesta corporal y para pensar el afecto hay que hacerlo pasar por el cuerpo.”
Jacques Lacan,[1] Radiofonía y Televisión.

La clínica psicoanalítica es una clínica bajo transferencia en la que hay un tratamiento para los afectos, el afecto se presenta como un desafío práctico para el psicoanalista que tiene que decidir qué lo determina. Los afectos están presentes desde el comienzo del análisis, el síntoma afecta a quien demanda un análisis y va acompañado de afectos penosos. El primer afecto que se presenta en la transferencia es el amor dirigido al supuesto saber del Otro, gracias al amor de transferencia el síntoma puede conectarse al inconsciente, lo que permite su desciframiento en el análisis.

El desciframiento de los significantes inconscientes produce otro afecto, la alegría a la que Lacan se refirió como gay saber- saber alegre. Pero descifrar el inconsciente y “encontrase en él” son cosas diferentes y si el sujeto no se encuentra en su inconsciente, para lo que es necesario el “bien decir”, entonces se ve invadido por la tristeza que es considerada por Lacan un pecado, desde el punto de vista ético.

El saber obtenido en el análisis le produce satisfacción al sujeto pero como es siempre fragmentario pues la verdad sólo puede decirse a medias, también le produce insatisfacción. En el análisis el sujeto experimenta los límites que le impone la estructura del lenguaje, lo que produce afectos que son didácticos en la medida en que muestran que ese límite es necesario. La aceptación de esos límites impuestos por la castración en el saber, en el goce y en el ser, pone en primer plano lo imposible como modo de presentarse lo real pero a partir de lo imposible el sujeto encuentra una solución para salir de la impotencia.

Entre todos los afectos, hay uno que no falta en ningún análisis, ese afecto es la angustia, el único afecto que no engaña respecto a lo real. La angustia lacaniana no es sólo signo de lo real es también un afecto productivo capaz de transformar el goce en objeto causa del deseo. Al final del análisis, otro afecto que no engaña respecto a lo real puede presentarse, un afecto de satisfacción que permite concluir el análisis, es una reacción terapéutica positiva del sujeto frente al goce irreductible de su síntoma, no se produce automáticamente sino que depende de una variable individual, una variable ética, que siempre está presente en el afecto.

Araceli Fuentes

NOTAS
[1] Lacan, Jacques., Radiofonía y Televisión, Ed. Anagrama, Barcelona, 1993, p.104.


INSCRIPCIÓN ABIERTA AL PÚBLICO

La conferencia se celebró el pasado 24 de abril en formato online, con una participación de más de 170 personas de todo el mundo.

Conferencia online de José María Álvarez: “De un tratamiento posible de la psicosis”

Conferencia Online José María Álvarez

CONFERENCIA DEL DEPARTAMENTO DE PSICOPATOLOGÍA CLÍNICA

Tal como lo conocemos en la actualidad, el tratamiento psíquico de la locura, antes de Freud, estaba en pañales. Y no es que el creador del psicoanálisis fuera precisamente un entusiasta de la aplicación del psicoanálisis a la terapéutica de la psicosis, prolongación que se le antojó complicada. Así y todo, aportó una teoría explicativa genial, es cierto con algunos claroscuros de los que aún no hemos logrado desprendernos. A partir de esas contribuciones, se asentaron las bases de un tratamiento posible que algunos de sus discípulos desarrollaron paulatinamente.

Tocante a las dificultades mencionadas, ya en el artículo de 1905 «Sobre psicoterapia» anotó de pasada: «No descarto totalmente que una modificación apropiada del procedimiento nos permita superar esa contraindicación y abordar así una psicoterapia de las psicosis».

En efecto, Freud sabía que, de llevar a cabo un tratamiento de la locura en el marco de las instituciones sanitarias, no quedaría más remedio que mezclar «el oro puro del análisis» con otros elementos espurios, según sugirió en «Nuevos caminos de la terapia psicoanalítica» (1919).

En los años treinta, pese a las reservas de Freud, el psicoanálisis de la psicosis comenzó a desarrollarse en distintos lugares del mundo, sobre todo con Paul Federn (Viena), Melanie Klein (Londres) y Harry Stack Sullivan (Maryland). De ahí en adelante se extendió traspasando fronteras y cruzando océanos, hasta alcanzar sus mayores cotas en algunas renombradas clínicas, como la Chestnut Lodge (Maryland) y la Tavistok (Londres).

Desde los años ’50 del pasado siglo, las aportaciones teóricas de Jacques Lacan de cara a la elucidación de la estructura psicótica y la concreción de algunas indicaciones preliminares para el tratamiento, relanzaron el interés por la locura y su tratamiento, tanto en el ámbito privado como en el público.

Hoy día, a medida que se vuelven más evidentes las limitaciones terapéuticas de los medicamentos y se cuestionan de arriba abajo los modelos teóricos propuestos por la biopsiquiatría, resurge con fuerza, en el marco sanitario, la psicoterapia de la psicosis y su actual aliada, la vertiente comunitaria y social de la psiquiatría.

Desde este punto de vista y a partir de mi experiencia hospitalaria con pacientes afectados de psicosis graves, publiqué recientemente Principios de una psicoterapia de la psicosis (Barcelona, Xoroi, 2020). A partir de esa monografía, invitado por el Departamento de Psicopatología clínica del NUCEP, me propongo una actualización del tratamiento psicoanalítico de la psicosis en el ámbito institucional. Y para ello sobre todo echaré mano de la concepción de la locura como defensa, de enfatizar el subsuelo de soledad por excelencia (genuino de la experiencia psicótica), y de argumentar el poderío de la transferencia, sin duda el más efectivo de todos los psicofármacos conocidos.  

José María Álvarez

COORDINACIÓN: Santiago Castellanos y Rosa López


La conferencia se celebró el pasado miércoles 1 de abril en formato online, con una participación de más de 350 personas de todo el mundo.

Retomando la docencia online

A todos los participantes del Nucep

Estimadas y estimados participantes,

ante la situación de emergencia sanitaria de todo el país y el hecho de que la misma se prolongará por un tiempo indeterminado, el equipo de docentes del Nucep estamos ensayando y explorando la continuidad de la formación a través de medios digitales y aulas virtuales.

Comenzaremos el próximo lunes con una primera prueba en la que impartirá la clase Gustavo Dessal a las 20:30h. Todos los espacios de formación actuales (Tétrada, SCF, Departamentos, Fundamentos, etc…) tendrán su propia aula virtual a la que se podrá acceder directamente desde los enlaces que les enviaremos a los participantes matriculados en cada uno de los espacios.

A lo largo de los próximos recibiréis información precisa sobre aspectos técnicos concretos y la información necesaria para retomar la actividad.

Un cordial saludo.

COORDINACIÓN DEL NUCEP
Santiago Castellanos
Carmen Cuñat

Comunicado urgente Coronavirus

Estimadas, estimados participantes,

Ante la situación creada por la epidemia de coronavirus, particularmente en la Comunidad de Madrid, con el aumento muy significativo de casos, consideramos conveniente suspender temporalmente las actividades docentes de la Sección Clínica – Nucep en los siguientes espacios: Tétrada, Fundamentos y Seminario del Campo Freudiano.

Son espacios que por el número de participantes y por la prolongación del tiempo (entre 3 y 5 horas), por prudencia, no conviene que se mantengan.

Por el mismo motivo también se cancela la conferencia de José María Álvarez prevista para el 18 de marzo.

Los Departamentos y Grupos de investigación que son menos numerosos y de menor duración, podrán realizarse siguiendo las recomendaciones públicas de las autoridades sanitarias y valorando en cada caso la conveniencia del encuentro.

Seguimos con atención las indicaciones de las autoridades sanitarias, concretamente en la Comunidad de Madrid.
Al mismo tiempo os informamos que estamos considerando sistemas alternativos para poder mantener las actividades docentes en streaming. Más adelante os informaremos de las posibilidades técnicas de llevarlo adelante. Contemplaremos la posibilidad de recuperar algunas clases si la situación lo permite en Julio.

Un cordial saludo,
Santiago Castellanos y Carmen Cuñat, Coordinadores de la Sección Clínica – Nucep.

Comunicado importante sobre la XX Conversación Clínica del ICF

Estimados inscritos a la XX Conversación Clínica del ICF,

La situación generada por la propagación generalizada del coronavirus en diversas ciudades aconseja desplazar nuestra Conversación Clínica al mes de septiembre de este mismo año.

Las fechas serán 26 y 27 de septiembre. Las inscripciones realizadas serán válidas para el mismo evento.

Un cordial saludo,

La Comisión de organización
Miquel Bassols, Xavier Esqué, Mercedes de Francisco, Mónica Marín, Rosalba Zaidel

Reseña de la cuarta sesión del Seminario del Campo Freudiano en la sede de Madrid por María Martorell

Reseña de la cuarta sesión del SCF en la sede de Madrid, el 25 de enero de 2020, Seminario XI, a cargo del docente Patrick Monribot

Tras largas conversaciones con la IPA Lacan mantiene su posición singular sobre su concepción de la práctica psicoanalítica, especialmente respecto al manejo de la transferencia en la cura. Finalmente, Lacan es destituido de la comunidad analítica internacional. Para él fue un drama subjetivo del cual salió triunfante, pero desde el punto de vista institucional se queda solo, sin Otro. Esta posición tan incómoda es la que le permite realizar actos, en el sentido lacaniano del término.

Primer acto
Lacan funda su propia Escuela. En junio de 1964 funda la Escuela Freudiana de París, la primera Escuela lacaniana del mundo.

Segundo acto
Provoca una ruptura epistemológica y un corte generacional. Para ello propone el presente seminario dirigido a un público nuevo en su mayoría.
Esta ruptura le permite comenzar una enseñanza propia que no se reduce al retorno a Freud. Lacan se despega de Freud y eso produce la necesidad de definir nuevos conceptos. Por eso este seminario.

El concepto de transferencia. Seminario VIII vs Seminario XI. Dimensiones imaginaria y real
En la época del Seminario VIII Lacan estudia la transferencia desde el punto de vista fenomenológico. Elabora el concepto a partir de la situación empírica del amor. Se basa en la noción griega de agalma, que es el objeto que brilla por su atractivo. Ya articula la transferencia con el objeto pero, a diferencia del Seminario XI, el objeto del Seminario VIII brilla en el registro de los objetos imaginarios.
En el Seminario XI, el objeto ha cambiado de estatuto, ha adquirido el valor de real. Se trata del objeto a bajo la forma del objeto pulsional. Ya no estamos en el registro de la imagen dada a ver, ofrecida al apetito de nuestro deseo.
Estas dos naturalezas del objeto están ilustradas en la página 150 a partir del esquema óptico. El objeto imaginario situado en i’ (a) son las imágenes reflejadas en el espejo. Sin embargo, el objeto a, en su vertiente pulsional, está delante del espejo pero no es especularizable, no está en la imagen especular. Nunca será reductible a una imagen y está excluido del registro significante de las palabras.

Dimensión simbólica de la transferencia
Se basa en la noción de Sujeto supuesto Saber, que será el eje estructural de la transferencia. No está presente en el Seminario VIII y aparece por primera vez en el Seminario IX. En este Seminario aparece en la página 143, pero hay un error de traducción. Donde dice “uno de los dos sabe”, debería de decir “uno de los dos es supuesto saber”, se supone que sabe. Retoma esta noción en el capítulo 18, pero hasta el Seminario XVI no termina de elaborar el concepto de Sujeto supuesto Saber.

Dimensión real de la transferencia
Es la que está más presente en estas lecciones. La transferencia se relaciona con el objeto a pulsional.
Para definir la transferencia Lacan parte de lo que no es. Para ello realiza una crítica severa a las posiciones de algunos analistas post-freudianos. Por ejemplo, la salida de la transferencia como identificación con el analista que defiende Balint, es refutada por Lacan por su esencia imaginaria, especular y narcisista. Lacan denuncia la confusión entre el sujeto y el yo. El sujeto lacaniano se define a partir de los significantes que lo fundan. Tampoco hay que confundir la transferencia con la repetición.

La transferencia como obstáculo
A partir de 1909 Freud advierte que la transferencia también puede presentarse como obstáculo en la cura. Es la transferencia como resistencia. La rememoración y la asociación libre se detienen. Para Freud esto se debe a que en el analizante surge una representación pulsional ligada a la presencia del analista.

Causalidad vs causación
Hay dos vertientes para nombrar la causa del sujeto del inconsciente. La causalidad significante que responde a la definición lacaniana del sujeto representado por un significante para otro significante, y el deseo que corre permanentemente a lo largo de la cadena significante sin detenerse jamás.
La causación del sujeto es diferente. Toma en cuenta la causa del deseo que anima al sujeto, que Lacan había situado en relación con el objeto a. La introducción del objeto en la realidad del inconsciente subvierte la idea de que el inconsciente seria solo una extensa red de significantes, dejando de lado el ser de las pulsiones.

El ocho interior
Esta figura ilustra el encuentro de la pulsión con la demanda del Otro. De ese encuentro resulta el deseo inconsciente. El goce pulsional se engancha a algunos significantes de la demanda y esos significantes son los soportes del deseo. El deseo se desplaza permanentemente de significante en significante de manera metonímica. No hay que confundir esos significantes con el objeto causa del deseo, no son la causa del deseo que fundó inauguralmente al sujeto.

Puesta en acto de la realidad del inconsciente
Lacan define la transferencia como una puesta en acto de la realidad del inconsciente. Esta realidad es sexual y Lacan nos recuerda que la única sexualidad admitida por el inconsciente es la pulsión. El inconsciente y lo sexual son irreductiblemente solidarios.
El inconsciente como cadena significante es un discurso sin profundidad, sin espesor y tan pronto se muestra como desaparece.
La realidad fundadora del inconsciente es sexual y la pulsión es la que le da sustancia. Para Lacan el significante ha entrado en el mundo por causa de la realidad sexual y por eso el hombre ha aprendido a pensar.
La unión de lo sexual pulsional con la cadena significante determina la presencia de un deseo inconsciente. El deseo del sujeto es el resultado de una combinación de significantes que provienen del Otro de la demanda en el momento en que esa combinación ha sido atravesada por la realidad sexual pulsional anclada en el cuerpo del pequeño sujeto. Este encuentro es lo que Lacan llama fusión arcaica.
Hay una dimensión teatral de la transferencia. Pero el teatro de la transferencia no es patético, sino dramático, en el sentido de acción teatral. La transferencia definida en este seminario es más una acción que un sentimiento. La realidad sexual del inconsciente solo se percibe si está encarnada por la presencia del analista. En la página 133 del seminario Lacan recuerda que “la presencia del psicoanalista (…) debe incluirse en el concepto de inconsciente”, es la manifestación de la realidad sexual del inconsciente. Esta es la definición inédita de Lacan en este seminario: La transferencia es la puesta en acto por el analista de la realidad sexual del inconsciente del analizante.

La transferencia generadora de conflictos
El problema de esta definición es que el vínculo del sujeto con la pulsión siempre es conflictivo y este conflicto se actualiza en la escena analítica con el analista que encarna una realidad sexual.
Dos aspectos:

  1. El analizante detesta al analista y se opone a él porque no quiere saber que detestaba a su padre muerto hace tiempo, como el hombre de las ratas, por ejemplo. Este conflicto tiene que ver con la repetición.
  2. El conflicto es contra la reactualización de la amenaza pulsional que hizo surgir la presencia del analista ya que encarna el objeto pulsional como semblante. Aquí no hay repetición significante. Se trata de un conflicto muy actual, contemporáneo con la cura.

Presencia real
El objeto que encarna el analista es un objeto que no se puede materializar de otra manera que bajo la forma corporal real del analista. Por esta razón nunca podremos hacer un análisis por teléfono o por internet, nos recuerda Patrick Monribot, ya que falta la presencia real de los cuerpos. En la página 131 Lacan dice: “La propia presencia del analista es una manifestación del inconsciente”. No habla de una formación del inconsciente, siempre significante, sino de una manifestación del inconsciente que no puede manifestarse sin el analista en acto.
Cuando la pulsión se actualiza en la transferencia el sujeto se calla y en su lugar aparece lo que Lacan llama el silencio de la pulsión. En este momento se produce un cierre del inconsciente significante y, por eso, la desaparición del sujeto ya que es un efecto del significante articulado.

La pulsación temporal
Lacan produce una nueva definición del inconsciente: una pulsación temporal en la que alternan apertura y cierre. Página 132, “…un movimiento del sujeto que solo se abre para volver a cerrarse en una pulsación temporal”. Lo que cierra el campo del inconsciente del sujeto es la transferencia bajo la forma de su realidad sexual, de objeto pulsional.

El deseo del analista
Es la herramienta que permite oponerse a la vertiente de resistencia ligada a la transferencia. La respuesta adecuada a la resistencia consiste en valorizar la raíz pulsional que funda el inconsciente y alimenta la transferencia. Si el analista no actúa correctamente, es responsable de la persistencia de la resistencia.

Enunciado y enunciación
La realidad pulsional adquiere más importancia que la búsqueda de la verdad. La verdad no es sino una suposición del analizante. Lacan pone en duda la propia noción de verdad. Para ello utiliza la paradoja del mentiroso. ¿Qué sucede cuando un mentiroso dice: “yo miento” ?, ¿miente?, ¿dice la verdad? El sentido común fracasa y entramos en un círculo vicioso. El engaño es uno de los avatares del significante. Según Lacan basta con diferenciar el enunciado de la enunciación para superar esta paradoja.
La enunciación, de entrada, no está del lado del analizante. El analizante solo dispone de sus enunciados. La enunciación está del lado del analista, pasa por la interpretación del analista para advenir como tal, para tomar el valor de un decir diferente del dicho. De esta manera surge la verdad en un análisis, mediante la acción del analista.
Esta misma lógica puede aplicarse al cogito cartesiano.

La bella y la nasa
El inconsciente del sujeto tiene dos facetas. La simbólica con una cadena significante que le permite construir el Sujeto supuesto Saber, raíz simbólica de la transferencia.
La real. Se trata de la realidad sexual del inconsciente que el analista pone en acto. El analista debe de hacer lo necesario para hacer surgir esta vertiente de la transferencia.
Entre las dos vertientes del inconsciente hay una dialéctica que se organiza según una lógica temporal pulsátil. El inconsciente significante se cierra cuando surge la realidad sexual debido a la presencia del analista. Se abre de nuevo cuando la realidad sexual, el objeto a, deja de funcionar como tapón. Lacan recurre a dos alegorías para ilustrar esto. Por un lado, la bella encerrada tras los postigos de la casa y por otro, la nasa.
La bella es inaccesible y los postigos representan la realidad sexual del inconsciente como tapón. El inconsciente significante es el discurso del Otro que está situado fuera de la casa. La bella es el sujeto no realizado, pura suposición. La idea es que el inconsciente significante pueda encontrarse con el sujeto para que éste pueda realizarse como sujeto del inconsciente. Gracias al acto interpretativo del analista, que se encuentra igualmente fuera de la casa con el discurso del Otro, el analizante podrá abrir los postigos. Si el analista retrocede frente a su acto contribuye a perennizar la resistencia. Por eso Lacan dice que la resistencia está siempre del lado del analista.
La nasa funciona de igual manera. El inconsciente está fuera de la nasa, en el río, y tiene que entrar en la nasa para realizarse como sujeto del inconsciente. El sujeto aún no realizado está en el interior de la nasa y espera el encuentro con el inconsciente. La nasa está cerrada por el objeto a, como tapón, materializado por la presencia del analista.
Con estas alegorías Lacan comienza a construir lo que llamará, más adelante, en este mismo seminario, las operaciones de alienación y separación.

Vacío
El problema es que este objeto pulsional que designa mi ser es un vacío dibujado por el trayecto en bucle de la pulsión. Esto nos reenvía al objeto perdido, ese objeto mítico que jamás perteneció al sujeto. Así el agujero toma el estatuto de una falta. La falta causa el deseo donde el agujero primitivo causaba angustia.

La transferencia como cierre es la única manera de traer la pulsión a la escena analítica si no se trataría de una psicoterapia.
Tres años más tarde Lacan inventó el dispositivo del pase.

María Martorell

Encontrar el propio hilo

Reseña de la segunda sesión del Seminario del Campo Freudiano

Reseña de la segunda sesión del SCF en la sede de Madrid, el 16 de noviembre de 2019 acerca de los capítulos 3, 4 y 5 del Seminario XI de Jacques Lacan, a cargo de la docente Amanda Goya.

A partir del Seminario XI Lacan produce un cierre en su operación de retorno a Freud tomando estos 4 conceptos (el inconsciente y la repetición, la transferencia y la pulsión) para darles una vuelta propia, un reordenamiento que los refiere a una estructura común, la resultante de su concepción del objeto a.
A. G. ordenó su exposición en 4 puntos.

1) La función del corte

Ésta se presenta en distintos registros:En la historia del movimiento psicoanalítico, dado que en 1964 se produce un nuevo comienzo para Lacan luego de su expulsión de la Asociación Internacional.En su relación con Freud, porque por primera vez lo cuestiona en distintos aspectos, tanto en seguir manteniendo el nombre del padre como en la creación de una institución, la IPA, que trata el saber psicoanalítico casi como un orden religioso.Y en práctica analítica misma, pues el corte de las sesiones fue una innovación en su práctica que resume su postura ética.El inconsciente para Freud está fuera del tiempo, lo que conlleva que el deseo sea indestructible, por escapar precisamente al tiempo. Para Lacan por el contrario hay una pulsación temporal de apertura y cierre del inconsciente, al que va a definir como una síncopa, como “lo que vacila en el corte del sujeto”.

Lacan define a Miller como al menos uno que me lee, y en un diálogo sostenido por ambos nace la pregunta por la ontología y el inconsciente, que Miller retomará en su curso “El Ser y el Uno”.

Al inconsciente Lacan lo presenta a partir de la hiancia, de la discontinuidad de sus formaciones. Una ontología es una doctrina sobre el ser y para Lacan el estatuto del inconsciente no es ontológico, es del orden de lo no realizado y de lo que pide realizarse.

El estatuto del inconsciente es pre-ontológico porque necesita de la palabra del sujeto para realizarse. No es algo que esté escondido en las profundidades, el inconsciente se produce en acto, no se presta al ser o no ser. Es lo que está a la espera y cuyo centro desconocido es el ombligo del sueño, lo real. La hiancia del inconsciente es el efecto de algo que no se puede decir, lo que causa el tropiezo del sujeto.
Por ello no es una ontología, más bien, es del orden de lo óntico, de la experiencia de la falta en ser.

2) El sujeto de la certeza  

Freud al igual que Descartes parte de una certeza, de aquello de lo que se puede estar siempre seguro, un axioma de partida, su primera piedra.
Pero Descartes parte de la duda para llegar a la certeza de las verdades matemáticas, tomando a Dios como garante. Su certeza es pensar, y si piensa entonces es, existe. Aquí hay un pasaje al acto, pues al sostener el ser del pensamiento la operación cartesiana da un salto.
El yo pienso se tiene que decir, para formularlo Descartes tiene que decirlo y eso dura lo que dura su enunciación. No es una verdad que se sostenga en el tiempo, depende de  que se diga. Aquí se manifiesta la división entre el enunciado y el sujeto de la enunciación.
Freud parte de la certeza de que hay pensamientos, pero da al pensamiento un estatuto inconsciente, a diferencia Descartes para quien el pensamiento es transparente a la consciencia. Esta es la divergencia.
Freud extrae la duda de los relatos de sueños, y la duda será el apoyo de su certeza, el indicio de que hay algo que preservar, un signo de resistencia.
En la experiencia analítica no hay manera de retractarse, la regla analítica señala que todo tiene una causa.
A la presencia de sí del sujeto cartesiano, se le opone la ausencia de sí del sujeto del psicoanálisis. Al ser del primero, se le opone la falta en ser del segundo.

3) El sujeto del psicoanálisis es el sujeto de la ciencia

Esta tesis de Lacan fue explorada en la exposición de A.G.
Sócrates inaugura la exigencia de coherencia y Galileo postula que la naturaleza se escribe con símbolos matemáticos. La ciencia se ocupa de hallar un saber en lo real para poder operar con ese saber sobre lo real.
El psicoanálisis no es una ciencia humana porque está en ruptura con los ideales del humanismo. El sujeto de la ciencia nace del cogito cartesiano. “Es el Uno sobreviviente del infierno de la duda”, un sujeto vaciado de toda representación, un sujeto vacío, porque la subjetividad del experimentador no se pone en juego para que la operación formal de la ciencia de las matemáticas se ponga en movimiento y opere sobre lo real.
En la ciencia el sujeto debe callarse, mientras en el análisis se le da al sujeto la libertad de hablar.
El psicoanálisis no es la ciencia del sujeto, es una experiencia donde el sujeto hace la prueba de hablar y de cómo su decir perturba al cuerpo.
Mientras que Descartes dice: pienso luego soy, Freud dirá: piensa el inconsciente y tropieza, luego deseo. El cogito psicoanalítico es un desidero.

4) La repetición

Lacan en un inicio entendía la repetición como el retorno de los signos debido a la insistencia de la cadena significante. Pero en este seminario introduce la repetición vinculada a lo real.
Luego separa los conceptos de repetición y transferencia e introduce la noción de sujeto supuesto saber que no está en Freud, y que no nada tiene que ver con la repetición.

Aquí la repetición procede de lo real de la estructura, de lo que Freud localiza en las neurosis traumáticas. El principio del placer no puede dar cuenta de las repeticiones traumáticas porque la repetición del trauma es un encuentro fallido con lo real. En los sueños traumáticos vemos una conjunción entre lo real y el sujeto.
La tyche está en el orden de lo inesperado, de lo sorpresivo.

Lacan retoma el célebre sueño relatado por Freud en el que encontramos esa frase que quema por si sola: Padre ¿no ves que estoy ardiendo? y pone el acento en la pérdida del objeto amado: el hijo. Lo real de esta perdida comanda los giros que dirigen al soñante. Pero más allá de la tesis de Freud de que este sueño sea la manifestación del deseo del padre de que su hijo siga vivo, y que a su vez el sueño traiga consigo el deseo de seguir durmiendo, Lacan sostiene que a pesar de la casi identidad de lo que está pasando en la realidad y en el sueño, lo que despierta es la otra realidad. El mensaje del niño tiene más realidad incluso de lo que está pasando en ese momento en la habitación de al lado. Lo que despierta es el carácter atroz de la realidad del niño, es el reclamo dirigido por el niño al padre que recuerda la famosa frase del cristianismo: Padre, ¿por qué me has abandonado?  

Lacan va más allá al extraer lo real del sueño: el objeto de la pulsión, escópico e invocante. En el ¿No ves…? hallamos la voz y la mirada, una interposición del objeto parcial, pues el encuentro entre un hijo y un padre es un encuentro imposible, porque el padre no es ningún ser consciente, es en realidad, un hijo. El padre es una función y no hay nadie que pueda encarnarla. El encuentro verdaderamente fallido con lo real de este sueño es el encuentro entre el padre y el hijo.

Reseña escrita por Alejandro Tolosa.

El fundamento y el objeto

Reseña de la primera sesión del Seminario del Campo Freudiano

Reseña de la primera sesión del SCF del 25 de octubre de 2019, sobre el Seminario XI de Jacques Lacan, a cargo del docente Sr. Marco Focchi.

Lacan se presenta en la primera lección del seminario como un herético y como un refugiado que encuentra un lugar en la Escuela Normal Superior donde poder continuar su enseñanza después de haber sido expulsado de la IPA que ya no lo reconoce como didacta y ha proscrito su enseñanza.

Se trata en este seminario de reafirmar el psicoanálisis fuera de la continuidad institucional freudiana (IPA). Un nuevo punto de partida que le plantea el problema de la legitimación que le lleva a preguntarse: ¿Qué me autoriza a hablar aquí?

En realidad nada le autoriza si pensamos que la fuente de la autoridad es la tradición, la continuidad de la historia que se remonta a un acto de fundación que en el psicoanálisis es el de Freud. Al separarse de la continuidad freudiana, Lacan se separa del acto de fundación y por eso se plantea el problema de la legitimación que en este contexto, año 1963, no es un problema teórico.

Si una tradición se interrumpe es preciso inaugurar otra y esto es lo que Lacan hace, no está completamente desligada de la anterior pues se refiere a su enseñanza durante diez años dirigida a los analistas. No hay otro título en el que legitimarse que ese y ese debe ser suficiente.

Cuando la IPA revoca su calificación de didacta él se autoriza en su enseñanza de hecho pues el derecho ya no lo tiene por haber sido revocado como didacta de la IPA. Por esta razón insiste tanto sobre el problema del fundamento que está presente en el título del seminario: Los cuatro conceptos “fundamentales” del psicoanálisis. Lo hace en un momento en que aún no había fundado su escuela: La Escuela Freudiana de París (EFP) que fundará unos meses más tarde, el 22 de septiembre de 1964. Lacan, como él mismo dice, se preocupa de la fundación de la práctica analítica. El problema del fundamento es un problema que viene de lejos, la filosofía habla de eso desde los griegos, la Arké, del que seguirá ocupándose hasta el siglo pasado, momento en el cual el fundamento es cuestionado a partir de la crisis de los fundamentos en matemáticas.

¿Qué es el fundamento?

El fundamento es lo que se mantiene como lo mismo en la diferencia, en la pluralidad.

El agua, el fuego, etc. para los filósofos griegos hasta llegar a Parménides que sitúa el fundamento en el ser. Lacan retoma el viejo problema al que dará un tratamiento nuevo.

El fundamento y el objeto

Hará una refundación del fundamento al estar su persona en primer plano ya que él había sido objeto de una negociación, a partir de lo cual cambia la manera de pensar el fundamento: En esta primera lección del seminario Lacan da una lectura diferente del fundamento al hacer surgir el objeto que por su naturaleza está velado y al hacer de eso el elemento fundamental de lo cómico puro. Es algo del estilo “el emperador está desnudo”. La esencia del cogito es hacer ver que detrás de los semblantes del poder está el pequeño hombrecito. Hacer caer los semblantes es la fuente de lo cómico y es precisamente ahí donde va a situar el fundamento.

Más allá de la retórica de los derechos humanos, la estructura nos muestra que cada individuo es negociable. Es una referencia a Levi-Strauss y su teoría del intercambio social, sólo que aquí no se trata sólo de las mujeres sino de cualquier individuo como se ve claramente en la toma de rehenes, por ejemplo, o en las 30 monedas por las que Judas vende a Cristo. Lacan nos insta a librarnos del falso pudor que nos lleva a mantener este asunto en familia, y a revelarlo.

El fundamento y el pudor

Hay un punto de inflexión en su tratamiento del fundamento cuando lo articula con el pudor. Al reconocer que lo cómico no está fuera del tema del fundamento (p:14), Lacan dice que no debemos detenernos en el pudendum. El fundamento toma ahora la forma de lo que está debajo, dessous, como la ropa interior, “les dessous” que están debajo del vestido, pero que queda a la vista.

Para entender a qué se refiere aquí Lacan hay que referirse a la cábala, Marco Focchi toma un experto, Gerson Scholem, que dice que podemos no interesarnos en la cábala pero que siempre hay algo de la vida que está debajo de la realidad cotidiana. Lo trascendente está debajo de nuestra visión de la cotidianeidad. En la tradición cristiana es al revés, lo trascendente está arriba, en el cielo. En Lacan lo trascendente está sometido al tratamiento cómico como un despojo.

Fundamento/cómico/pudendum

Al articular estos tres términos lo que parecía un problema viejo, el del fundamento, toma un tono muy moderno, casi nietzscheano. En “La Gaya ciencia” de Nietzsche encontramos el siguiente aforismo: “me temo que algunas mujeres de edad en el rincón más secreto de su corazón sean más escépticas que todos los hombres pues creen en la superficialidad de la existencia como si fuera su sustancia misma, siendo cada virtud sólo el velo de esa verdad, el velo muy oportuno de un pudendum”.

Las mujeres de edad que son las más listas, saben que las cosas superficiales son las verdaderas. Lacan hace llegar el fundamento a la superficie antes de explorar las superficies topológicas.

¿Qué se trata de fundar?

La “praxis” del psicoanálisis.

Lacan usa el término griego “praxis”, (acción en su sentido más amplio), no por preciosismo sino diferenciándolo de “poiesis”(producción de algo exterior). La “Praxis” es apropiada para el psicoanálisis como una manera de tratar lo real por lo simbólico, y ahí veo, -dice Marco Focchi-, una anticipación de lo que Lacan formalizará como “El acto analítico”. El término “praxis” había sido retomado por el marxismo, Marx sostenía que la praxis era el fundamento de las ideas y Lacan, a la inversa, afirma que la praxis es lo que tiene que ser fundamentado.

¿El psicoanálisis, es o no una ciencia?

Es la primera vez que Lacan se hace esta pregunta, para contestarla echa mano del rigor estructuralista. ¿Qué es una ciencia? -se pregunta cuestionando con rigor los diferentes aspectos con los que se define la ciencia.

Una ciencia se especifica por tener un objeto, pero ese objeto cambia con la evolución de la ciencia, por ejemplo, para Galileo el objeto de la ciencia es el movimiento y el principio de inercia que dice que lo que se mueve continuará moviéndose si no se lo para, pero no podemos decir lo mismo si tomamos la mecánica cuántica.

Tampoco podemos asumir la ilusión positivista de que existiría una unidad de la ciencia, una unidad última de todos los campos. La ciencia se basa en la experiencia, pero hay distintos tipos de experiencias, por ejemplo la experiencia mística. La alquimia también.

Lacan va a cuestionar cada uno de los rasgos con los que se define la ciencia.

La alquimia en particular le interesa porque la va a utilizar para introducir “el deseo del analista”. La alquimia necesita la pureza de ánimo del operador mientras que la ciencia no pone en juego el deseo del científico porque éste está afuera y se plantea la objetividad del campo de trabajo. La ciencia excluye la peculiaridad del operador, repite sus experiencias independientemente del operador, pero en psicoanálisis la peculiaridad del psicoanalista es importante y hace que un tramo de análisis hecho con un psicoanalista  no se parezca a otro hecho con un analista diferente, incluso si se han tratado los mismos temas.

El control de la práctica también difiere de la que se hace en la IPA, por ejemplo, donde se trata de la relación con un analista más experto, mientras que para nosotros un control es la oportunidad de poner a prueba el deseo del analista en el caso que controlamos. La práctica del control depende de la concepción que tengamos de lo que es el inconsciente. Si se pone todo el acento en el pasado tendremos un inconsciente objetivado, determinista, una especie de motor inmóvil de lo que sucedió después en la vida de ese sujeto pero se excluirá la posibilidad de invención.

Un nuevo concepto de inconsciente: El inconsciente está articulado al sujeto

Por el contrario si pensamos el inconsciente articulado al sujeto, una de las grandes innovaciones de Lacan, el inconsciente en relación con el sujeto que se constituye en una elección, no es un inconsciente que esté de antes. Todos nos encontramos en situaciones que creemos no haber elegido pero en ellas nos constituimos sin saberlo. En este punto Lacan se separa de Spinoza quien pensaba que si creemos ser libres es porque desconocemos nuestras determinaciones.

Jacques-Alain Miller al hablar del Campo Freudiano año cero se refiere a los heréticos en una conferencia que dio en Turín y dice que lo importante no es lo que eligen, sino que eligen, que toman partido en su vida. Este es el inconsciente que Lacan pone al trabajo en este seminario. El inconsciente que incluye el tiempo que pulsa en un movimiento de apertura y cierre. Freud se había separado pronto de un inconsciente objetivado y determinista pero cuando Lacan define el inconsciente estructurado como un lenguaje pone el acento en la combinatoria y en sus leyes, pero si solo fuese así sería como una máquina que es la concepción que tiene la psicología del yo del inconsciente.

Lacan vuelve a pensar su concepto de inconsciente cuando se platea la pregunta de si el psicoanálisis es una ciencia. Entonces el inconsciente se vuelve temporal, con latidos de apertura y cierre. El inconsciente no es ontológico, no es del orden del ser ni del no ser sino de lo no realizado. Para reformularlo de este modo parte de la noción de objeto que ha elaborado en el Seminario X como causa no intencional.

El objeto causa

El objeto como causa no es el objeto que nos atrae en el escaparate, no es el objeto que seguimos y nos ilusiona, sino algo que nos empuja desde el interior, la causa no hay que buscarla fuera. Cuanto más tratamos de apresar la causa más se evade. Lacan busca el concepto de causa en un ensayo de Kant sobre las magnitudes negativas de 1763. Esta es una referencia fundamental para pensar el inconsciente como discontinuidad. Kant parte de dos maneras distintas de pensar la causa: la lógica y la real.

En la causa lógica dos afirmaciones distintas se anulan una a otra por el principio de no contradicción, ejemplo: no es posible que un cuerpo esté a la vez parado y en movimiento. Los dos términos existen pero no al mismo tiempo. En la causa real dos predicados se oponen pero no en virtud del principio de no contradicción, ejemplo: un cuerpo empujado en una dirección y al mismo tiempo empujado por una fuerza igual en la dirección opuesta, el resultado es que está parado aunque es empujado. Si tenemos 100 euros y debemos la misma cantidad el resultado es cero. Son dos cantidades equivalentes pero de sentido contrario que se dan al mismo tiempo. De la oposición lógica se deriva lo absoluto mientras que de la real se deriva lo relativo.

En el campo de la moral un valor es relativo a otro, el displacer para Kant, no es solo ausencia de placer sino una fuerza que anula otra. Por ejemplo: la madre de un yihadista puede sentirse orgullosa de que su hijo haya dado su vida por Alá y al mismo tiempo sufrir su pérdida. Pero lo que le interesa a Lacan en este ensayo es que al final del mismo, Kant afectando modestia dice que hay algo que no puede comprender. Comprende bien que una consecuencia provenga de una causa, porque la consecuencia está incluida en el concepto de causa, una cosa nace de otra siguiendo el principio de identidad. Pero lo que es difícil de comprender es como una cosa nace de otra sin seguir el principio de identidad -dice Kant. La causa real es incomprensible para Kant, el viento trae la lluvia, pero cuál es la implicación si son dos cosas diferentes.

Es precisamente aquí donde Lacan encuentra su idea de causa, la que presenta en el Seminario XI: las relaciones causales están fuera del concepto, la causa real no se deja atrapar, lo que implica una fractura con respecto al principio de identidad. Dos elementos se suceden, el sol sale después de la noche, esperemos, pero eso no se confunde con la causa.

CAUSA / FRACTURA / CONSECUENCIA

“No hay más causa que de lo que cojea” afirma Lacan en este seminario. Esta noción de causa en la que la fractura está en juego afecta a la nueva noción de inconsciente que introduce en este seminario pues implica un inconsciente que está más allá de la ley significante, cuando hay causa hay fractura y ya no se trata sólo de mecanismos.

En la reformulación que hace Lacan del inconsciente en el Seminario XI, la causa se distingue de lo que hay de determinante en la cadena de la ley. La causa es el punto de tropiezo en la cadena de la ley.
En su libro “El ultimísimo Lacan” Jacques-Alain Miller habla del inconsciente transferencial y del inconsciente real presentado por Lacan en “El prefacio a la edición inglesa del Seminario XI” escrito en 1976. El inconsciente real es un inconsciente exterior al sujeto supuesto saber y exterior a la máquina significante que produce sentido. La premisa del inconsciente real homólogo al trauma, está construida sobre la reformulación del inconsciente que hace en el Seminario XI. ¿Qué es sino lo no realizado del cual habla aquí?, ¿Qué es lo no-nato? Hay algo anterior a la estructura significante que se vuelca aquí en ese “no nato”.

Lacan multiplica las maneras de presentación: la hiancia (el ombligo) en el sueño, la discontinuidad introducida con la causa real, lo que se encuentra sin haberlo esperado, la sorpresa, las invenciones en la psicosis, el hallazgo, el tropiezo, etc. No es cuestión de llenar los huecos como hace el neurótico sino de saber hacer con ellos.

Reseña realizada por: Araceli Fuentes.

Reseña sobre las Jornadas Clínicas de la Red Psicoanalítica Madrileña

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https://nucep.com/curso-2019-2020/red-psicoanalitica-madrid/

El  pasado sábado 21 de Septiembre vivimos unas jornadas clínicas emocionantes e ilusionantes, donde la Red Psicoanalítica Madrileña nos convocaba bajo el epígrafe “Síntomas de nuestra época”.

Las plazas agotadas días antes de su celebración, nos mostraban que el Psicoanálisis sigue suscitando interés en nuestra sociedad, enseñándonos la importancia de la celebración de estos encuentros que dan cuenta de la práctica psicoanalítica.

A lo largo de esta fructífera jornada tuvimos la ocasión de escuchar doce casos clínicos de terapeutas tanto de la propia RPM, como del Centro de Psicoanálisis Aplicado (CPA) y del Centro Psicoanalítico de Atención a adolescentes (CPAA), ambas instituciones invitadas por La RPM a participar, todos ellos dispositivos de atención social vinculados al Psicoanálisis Lacaniano en Madrid.

Amanda Goya, co-responsable de la Red Psicoanalítica Madrileña nos daba la bienvenida a las jornadas, recordándonos que este dispositivo ofrece una escucha respondiendo a una política del compromiso del Psicoanálisis en lo social, lo que Jacques-Alain Miller ha llamado Acción Lacaniana y que el mismo Freud inició.

En su presentación Amanda nos daba el primer hilo conductor y situaba el rasgo dominante que habitaba en todos los casos presentados: la precariedad material y simbólica en la que se hallaban estos sujetos, donde se veían reflejadas las consecuencias del capitalismo salvaje que impera en nuestra sociedad y también dando cuenta de que el Psicoanálisis no es ajeno a las causas sociales del malestar.

Los casos fueron comentados por Doménico Consenza y Luis Solano, que pusieron a nuestra disposición su agudeza clínica para repensarlos y permitirnos reflexionar juntos sobre las aristas y los matices de cada presentación.

Luis Solano nos sugirió otro hilo con el que unir todas las viñetas clínicas, el significante “Avería del deseo” con el que se podría nombrar el malestar de todos estos sujetos más allá de su estructura clínica.

A lo largo de este intenso camino que fuimos recorriendo, hemos podido comprobar que la escucha psicoanalítica ha tenido una incidencia en la historia de las personas que han pasado por los distintos dispositivos, cada una en su singularidad.

Es imposible comentar caso por caso en esta pequeña reseña, pero quizá sí es interesante dar unas pinceladas  generales, detallando algunas peculiaridades y algunas reflexiones a las que nos ha conducido la jornada.

Hemos podido escuchar a lo largo de la conversación cómo el trabajo de los terapeutas en general ha apuntado a humanizar y pacificar, a convocar algo de  lo vital.
Hemos advertido diferentes maniobras por parte de los terapeutas, cómo se ha intentado tratar lo real del goce con el significante, apuntar a la implicación del sujeto reconduciendo a la responsabilidad no partiendo de la posición del saber, devolver al sujeto lo que le estaba pasando como un enigma que le pertenecía.

También intentando reducir los efectos devastadores, apuntalar la escucha como contención, hemos visto el uso del humor para rebajar el super-yo y su efecto mortificante.
Hemos comprobado algunas dificultades transferenciales con la irrupción de la transferencia negativa y hemos reflexionado sobre la importancia de no aceptar que el sujeto meta al analista en el lugar especular y poder pasar a otra cosa, cómo el deseo del analista permite no caer en la especularidad imaginaria.
Hemos tomado conciencia de los límites de la práctica dentro de la institución, quizá viendo diferentes matices de los distintos dispositivos.

Constatar también, el valor del trabajo con las familias cuando en algunos casos el tratamiento del Otro familiar ha conducido a una pacificación y en otros la imposibilidad, cuando ese Otro familiar no se engancha, cuando no consiente y las dificultades que eso conlleva en el trabajo.

Se ha contemplado que en algunos sujetos la producción sintomática a veces ha conducido a la división subjetiva movilizando a algunos pacientes de su posición pulsional y en otros casos la imposibilidad de la producción de un sujeto, pacientes que no entran siquiera en la escucha analítica.
Ha sido sin duda un estimulante paseo por las particularidades de una clínica que siempre se contempla caso por caso.

Vilma Coccoz, co-responsable de la RPM, cerró esta jornada destacando el coraje que es necesario para exponer una práctica como es la de intentar ayudar a resolver la crisis que una persona tiene en un momento dado en su vida. Nos recordó las palabras de Jacques-Alain Miller cuando nos dice que la participación en una conversación clínica es una puesta en común más allá de los intereses comunes y profesionales.

También nombró el diagnóstico como un delicado arte, donde no se trata de universalizar una regla, sino de la decisión desde el juicio más íntimo en el uno por uno, de si una regla se aplica o no.
Nos apuntó qué es lo que está en juego en esta clínica orientada por el Psicoanálisis: la rectificación de la relación de cada sujeto con lo real, poniendo ahí la justificación de la intervención, porque el encuentro con un psicoanalista puede venir en auxilio de un sujeto para que encuentre otras vías de satisfacción más accesibles.

Nos recuerda que a lo largo de estos doce casos se ha destacado que lo que en Psicoanálisis nombramos como el modo de gozar, es el modo de vida, es la forma en que podemos captar cómo se distribuye la libido de una persona en su relación con los demás y con el mundo, mostrándonos que después del encuentro con una escucha analítica se puede observar en esa distribución de la libido la pacificación, la creación y el cambio de posición que implica valorar si se está dispuesto o no a perder algo para conquistar un saber sobre la propia vida.

Vilma dedicó sus últimas palabras, en esa forma tan singular que siempre tiene de poner en juego nuestro deseo, a recordarnos que la formación analítica acoge la novedad e invitando a todos los participantes a ser guardianes de esa novedad en la atención desde las consultas inspiradas en la orientación freudiana y lacaniana, desde una práctica, que nos recuerda, que no se diluye en todo los demás, aquella que se dice psicoanalítica.

Un gran broche para una jornada enriquecedora y que nos deja a la espera de un próximo y esperado encuentro.

Silvia García Esteban

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