Hacia la Jornada del 21 de Septiembre

La práctica psicoanalítica en dispositivos institucionales

Decía Lacan que el psicoanálisis se volvería cada vez más necesario en el “movimiento de aceleración en que entraba el mundo”; día a día comprobamos hasta qué punto es verdad esta aseveración. Si hacemos una analogía tomando en consideración el axioma analítico “no hay sujeto sin Otro” me gusta pensar que en poco tiempo no habrá analista sin institución en el sentido amplio, sostenido en el lazo social de la Escuela y en sentido restringido, como dispositivo de atención.

De la misma manera que el ser hablante es un ser vinculado a las huellas, a las marcas de una historia singular de su relación al Otro, tampoco podemos prescindir de la historia del psicoanálisis cuando intentamos vincularnos a lo real del deseo de Freud; importa saber de qué forma se nos ha trasmitido el deseo de Freud, en qué punto cada uno de nosotros engarza su deseo al deseo de Freud. Para responder a esta pregunta podemos situar unas breves puntuaciones en forma de escansiones.

Primera escansión
La primera está claramente formulada durante el 5º Congreso de Psicoanálisis que tuvo lugar en Budapest en 1918. Es la primera escansión porque en ese momento se explicita como tal el deseo de Freud respecto a la creación de dispositivos gratuitos de atención a los ciudadanos ante los representantes de diversos estados europeos; dichos centros estarían destinados a las personas imposibilitadas de tener otra ocasión de encontrarse con un psicoanalista. Aprovechando el interés manifiesto de las autoridades gubernamentales y militares presentes en dicho evento por los dispositivos de inspiración freudiana para el tratamiento de los traumatizados de guerra, Freud expresa su deseo de ampliar la acción del psicoanálisis en su dimensión social.

Una vez concluida la guerra los representantes de ejércitos y gobiernos no tomaron en cuenta el compromiso adquirido. Aunque sí algunos de los discípulos de Freud, en quienes se había despertado el deseo de hacer institución. Ellos trabajaron de forma decidida para construir esos centros.

En el año 1920 abrió sus puertas el Instituto de Berlín, y en 1922 el Ambulatorium de Viena [1]. La saludable tensión entre ambas sedes de formación y de práctica fue muy enriquecedora y fructífera durante la época de entre guerras, cuando los analistas participaron activamente en la vida ciudadana. En esos años también proliferaron otros dispositivos de atención a niños, adolescentes, familias y mujeres gracias a la participación de las analistas en los movimientos feministas y libertarios.

Ahora bien, en lo relativo al psicoanálisis aplicado, Freud se mostró muy firme ya en ocasión de dicho congreso, alertando respecto a las tentaciones terapéuticas que podrían surgir; intuía las desviaciones que podrían derivarse de estas acciones y que tendrían como consecuencia “derrapar hacia otros discursos” como dice Lacan. En 1918 Freud manifestó claramente que los elementos más importantes y eficaces de los dispositivos, de las instituciones y centros psicoanalíticos de atención, debían continuar siendo derivados del psicoanálisis propiamente dicho, “riguroso y libre de toda tendencia.”

Para Freud la orientación de estas acciones debía sustentarse en el psicoanálisis puro, independiente de otra injerencia que pudiera derivar en una sumisión al discurso del amo y por ende, a la psicoterapia.
Desgraciadamente la lengua del Tercer Reich se impuso y los enemigos del género humano, como los llamaba Lacan, exterminaron también la lengua de Freud. Aunque la semilla de la letra freudiana, lo real de su transmisión y de su deseo iba a germinar en la lengua francesa, inscribiéndose como un acontecimiento de discurso gracias a Jacques Lacan.

Segunda escansión
La segunda escansión se opera con la Fundación de la Escuela Freudiana de París, en 1964. Lacan propone una nueva manera de hacer institución analítica, una nueva Escuela, en donde se articula el psicoanálisis puro y el psicoanálisis aplicado en la estructura lógica del trabajo colectivo.

Tercera escansión
En 1967 en su Discurso de Clausura de las Jornadas sobre la psicosis infantil, organizadas por Maud Manonni, Lacan concluye su reflexión sobre la influencia de la antipsiquiatría en el funcionamiento de las instituciones afirmando: “estamos en el punto 0”. Según tal sentencia, nada se había avanzado respecto a lo que podría esperarse del psicoanálisis aplicado. En esa conferencia Lacan afirma que el ser humano además de ser -para -la muerte, es un ser- para- el -sexo, y que los analistas ( dice esto luego de haberles escuchado) parecían ignorarlo. El ser hablante, además de ser un sujeto mortal es un ser de goce y por lo tanto su cuerpo está implicado en el modo en que es alojado en una institución. Pero no solo el cuerpo del sufriente, también el cuerpo de quienes le acogen, de quienes intentan socorrerle, ayudarle, orientarle. Una institución psicoanalítica se especifica por tomarlo en cuenta en su operación.

Cuarta escansión
En 1974, Antonio Di Ciaccia inventaría una nueva manera de hacer institución con niños psicóticos y autistas, implementando lo que Jacques-Alain Miller ha nombrado práctica entre varios sustentada en la lógica y en la ética de la orientación lacaniana. En dicha práctica se tiene muy en cuenta tal dimensión del goce en el ser hablante. Durante muchos años Judith Miller, con una entrega y con una generosidad admirables, ayudó a la conformación del RI3 -la Red internacional de Instituciones Lacanianas- que trabajan desde esta perspectiva. No es un método -hay que decirlo- y por eso cada una de las instituciones encuentra la manera, en su estilo de trabajar, de hacerlo efectivo.

Quinta escansión
En 2003 se produce la detección por parte de Jacques-Alain Miller de la operación diseñada para eliminar el psicoanálisis de la escena pública. Ustedes pueden encontrar los datos precisos en su Seminario Un esfuerzo de poesía. Esta alerta ante lo que se presentaba como la intención del asesinato del psicoanálisis, según el título del libro Agnes Aflalo, culminó en la fundación de los CPCT.

Desde entonces la acción lacaniana no se ha detenido, diversificándose en diferentes dispositivos de atención como lo demuestran las tres instituciones que intervienen en la jornada del 21 de Septiembre y que engarzan su práctica al deseo de Freud.

Vilma Coccoz. Co-responsable de la RED Psicoanalítica del NUCEP-Sección Clínica.

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[1] Cfr. Laura Sokolowsky, Freud et le berlinois.

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