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	<title>Mercedes de Francisco - Sección Clínica de Madrid (Nucep). Estudiar psicoanálisis en Madrid España.</title>
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	<description>Formación en Psicoanálisis Lacaniano Madrid España. Instituto del Campo Freudiano. Centro de estudios de psicoanálisis en Madrid. Estudiar psicoanálisis en Madrid. Cursos de psicoanálisis lacaniano.</description>
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	<title>Mercedes de Francisco - Sección Clínica de Madrid (Nucep). Estudiar psicoanálisis en Madrid España.</title>
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		<title>El porvenir del psicoanálisis</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mercedes de Francisco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 May 2021 14:55:52 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>En un momento como el que estamos viviendo no es fácil hablar del porvenir. Los cimientos, lo supuestamente adquirido, lo que creíamos ya nuestro, existente e incluso invariable, se ha puesto patas arriba. No podemos prever los más privilegiados nuestras vacaciones de dentro de dos semanas, algunos no pueden prever si comerán mañana. Siempre me [&#8230;]</p>
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<p>En un momento como el que estamos viviendo no es fácil hablar del porvenir. Los cimientos, lo supuestamente adquirido, lo que creíamos ya nuestro, existente e incluso invariable, se ha puesto patas arriba. No podemos prever los más privilegiados nuestras vacaciones de dentro de dos semanas, algunos no pueden prever si comerán mañana.</p>



<p>Siempre me interesaron unas palabras que Agustín García Calvo dirigió a los congregados en la puerta del Sol durante el 15 M sobre el futuro. Se encuentra en video si queréis escucharlo. Allí advertía a los jóvenes y a los no tan jóvenes, que no se dejaran engañar por la cuestión del futuro.&nbsp;</p>



<p>Aunque el tiempo inatrapable tenga estas tres escansiones, pasado, presente y futuro, siempre se tratará en el sentido lacaniano de lo que estoy llegando a ser, no de una llegada de una vez por todas. Los que me conocéis y me habéis escuchado o leído, sabéis de mi insistencia en considerar que la existencia del psicoanálisis, su porvenir, su futuro no está asegurado. Pero esto no afecta exclusivamente a nuestra práctica. Hoy más claramente que nunca nos enfrentamos a considerar que ni siquiera la vida en este planeta está asegurada.&nbsp;</p>



<p>Por tanto, ninguna estructura social, ninguna forma de cultura, ninguna actividad humana e incluso ningún derecho o logro considerado fundamental para la vida tiene una existencia asegurada.</p>



<p>Lo que si podemos considerar son las condiciones necesarias para que cierta existencia se dé. Por ejemplo, para seguir considerando la existencia del ser humano, tres condiciones son necesarias, que hable, que sea sexuado y que tenga conciencia de la muerte. Si estas condiciones no se dieran, podríamos decir que el ser humano como tal ha dejado de existir. El psicoanálisis como experiencia del inconsciente y del síntoma no existiría sin este ser parlante, sexuado y mortal.&nbsp;</p>



<p>Desde hace bastantes años he trabajado con otros colegas en lo que considerábamos las características de la época, tanto políticas como sociales que podían ser un obstáculo para la existencia del psicoanálisis. Lacan en un momento dado, sobre los años 70 nos habla del discurso capitalista, una “mutación, una torsión” del discurso del amo, que contravenía en sí mismo las características de los discursos que él mismo construyó. No servía para el lazo y eliminaba lo imposible. Estos dos puntos son fundamentales para pensar la época, donde este discurso tiene un equivalente en política “el neoliberalismo ultra”, que afecta directamente a los cimientos de nuestros fundamentos.&nbsp;</p>



<p>Hablamos de la experiencia psicoanalítica y del lazo analítico cuyo sostén es la transferencia y cuyo núcleo es la imposibilidad de definir al psicoanalista, equivalente a la imposibilidad de definir la mujer.&nbsp;</p>



<p>A partir de aquí, no podemos decir que el psicoanálisis es el reverso del discurso capitalista, pues el discurso capitalista no tiene reverso. Quizás podamos considerar al psicoanálisis como la subversión de ese discurso, como el discurso que en la actualidad tiene mayor posibilidad de objetarlo.&nbsp;</p>



<p>Si erradicamos el lazo entre los seres hablantes y lo imposible, se impondrá un autismo generalizado que nos llevará a la locura en la que cada vez más avanzamos. ¿Hace un año o dos quien nos diría que escucharíamos al presidente de la primera potencia del mundo diciendo que los científicos tendrían que probar con desinfectantes como la lejía para inyectarlo contra el covid y que siga de presidente?. ¿Podemos extrañarnos de que se reúnan en fiestas covid, para demostrar que no existe el virus, o para infectarse más rápido, o para certificar una versión paranoica?&nbsp;</p>



<p>Con el neoliberalismo a ultranza que lleva al cenit este carácter del discurso capitalista, se nos hace patente que es un discurso incompatible con la existencia humana. No une el amor como suplencia de lo imposible, sino une la certeza, una certeza dañina y mortífera. No es muy interesante hacer psicología de los personajes políticos, pero sus bufonadas que unifican a las masas, tienen la característica de presentarse como repudio a la castración, sobre todo con respecto a la muerte. Pareciera que se creen inmortales.&nbsp;</p>



<p>Pero en este panorama, siempre hemos subrayado, lo que escapa a este discurso, lo imposible, lo sinthomático, el amor. Y Las causas de la infelicidad humana en palabras de Freud, el lazo con los otros, las catástrofes naturales, el deterioro de los cuerpos, siguen ahí provocando nuestra angustia.</p>



<p>Es por eso, que en este momento más que nunca nuestra existencia está en juego, junto con la existencia de lo humano. Con esta pandemia, las garras del neoliberalismo en su funcionamiento mortífero se extreman. En una época de inflación de las experiencias y de lo nuevo, no se puede pensar nada nuevo que cambie la senda por la que caminamos. Parece imposible encontrar otro modelo, otra forma de habitar el mundo y organizar lo político y por tanto lo económico. Este intento de hacernos creer que la economía es una superestructura a la cual se tiene que supeditar la política como si se tratara de leyes escritas en piedra e indestructibles es un engaño casi para niños. Camuflar protocolos sanitarios que responden a políticas neoliberales de beneficios empresariales como objetivamente científicos y que nos lo creamos fácilmente es una muestra de lo profundo que viene calando esta tendencia destructiva e imparable.&nbsp;</p>



<p>En El porvenir de una ilusión Freud criticaba de sí mismo su confianza desmedida en la razón, en la Ilustración, en la ciencia, en las luces. Con Lacan estas cuestiones se desplazaron: lo que estoy llegando a ser, es un movimiento que nunca se cierra en un objetivo y que nos deja abierto el camino a seguir inventando. En esta época marcada por la incertidumbre, la angustia se puede intentar zanjar con posiciones dogmáticas que no la “curaran”, pero tiene un aspecto productivo como antesala a un acto que puede suponer un antes y un después, una salida de la repetición mortificante.&nbsp;</p>



<p>El amor y su padecer, la muerte, metaforizada en sus distintas versiones de la pérdida y el malentendido que preside nuestras vidas son las vías de existencia en las que ahora más que nunca el psicoanálisis debe dar la batalla. Acogiendo lo que este sistema deja como desecho, después de su loca y frenética producción y su avaricia sin límite. Para los neoliberales convencidos la cuestión se les plantea así: o esta locura o el caos; en ambos casos destrucción. Es un pensamiento único que está muy bien representado por un refrán español: “es preferible lo malo conocido que lo bueno por conocer”.</p>



<p>Y para que el psicoanálisis exista, tienen que existir psicoanalistas que son el producto de un análisis, por ello esta enseñanza que nosotros venimos realizando desde la Sección Clínica de Madrid-Nucep, desde hace muchos años, está anudada a la experiencia analítica e implica una decisión y una apuesta que no tiene como fin lograr un estatus profesional o seguir una carrera institucional. Es una apuesta que va unida éticamente a la causa más singular, a las marcas de cada uno frente a lo traumático de este encuentro inédito entre los seres vivos, entre la palabra y nuestros cuerpos.</p>



<p>Mercedes de Francisco</p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p>Intervención en el debate “La vigencia del psicoanálisis 20 años después” celebrado online el 15 de julio 2020.</p>
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		<title>¿Qué ofrece un psicoanálisis?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mercedes de Francisco]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Dec 2016 08:49:23 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Empezaré por hacer alusión a lo que la doxa, la opinión, plantea sobre el psicoanálisis. ¿Cuáles son los prejuicios y tópicos que se ciernen sobre esta práctica? Cuando un sujeto se plantea pedir ayuda a causa de su sufrimiento “psíquico”, la mayoría de las veces su encuentro con un psicoanalista se da por algún conocido [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Empezaré por hacer alusión a lo que la doxa, la opinión, plantea sobre el psicoanálisis. ¿Cuáles son los prejuicios y tópicos que se ciernen sobre esta práctica?</p>
<p>Cuando un sujeto se plantea pedir ayuda a causa de su sufrimiento “psíquico”, la mayoría de las veces su encuentro con un psicoanalista se da por algún conocido o por simple casualidad.</p>
<p>Muchos son los prejuicios o las prevenciones con las que llega un sujeto a la consulta. Como nos planteaba Freud, el psicoanálisis genera de principio una resistencia consustancial al mismo. Es por ello que los psicoanalistas no retrocedemos frente a estas críticas o a estas reticencias, más bien lo contrario.</p>
<p>La más común, o mejor dicho, la que resulta más fácil confesar es que el psicoanálisis es un tratamiento largo, que lleva tiempo. Y justamente lo que puede parecer un obstáculo es una de las ofertas que el psicoanálisis tiene para hacer: darle tiempo al sujeto, permitirle tomarse el tiempo que necesite para comprender los sufrimientos, síntomas y malestares que lo aquejan; así como sus gustos, satisfacciones. Esta es una oferta cada vez más inédita en estos tiempos que corren y nunca mejor dicho…el tiempo. («Los tiempos que corren», primer capítulo del curso de orientación lacaniana de Jacques-Alain Miller:&nbsp;<em>Todo el mundo es loco</em>). Es ya un lugar común, algo aceptado mayoritariamente que el tiempo y el tipo de vida que llevamos se ha visto marcado por una aceleración anudada claramente con el progreso vertiginoso de la técnica y sus objetos. Si antes teníamos que esperar llegar a casa para ver quien nos había llamado (cuando ya había contestador), ahora podemos contestar e-mail y hacer conferencias por skype con nuestro pequeño teléfono móvil estemos donde estemos. El tipo de lazo entre el tiempo y el espacio que había antes, ha desaparecido. No era lo mismo deambular por la calle que estar en el espacio del hogar, ahora esto está confundido. Se puede estar con alguien tomando una cerveza y contestando a la vez un whatsapp sobre cuestiones laborales o incluso amorosas. Lo público y lo privado ha perdido su delimitación clara. Cualquier serie americana nos lo muestra, un número enorme de jóvenes trabajando en las escuchas a nivel global.</p>
<p>Entonces en esta época marcada por la permanente aceleración, por el tiempo que se nos va entre las manos, por la falta de tiempo; el psicoanálisis oferta un tiempo no marcado por el reloj. El sujeto necesita tiempo para comprender y el psicoanálisis se lo ofrece. Nuestra práctica no ha quedado subsumida por el despliegue técnico. Lo cual no quiere decir que nuestras instituciones no se pongan al día y usen de la mejor forma los medios que internet y las redes sociales aportan para darnos a conocer. Mantenemos estos dos lugares separadamente, nuestra cara pública y nuestra experiencia en el terreno de lo privado.</p>
<p>Ofertamos hacer <strong>una experiencia con el tiempo que no esté determinada por el reloj</strong>. Si por un lado se trata de que hace falta tiempo, por otro, en la orientación lacaniana las sesiones son breves. La brevedad a la vez que este “se necesita tiempo”, no son contradictorias.</p>
<p>La brevedad tiene que ver con el decir del analizante y la escucha del analista. Si la Internacional Psicoanalítica se sostiene en la sesión con un tiempo estándar 50 minutos, aunque no sé si con los tiempos que corren no habrán pasado a 30 minutos. Esta medida está referido a lo que marca el reloj y no tiene nada que ver con lo que nos dice el sujeto. Da igual lo que haya dicho o lo que esté diciendo, cuando tenemos un tiempo concreto para terminar la sesión. Sin embargo, nuestro final de cada sesión está anudado al decir del analizante. El corte de la sesión, así solemos llamarlo, se produce en relación con las palabras que están en juego y la escucha de esas palabras que realiza el analista. Por ello no responderá a un tiempo cronológico sino a un <strong>tiempo lógico</strong>. Entre muchos jóvenes que empiezan a practicar como psicoanalistas se plantea la pregunta, si alguien que no está familiarizado con el psicoanálisis y que no pretende en un principio transformarse en psicoanalista podrá entender o aceptar esta sesión breve y estos finales de sesiones. Está comprobado que el sujeto deja de tener en cuenta el reloj a medida que hace la experiencia de sentirse escuchado de una forma inédita. En mis años de práctica como psicoanalista, ese no ha sido ningún problema para que un sujeto siguiera con su experiencia. Todo lo contrario, los sujetos hacen una experiencia con su decir inédita, la experiencia del inconsciente.</p>
<p>Es decir que <strong>esta escucha, da un lugar a los dichos de los sujetos que no encontrarán con ninguna otra persona</strong> a la que se dirijan, ya sea sus padres, novios, novias, amigos etc…, en sus decires irán <strong>descubriendo las marcas traumáticas</strong> que le han llevado a una realidad y a un funcionamiento en su vida. En eso que se repite en nuestras vidas y que por momentos nos desalienta, encontraremos lo más singular de nuestra existencia. En nuestras elecciones, en nuestra forma de vivir, en el mundo que nos hemos forjado hallaremos esa marca que nos ha constituido. Es evidente que esto no se puede hacer sin esa escucha, sin el analista, que lea en nuestro decir esa marca y con su intervención apunte a ella de la manera más sútil.</p>
<p>A esta altura ustedes se preguntarán si esta “interesante” y nueva relación con el tiempo y con su decir tendrá alguna utilidad. (De eso nos hablaba Jacques-Alain Miller en un artículo en<em> Le Monde</em> titulado «De la utilidad de la escucha»).</p>
<p><strong>El malestar, el sufrimiento, expresados en los síntomas, están íntimamente relacionados con las palabras</strong>. Nuestros padecimientos hablan o callan pero están referidos y se anudan al lenguaje. Nuestros malestares no son equiparables a los referidos al organismo, aunque incluso en estos, la medicina, cada vez más, los explica como efectos en el organismo de nuestros estados de ánimo.</p>
<p>Freud descubre a través de la histeria el anudamiento entre los síntomas psíquicos, las palabras, los afectos… y eso le lleva a la invención de una nueva “práctica en el mundo” la del psicoanálisis, sostenida fundamentalmente en la palabra. Y no en la palabra dada por el médico a manera de fármaco, consejo o vehículo de curación; sino de la palabra del paciente como expresión de la enfermedad y donde encontrará él mismo las claves de su “curación”. No hay recetas, no hay píldoras… para estos padecimientos humanos… pero sí hay claves que el sujeto encontrará en su propio decir.</p>
<p>Una sola condición se le pone a este relato: <strong>que el sujeto trate de decir lo que se le pasa por la cabeza con la menor censura posible</strong>. Que haga hablar a sus pensamientos sin censurarlos demasiado. En este despliegue de la palabra se irá encontrando con momentos de su vida de suma importancia y que hasta ese momento habían pasado desapercibidos, dichos que el Otro ha pronunciado sobre su ser y que han hecho mella en él; aparecerán también los odios y los amores en los vínculos familiares y sociales, sus ideales, sus deseos, sus gustos, su peculiar manera de satisfacción, su sexualidad…</p>
<p>Con respecto a la “curación” de la que hablábamos antes y hemos puesto entre comillas, diremos que para el psicoanálisis la “curación” es paradójica, pues la enfermedad que trata el psicoanálisis es “incurable”. ¿Entonces de que curación se trata?</p>
<p>Es evidente que una persona se cura de una gripe, de una bronquitis, etc, pero <strong>del hecho de ser un humano no se cura</strong>. No podremos curarnos de lo que supone que nuestro cuerpo esté afectado por la palabra, de que somos seres sexuados y que somos mortales. Esto no tiene cura. Entonces podríamos preguntarnos para que ir a un psicoanalista si lo propiamente humano no tiene cura? Justamente <strong>nuestra intervención como psicoanalistas se justifica, porque el sujeto sufre en demasía frente a este “incurable” con el que es necesario vivir</strong>.</p>
<p>Dicho de una manera u otra por Freud y por Lacan, se trata de conseguir vivir una vida más digna. Y cuando hablamos de vida más digna estamos en el terreno de una ética, una ética que marcará nuestra clínica.</p>
<p>Pues esta vida más digna para cada uno que se acerca al psicoanalista no está referida a un modelo universal, lo que es digno para mi como forma de vida, no lo es para mi vecino… es decir que no está referido a ningún modelo “normativo” o “normópata”. El psicoanálisis no tratará de adaptar al sujeto a ninguna forma de hacer o de vivir, cosa por otro lado imposible. El psicoanalista escuchará lo más singular de la marca, la letra, en el decir del analizante y así orientará su intervención, permitiéndole de esta manera construir los caminos que le harán transitar una vida menos sufriente pues estará más acorde con su singularidad irreductible.</p>
<p>Pues, que es lo que más nos “enferma”, sino es ir a contracorriente de lo más nuestro, eso que ni siquiera podemos nombrar claramente, algo que hace a nuestra manera de estar en el mundo y de gozar y que se construyó de manera azarosa, ese entramado de nuestro cuerpo en el mundo y de las palabras que nos acogieron y que fueron dichas a nuestro alrededor y a las cuales nos aferramos sin saber muy bien por qué.</p>
<p>Pero se necesita tiempo y una escucha privilegiada para asumir lo más propio de nuestra existencia. Es por ello, que esta experiencia que desde hace más de un siglo inauguró Freud, es una práctica incomparable.</p>
<p>Esto, entre otras cosas, es lo que oferta el psicoanálisis… <strong>un encuentro inédito con lo propio de cada uno y una experiencia extremadamente valiosa en estos tiempos que corren</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mercedes de Francisco</p>
<p><em>Ciclo de Conferencias ¿Qué se puede esperar de un Psicoanálisis?</em><br />
<em>Seminario del Campo Freudiano de Málaga 2016-2017</em></p>
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		<title>El sujeto anoréxico y el Otro. La soledad del anoréxico.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mercedes de Francisco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Sep 2012 18:53:53 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Pliegos nº 10. Anorexia y Bulimia. “El sujeto anoréxico y el Otro. La soledad del anoréxico”. ISSN:1135-9471. Edita Sede de Madrid de la ELP. La anorexia nos plantea un enigma, ¿cómo es posible que un sujeto llegue al límite de dejarse morir por no querer alimentarse?, en este enigma vemos perfilarse la cuestión de la [&#8230;]</p>
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<p><em>Pliegos</em> nº 10. Anorexia y Bulimia. “El sujeto anoréxico y el Otro. La soledad del anoréxico”. ISSN:1135-9471. Edita Sede de Madrid de la ELP.</p>



<p>La anorexia nos plantea un enigma, ¿cómo es posible que un sujeto llegue al límite de dejarse morir por no querer alimentarse?, en este enigma vemos perfilarse la cuestión de la muerte y del querer, de la muerte y del deseo. Freud nos habló de este síntoma, sobre todo referido a la estructura histérica, y Jacques Lacan nos aporta una importante guía cuando aborda su Seminario de la Relación de Objeto, año 1956/57.</p>



<p>Para desentrañar este síntoma tan actual, recorreremos una serie de conceptos que nos faciliten su comprensión y que nos sirvan de orientación en la clínica. Lo que separa al psicoanálisis de otras terapias tiene que ver con las concepciones que tenemos del sujeto y su constitución, de la necesidad, la demanda y el deseo; del amor, de los registros Imaginario, Simbólico y Real etc.</p>



<p>Nos interesa enumerar las cuestiones que nos separan de otros abordajes terapéuticos, pues estas diferencias son justamente las que nos permitirán desentrañar algunos aspectos del síntoma anoréxico. En primer lugar tenemos que desprendernos del ideal de armonía, que nos venden desde todos los discursos y de la definición de individuo que se deriva de este ideal. Ya se dijo en la primera charla que el ser que habla ha perdido la posibilidad de que en la búsqueda del objeto le oriente el instinto, como si ocurre en el mundo animal. Por el hecho de que el ser vivo llega a un mundo donde el lenguaje es fundante, su relación con la necesidad, con su autoconservación queda afectada. Lacan nos muestra la importancia del orden simbólico, pues es la estructura del lenguaje, en la cual&nbsp; el niño se baña nada más nacer, o dicho de otra manera, la afectación del ser vivo por el significante, lo que permite explicar la falta en el corazón mismo del objeto y el cuestionamiento radical de lo que Marx denomina “satisfacción de necesidades materiales”. Por todo esto, podemos deducir, que las terapias regidas por el ideal de armonía tienen como fin la adaptación de los sujetos en su relaciones con los objetos del mundo, quedando forcluido, repudiado lo que implica la incidencia de lo&nbsp; Simbólico.</p>



<p>Freud desde sus primeros textos en Tres Ensayos para una teoría sexual, nos muestra como la experiencia de las relaciones del hombre y la mujer, contradice que exista un objeto armónico, que por su naturaleza permita consumar la relación del sujeto con el objeto. Siempre para Freud se presenta el objeto como búsqueda del objeto perdido y lo que une al sujeto con el objeto perdido es una “nostalgia”. Lo que el sujeto busca nunca es lo mismo que encuentra, se buscan “las condiciones de una satisfacción pasada”.</p>



<p>Entonces, podemos decir que la importancia de lo Simbólico determina por un lado la ruptura con el ideal de la complementariedad y con la psicología de la adaptación, y a la vez y siguiendo a Freud, nos lleva rápidamente a pensar el “objeto” como “falta de objeto”. Esos objetos con las que el ser hablante se relaciona, son objetos afectados por lo simbólico. Es una manera de decir que la Necesidad ha quedado tachada, sustituida para nosotros los hablantes en demanda, y esto ha dejado un resto el deseo. No toda la necesidad ha podido sustituirse por los significantes de la demanda, algo corre y se desliza entre ellos.</p>



<p>¿Cómo podemos dar cuenta de esta incidencia de lo Simbólico con respecto a los objetos que por ahora llamaremos reales? En relación a esta pregunta Lacan va a valerse del concepto de frustración, de gran utilidad para los problemas clínicos que nos plantea el síntoma anoréxico.</p>



<p>Vamos a constatar la importancia del matema del Otro como Otro simbólico. Si el niño tiene hambre, se produce la llamada, entonces la madre presentará el objeto de necesidad bajo la forma&nbsp; de su pecho o biberón, (ya que el objeto no es indiferente pero no tiene porqué ser específico). La llamada siempre se da cuando el objeto está ausente, y así en función de la alternancia entre la presencia y la ausencia, la madre va introduciendo un orden opuesto al caos en el que se encuentra el infans. La llamada se haya articulada a la presencia-ausencia que introduce la madre, por ello la escansión de la llamada nos da un esbozo del orden simbólico. Si como hemos dicho la llamada se produce cuando el objeto se encuentra ausente, el sujeto tendrá la posibilidad de establecer una relación con un objeto real a través de las marcas y huellas que deja esta alternancia. Esta matriz de la frustración, hace que tanto el lugar de la madre, Otro primordial, como el del “objeto real” sufran un vuelco.</p>



<p>La madre que es un ser parlante, por tanto, un ser deseante, no puede mantener esta “alternancia de presencia-ausencia ajustada a la llamada”, es por ello que la madre puede no responder, ¿entonces esto que significa para el niño? Se convierte en real, “la madre responde a su arbitrio”, se convierte en una potencia, pues de ella depende que el niño acceda a los objetos. El Otro primordial puede negarse, “dar calabazas” y detenta lo que el sujeto necesita, el Otro queda marcado por la arbitrariedad. Y si en esto se convierte la madre, ¿en que se convierten los objetos que ella porta?, pasan de ser objetos reales, puros de satisfacción, a ser objetos de don. A partir de este momento en el objeto se reúnen dos aspectos: por un lado el objeto posibilita la satisfacción de la necesidad, pero esta satisfacción está marcada, lleva la marca del valor de esa potencia que puede no responder.</p>



<p>La omnipotencia, no queda del lado del niño como pretenden algunos teóricos, sino que es lo que caracteriza a la madre, a su función. Lo que cuenta en la constitución subjetiva son las carencias, las decepciones que afectan a la omnipotencia materna. Para el niño será fundamental que la madre sea deseante, es decir, que algo haga mella en su potencia, esto será lo más decisivo para el sujeto pues marcará y jalonará su historia.</p>



<p>El vuelco que se produce, de Otro simbólico a potencia, omnipotencia de la madre; y de objeto real a don, nos hace considerar que el Otro como simbólico y el objeto como real en realidad funcionan como un “a priori”. Desde el principio queda afectada la satisfacción de la necesidad por el carácter de don que adquiere el objeto, por la incidencia de lo simbólico. ¿se puede hablar en un sentido estricto de objetos reales, no afectados para los seres hablantes por el espíritu de lo simbólico? ¿Lacan se llega a preguntar incluso por el estatuto de la moneda como objeto del mundo?</p>



<p>En la frustración, se trata del daño imaginario que el sujeto padece, como un perjuicio que se le inflinge, que conlleva la&nbsp; reivindicación y las exigencias desenfrenadas y sin ley. La frustración no&nbsp; se produce cuando se niega el objeto de la satisfacción, sino con la negación de un don, en la medida en que el don es el símbolo del amor. El don se manifiesta con la llamada, ya que esta se hace oír cuando el objeto no está. Cuando está, el objeto se manifiesta esencialmente sólo como signo del don, es decir, como nada a título de objeto de satisfacción.</p>



<p>Podemos preguntarnos entonces ¿cómo satisface el ser que habla sus necesidades vitales, después de lo que venimos hablando?. Al tratar de dar cuenta de lo simbólico, hemos puesto de manifiesto su carácter decepcionante, ¿como afecta esto a la satisfacción de la necesidad? Aunque podamos pensar que el niño cuando se aferra al seno de la madre o al biberón con más fruición, satisface una necesidad biológica, Lacan muestra como la satisfacción de la necesidad para el ser hablante es sucedánea, es compensatoria. Ante la frustración, que como hemos dicho es la negación de un don, se trata del registro del amor, el niño responde y despista, aferrándose al pecho para aplastar lo decepcionante del juego simbólico mediante la incautación oral del objeto real.</p>



<p>Pasemos ahora a pensar la satisfacción en el caso de la anorexia. Frente a la omnipotencia materna y al intento de confundir el objeto real de satisfacción, la comida, con el don, marca del valor de esa potencia que puede no responder, don de nada, el sujeto anoréxico no niega la actividad, sino que negativiza el objeto. Así devuelve al objeto su valor simbólico convirtiéndolo en nada. Es por ello que no decimos “del sujeto anoréxico que no come, sino que come nada”. Es por esta vía que asesta un duro golpe a la omnipotencia materna e invierte la relación de dependencia, es el sujeto anoréxico el que mantiene al Otro a merced de las manifestaciones de su capricho, a merced de su omnipotencia. Es un sujeto que está en posición de dominio. Frente a esa omnipotencia ávida de hacerle vivir, responde con la muerte.</p>



<p>Antes señalábamos que a partir de la incidencia simbólica, el objeto que va a satisfacer las necesidades vitales no puede reducirse a ello, pues tiene el valor de ser un don, pero tampoco es un puro don de nada. Si la madre del anoréxico confunde la comida con el don, como signo de amor, aplasta y reduce el carácter decepcionante de lo simbólico. Dando lo que tiene para dar, no permite mostrar los signos de su falta, de su posición de sujeto deseante. El Otro materno en la anorexia parece interesado en no mostrar la importancia de la incidencia del significante en lo que concierne a la Necesidad, ella tiene para dar al niño lo que necesita y esto que necesita es siempre algo y por&nbsp; eso el objeto comida, no se ve afectado por la falta que introduce el significante en lo Real. El sujeto aquí no responde como el anterior, sino que para preservar lo que de la falta y el deseo están en juego, negativiza absolutamente el objeto, el sujeto anoréxico niega en el objeto su capacidad sucedánea de satisfacción. Y esto, ¿cómo funciona del lado del sujeto?, es un sujeto en posición de dominio, en “plena actividad” pues come continuamente nada. Además de esta incidencia sobre el objeto real de la necesidad, esta posición del Otro primordial que es la madre, en este caso, tiene una incidencia fundamental en el orden de la imagen del cuerpo. El sujeto anoréxico al erigirse en&nbsp; baluarte de la falta en lo simbólico, de la nada del don, que el Otro materno repudia, da a ver su cuerpo como la imagen de la muerte. Si hablamos de tres registros Simbólico, Imaginario y Real es para poder dar cuenta de lo que venimos diciendo. Si hay algo que hemos querido mostrar es que lo simbólico afecta de una manera tajante y sin retorno al ser vivo, pero esta operación es de entrecruzamiento y no de recubrimiento. No podemos pretender que todo lo vivo en nosotros, pase a ser significante, siempre estará la falta como central en ese Otro del lenguaje que la madre&nbsp; vehiculiza.</p>



<p>Así en esta asfixiante relación con el Otro materno, el sujeto anoréxico, por un lado se defiende con este síntoma del intento de reducción de la falta por parte de la madre, pero por otro su posición frente a la falta y a la castración, por tanto frente al deseo está totalmente perturbada. El sujeto anoréxico padece, de una percepción de su propio cuerpo, profundamente distorsionada, siempre hay algo de más, algún michelín, algún gramo de más, una anoréxica decía que quería llegar a pesar cero; y también de toda una serie de desarreglos con respecto a las menstruaciones etc, cuanto más se trata de una anorexia en sentido estricto, es decir no acompañada de ataques de bulimia, comprobamos que en el cuerpo del sujeto se intenta borrar los rasgos, en el caso de las mujeres, de lo femenino.</p>



<p>¿Cuál es la soledad de la anorexia, si según lo que hemos comentado parecería estar siempre jugando una dialéctica con el Otro materno?, pero justamente este juego que mantiene con&nbsp; el Otro nos hace ver que es alguien demasiado a solas con este Otro materno. Lacan nos mostró en los primeros años de su enseñanza que se trata de un ternario: niño, madre y falo. En la mayoría de los casos de anorexia encontramos que el padre se caracteriza por no intervenir en esta relación entre la madre y la hija, y no conviene confundir la intervención a la que se alude con que el padre se ocupe de los cuidados con la alimentación, sino que se trata de una intervención de otro orden. Lo que nos parece fundamental es que su lugar tenga un valor frente al deseo de la madre y pueda aportar cierta significación a este deseo. Que la madre, como mujer pueda desear el falo y que esta aspiración se dirija hacia un hombre. En general observamos que en muchos casos de anorexia, este padre no es para la madre un hombre del que se espera nada en este sentido. Incluso, podríamos plantearnos si este deseo materno, cuyo motor es la falta no se obtura en esta madre con el niño y sus cuidados, que ponen en primer plano el objeto oral.</p>



<p>De este recorrido que solo esboza uno de los posibles caminos que la enseñanza de Jacques Lacan nos abre para entender el síntoma anoréxico, y así permitirnos orientar adecuadamente&nbsp; nuestra intervención analítica, se desprende que cualquier terapia que centre su intervención en&nbsp; como la madre tiene que cambiar su manera de alimentar a la hija, “está alimentando”, valga la redundancia,&nbsp; la posición del sujeto anoréxico, frente al Otro materno. Así el terapeuta, quedará frente a la anorexia, en la más absolutas de las impotencias, que en último termino se resuelven con internamientos hospitalarios que implican ciertas intervenciones extremas. Así el Otro institucional recoge el guante, y se convierte en el Otro que quiere hacer vivir al sujeto a toda costa, sin considerar que en último término el sujeto encontrará la manera de responder a este interés del Otro con su&nbsp; acto, generalmente intentos de suicidios, a veces muy efectivos.</p>



<p>Para terminar, siempre considerando esto como apuntes de trabajos futuros, cierta hipótesis a la luz del Seminario IV, La Relación de Objeto, sobre la actualidad del síntoma anoréxico.&nbsp; El desarrollo de la técnica y sus objetos, que se proponen permanentemente al sujeto como tapones de la falta, el auge de la genética que intenta explicar e intervenir sobre el cuerpo considerándolo solamente como un organismo, no aceptando así que el organismo como tal se ha velado por la intervención de la palabra, dejando como resultado el cuerpo erogeneizado, son perfectos compañeros de este Otro materno de la anorexia. Se reduce la falta, el deseo se tapona con objetos, en el campo singular del sujeto, orales, en el más extenso de lo social, técnicos, y así el síntoma anoréxico y el sujeto que lo padece va a llegar a ser esa nada que el Otro le ha escatimado. Es por eso que el síntoma tiene un valor de verdad en cuanto a la posición del sujeto con respecto a su deseo, por lo cual no es muy recomendable desafiarlo, ridiculizarlo, considerarlo falso etc. Más el&nbsp; Otro intenta repudiar la hiancia, la abertura que implica la incidencia de lo simbólico, más el síntoma&nbsp; la muestra para quien como Lacan supo leer, de la mejor manera, la herencia que Freud nos dejó.</p>



<p>Cuando hablamos de reducción de lo simbólico, no queremos decir con esto que no haya un indudable despliegue del símbolo, ya que todas las aportaciones científicas, técnicas, no podrían darse sin este desarrollo, sino que lo que se quiere reducir, lo que se quiere tapar es que la incidencia de lo simbólico, por una parte afecta a lo real, pero por otra no puede hacer pasar todo lo real al campo del lenguaje del símbolo, es esta imposibilidad, la que se intenta repudiar. El psicoanálisis es una práctica que se orienta alrededor de esta imposibilidad.</p>
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		<title>La mascarada femenina</title>
		<link>https://nucep.com/publicaciones/la-mascarada-femenina/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mercedes de Francisco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Sep 2012 18:53:04 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>2002 Junio Intervención realizada en las Jornadas Sobre la mujer organizadas por el Ayuntamiento de León: Quisiera, en primer lugar, señalar que justamente en el campo del psicoanálisis cada vez contamos con mayor número de mujeres. Esto que ahora ya es muy evidente, es algo que viene ocurriendo desde la época de Freud. Freud se [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong><em>2002 Junio Intervención realizada en las Jornadas Sobre la mujer organizadas por el Ayuntamiento de León:</em></strong></p>



<p>Quisiera, en primer lugar, señalar que justamente en el campo del psicoanálisis cada vez contamos con mayor número de mujeres. Esto que ahora ya es muy evidente, es algo que viene ocurriendo desde la época de Freud. Freud se rodeó de un número importante de colaboradoras, e incluso su hija fue su heredera. Es decir, que no se trata solamente de un autor que se encarga de pensar a la mujer sino que además trabaja con ellas. Quizás esta constatación de los hechos, permita ir despejando y aclarando esa serie de prejuicios que se van sedimentando gracias al mecanismo del rumor.</p>



<p>Hay términos y conceptos en psicoanálisis que han levantado polémicas, por ejemplo el de complejo de castración, el de falo, etc. No así otros que se han difundido con una facilidad sorprendente, complejo de edipo, histeria etc. Lo interesante es que los conceptos que más se han incluido en el uso cotidiano, se utilizan o como signo de padecer una enfermedad, “¡tienes un edipo!”, (como tienes una gripe) o incluso, a manera de insulto, “eres una histérica”…A simple vista, pareciera que los terminos como falo y castración son más difíciles de subsumir en un uso coloquial.</p>



<p>Los conceptos de castración y falo, han sido utilizados por algunos intelectuales, ensayistas, filósofos, feministas, pues han querido ver en ellos la señal de la misoginia de Freud, y la fundamentación por parte del psicoanálisis del dominio del “macho” sobre la mujer. No se han podido leer estos términos despejados de esta valoración, que lleva implicito que la castración es un “déficit” y el falo un “superavit”.</p>



<p>Pero no es mi intención hacer que esta intervención se aboque a la didáctica de la teoría psicoanalítica, así que me valdré de los datos que todos los días los medios de comunicación nos aportan y los que la clínica y la escucha de los pacientes nos enseñan.</p>



<p>Podemos decir, que la mayoría de las mujeres de una u otra manera están preocupadas por generar interés en los hombres, por despertar su deseo, para facilitar así el encuentro con ellos. Pero este interés no se agota en sí mismo, lo que la mujer anhela en última instancia es “ser amada”. Es decir, que las mujeres se adornan, se acicalan, se embellecen, no porque sea su naturaleza, no porque&nbsp; esta sea su manera de ser, sino porque saben que es la forma en que despertarán el deseo masculino, y que esto puede dar lugar al encuentro amoroso.</p>



<p>Es importante aclarar que la clínica psicoanalítica llevó al descubrimiento freudiano de cómo la sexualidad humana no se rige por el instinto animal. Que la posibilidad de encuentro entre hombres y mujeres no es natural, y que el encuentro cuando se dá, pues tiene una temporalidad contingente, nos hace entrever un desencuentro insoslayable. Una paciente, bióloga, expresaba esta imposibilidad en estos términos: “los hombres y las mujeres, somos dos especies distintas”.</p>



<p>Esto nos sirve para mostrar que la elección de objeto, de partenaire, en el hombre no se rige igual&nbsp; que la elección de partenaire en la mujer. Si puedo poner un símil, sería como flechas que apuntan cada una a un lado distinto. ¿Entonces de que manera es posible encontrarse?, pues sigue habiendo actos sexuales, hombres y mujeres que se aman etc.</p>



<p>Es importante aclarar que para el psicoanálisis la posición sexuada, hombre y mujer, no está dada&nbsp; por la anatomía. Son posiciones que están referidas a la castración, al falo, a la particular manera de gozar. Lacan lo representa como dos lados de una fórmula, en la cual cualquiera sujeto puede ubicarse. Es por ello que es muy importante entrever que en la histeria, las mujeres se ubican en el lado macho de la fórmula, y que su identificación viril las aleja de su posición sexuada femenina.</p>



<p>Freud, que en un principio había considerado el complejo de Edipo como fundamental, según avanzó en su investigación y en su experiencia clínica fue poniendo el primer plano el complejo de castración que no se puede explicar sin su correlato el falo. Así para Freud las posiciones del niño y la niña se definen ambas con respecto al falo y la castración, no con respecto a las formas corporales o a la herencia genética.</p>



<p>En el niño, que anatómicamente está provisto de un órgano real que es el pene, el significado que adquiere para él que la otra mitad de los seres de su especie no posean dicho atributo, es el de una amenaza, “es posible perderlo”. Significación que afectara a su forma de estar en el mundo y a su psicología, es el hombre el que más teme perder, pues su interés es mantener lo que “tiene”. El hombre vive en tensión por perder dinero, poder, prestigio, potencia…etc.</p>



<p>En el caso de la niña, comprobar que hay otros que tienen algo que ella no tiene puede dar lugar a distintas salidas, una muy común es “la envidia del pene”, -“¿por qué él tiene y yo no?”- que se padece y es difícil de aceptar por parte de las mujeres. Si logra salir de esta coyuntura, después de comprobar que tampoco la madre lo tiene se dirigirá al padre para demandar que se lo dé, y aceptando que esto no es posible buscará en su momento a un hombre al que demandará un signo de amor, que a veces se materializa con la demanda de un hijo. Es así como para la niña el valor que adquiere el don de amor, hace que la pérdida de amor sea lo que equivale a la amenaza de castración en el varón.</p>



<p>En el futuro veremos a un “hombrecito” apegado a un tener, acobardado por cualquier cosa que lo amenace, y a una “mujercita” temiendo no ser amada, temiendo el “abandono”. Son dos dramas que se desarrollan en la escena edípica y que no conviene valorar uno como mejor que otro.</p>



<p>Poco a poco, vemos vislumbrarse lo importante que es para la mujer ser amada, y por ello, lo dispuesta que estará a ser el semblante del objeto que provoque el deseo del hombre, para por este camino llegar al amor. Pero es fácil suponer cual es aquí el problema, si ella acepta jugar y “ser la hora de la verdad para un hombre”, su demanda de amor no se agotará por haber logrado ser elegida por él.</p>



<p>En la película póstuma de Stanley Kubrich “Eyes Wide Shut”, basada en la novela de un contemporáneo de Freud y reconocido freudiano, se puede constatar este hecho. La protagonista hace tambalear la tranquilidad de burgués en la cual vive su marido, tiene una casa estupenda, una mujer bellísima y una hija preciosa, dinero, poder, posición; y ella comprobando que él ya no la mira, decide contarle que cuando él cree que la posee, ella se imagina haciendo el amor apasianodamente con el capitán de un barco, dejándole patente que nunca él debe encontrarse seguro de poseerla y menos enteramente.</p>



<p>Vemos pues, que hacer semblante de objeto deseable para un hombre no es algo que defina únicamente la posición femenina, sino que es la mediación que la mujer acepta para el encuentro amoroso.</p>



<p>Estos rasgos, detalles, caracteres, semblantes que la mujer adopta, en la época actual, están muy determinados por un modelo estandarizado y promovido por la publicidad y el mercado. A costa de ello, muchas empresas mueven muchos millones de euros. España es uno de los países que más gasta en cirugía estética, cosmética, moda…prensa rosa…¿pero es posible que esta belleza uniforme que se vende como la válida, pueda servir para todas las mujeres?. Este modelo tiránico y único que cada vez más llena el mercado, ya no se puede explicar solamente como un canon de belleza de una época, es otra cosa. Se trata de una inflación de la imagen desanudada y desamarrada de cualquier valor singular del sujeto femenino. Se trata de promover una imagen que cada vez más nos aleje de lo que se puede nombrar con la palabra “estilo”.</p>



<p>Detrás de la máscara no hay nada, los adornos, los velos con los que la mujer “encanta” apuntan al no tener del que hablábamos antes, apuntan a la falta. En esas formas cautivantes, se vislumbra las marcas y las huellas particulares del sujeto femenino que hace que solo con algunos hombres se logre un verdadero encuentro. Hasta cuando se trata de la prostituta, -la mujer que está con todos-, el verdadero encuentro es solo con algunos.</p>



<p>Cuanto más se aleje la mujer de su íntima verdad, más apresada en “la mascarada quedará”, y lo que era una concesión con vistas a conseguir el amor de un hombre, se tornará su “falso ser”. Esta posición que encontramos con frecuencia en la patología histérica hace que la mujer sea una presa fácil para caer en manos de este mercado de la “imagen”.</p>



<p>Los publicistas saben bien que la mujer lanza su pregunta ¿cómo ser deseada por un hombre? a las “otras mujeres”, por ello en la mayoría de los spots publicitarios se muestran mujeres sugerentes para ellos. Es en este bombardeo que la mujer va quedando arrinconada, pues se va olvidando de quien es ella, de lo que a ella la mueve más allá de lo que mueve a las otras. Hay un ejemplo paroxístico de esto, cuando una mujer cercana con otra, se mimetiza y casi sin darse cuenta termina por usar los mismos zapatos, vestidos, perfumes, etc,. Se trata de tener,&nbsp; de tener lo que ella tiene, <strong>el saber&nbsp; sobre como se es una mujer.</strong></p>



<p>La experiencia analítica, el psicoanálisis, nos muestra que cuando hablamos de ser una mujer, estamos en la rúbrica del semblante y que solo si el semblante se anuda a la falta, (tanto en su aspecto simbólico como real), puede un sujeto ubicarse en la posición sexuada femenina. Esto no está garantizado, ¡por el contrario!, la época favorece el deslizamiento a posiciones histéricas que llevan a una identificación viril, como indicábamos al principio.</p>



<p>Jacques Lacan fue un visionario y conectó el declive del padre con la dificultad de asumir de manera legítima la virilidad. No hay muchas definiciones de Lacan en este sentido, pero nos indica una de gran envergadura, cuando nos dice que “el hombre sin ambages” puede permitir a la mujer salir de la “imagen congelada” que le propone esta sociedad del espectáculo. Frente a la verdadera mujer, cuya relación con el no-tener se sostiene, el “hombre sin ambages” es el que no se deja engañar por el postizo y que sabe que detrás no hay nada y, sin embargo, no retrocede.</p>



<p>El discurso de la ciencia y la técnica junto con el funcionamiento del mercado se acoplan muy bien con la identificación viril de la histeria. Que las mujeres se conviertan, a contramano de su femenidad, en promotoras del tener y del objeto, interesa a una sociedad que se sostiene en el fetichismo de la mercancía. Y si este objeto que la mujer quiere tener como su posesión, termina siendo la imagen de su cuerpo, la sociedad del espectáculo tendrá su mejor aliado en las mujeres. Pero esto las enferma, con enfermedades de la época, anorexia, depresión, y las confunde y desorienta cada vez más con respecto a su posición femenina.</p>



<p>Como decía al comienzo de mi intervención, el psicoanálisis permite al sujeto femenino enfrentar y orientarse en esta época, dando el valor que le corresponde al encuentro con el otro sexo. Si todos sabemos, aunque no hayamos realizado una experiencia analítica, que la relación entre un hombre y una mujer no puede escribirse, no es complementaria, cojea, esto no es suficiente, se necesita comprenderlo para no quedar atrapados en la esclavitud postmoderna.</p>
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		<title>La época que niega lo imposible</title>
		<link>https://nucep.com/publicaciones/la-epoca-que-niega-lo-imposible/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mercedes de Francisco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Sep 2012 18:52:03 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Texto publicado en “La urgencia generalizada: ciencia, política y clínica del trauma”ISBN 987-1199-22-8 Grama Ediciones 2005 – Buenos Aires Cada vez más se hace un uso social de la etiqueta de trauma, no hay día en que no aparezca esta referencia en los medios. Desde luego la deriva que se produce en su significación, por [&#8230;]</p>
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<p>Texto publicado en “La urgencia generalizada: ciencia, política y clínica del trauma”<br>ISBN 987-1199-22-8 Grama Ediciones 2005 – Buenos Aires</p>



<p>Cada vez más se hace un uso social de la etiqueta de trauma, no hay día en que no aparezca esta referencia en los medios. Desde luego la deriva que se produce en su significación, por lo menos en el ámbito español, se aleja más y más del valor y de la función que tiene para el psicoanálisis.</p>



<p>Todos quieren evitarlo, para ellos, para sus hijos. Los padres y los profesores, los periodistas, los políticos, consideran algo benéfico que el trauma no se produzca, prevenirlo.</p>



<p>Es indudable que la inclusión de esta palabra en el habla común, es uno de los signos de la incidencia del psicoanálisis en nuestra época, pero lo preocupante, o por lo menos lo interesante para indagar es porque su significación va tomando una pendiente que desvirtúa su valor.</p>



<p>En una película argentina magnífica, El viento, de Eduardo Mignona, el protagonista de espaldas a la cámara dice lo siguiente, “como en la vida es inevitable el sufrimiento, mejor que sea por algo verdadero”. Pero lo verdadero, uno de los semblantes privilegiados no parece muy en auge.</p>



<p>Desde luego el estatuto del trauma con Jacques Lacan, no puede remitirse o quedar reducido a la primera época de Freud, donde trauma y escena de seducción aparecían enlazados. Sin embargo, la doxa del manual de autoayuda, del comentarista, etc., insiste en mostrarnos el trauma anudado a los hechos. Esto implica que la causa del trauma sería el hecho mismo y no el anudamiento que se produce en esa experiencia vivida del significante y el goce. Experiencia que resulta enigmática para el propio sujeto. Separándolo de su trama discursiva, de su carácter de huella (goce en el cuerpo), de marca, que provocará la repetición, que organizará la represión bajo la oscilación entre memoria y olvido, se logrará despojarlo de su carácter de demostración.</p>



<p>Con el trauma se demuestra que no hay encuentro sexual que no cojee. Con las primeras experiencias de la pubertad se comprueba que no hay un saber programado sobre como encontrarse con el partenaire.</p>



<p>Entonces, nos preguntamos, ¿será casual el uso social que se le da a lo traumático, su sentido, la manera de abordarlo? ¿qué radicalidad se pretende eludir cuando se lo considera susceptible de prevención? ¿qué supone que sean los propios agentes sociales los que deciden que los hechos en sí mismos son traumáticos?</p>



<ol class="wp-block-list" type="I"><li>LA EXPERIENCIA-LO TRAUMÁTICO; EL AVANCE TECNICO-LA POBREZA.</li></ol>



<p>Hay un artículo de Walter Benjamín, titulado “Experiencia y pobreza” (1933) que muestra como la posibilidad de experiencias para los hombres a partir de la primera guerra mundial se empobreció de manera radical.</p>



<p>Experiencia y narración, tradición, memoria, forman una serie frente a la de pobreza, gran progreso técnico, lo actual, la barbarie. Estas contraposiciones dibujan el panorama&nbsp; básico&nbsp; de nuestra actualidad aunque ellas se hicieran a principios del siglo XX. Podemos incluir a Walter Benjamín como uno de los “avisadores del fuego”,* que nos mostraron los cambios que llevarían a la catástrofe de la Shoa y la Segunda Guerra Mundial, y que no han perdido su vigencia para abordar la “rabiante actualidad”.</p>



<p>Frente a estas preguntas que nos hacíamos al principio este texto nos marca el camino. Benjamín ahonda en Freud (Más allá del principio del placer) para diferenciar la experiencia y el acontecimiento, de la vivencia y la toma de conciencia. De ello también podemos deducir lo equivocado de confundir, un tiempo marcado por el shock (1), por lo chocante, con la experiencia traumática.</p>



<p>W. Benjamín nos cuenta como los soldados que habían vivido “las experiencias más espantosas de la historia universal”, regresaban mudos del campo de batalla y una generación entera se había encontrado indefensa frente a un cambio que afectaba a todo y que dejaba a la intemperie&nbsp; el “mínimo destructible cuerpo humano”.</p>



<p>Sirviéndose de Freud, Bergson, Baudelaire, W.B. mostrará que la experiencia del hombre moderno es tal que la recepción de shocks se ha convertido en regla, y la consecuencia de ello será una toma de conciencia rápida, una defensa frente al impacto, pues hay un flujo incesante de excitaciones que ponen a prueba la tolerancia de los sujetos. Este enorme aumento de la tolerancia frente a este continúo suceder de conmociones tiene como precio esterilizar a la conciencia para la experiencia, pues lo característico del shock en cuanto a la experiencia es no dejar huellas, quedar disuelto en la conciencia en la medida en que es tolerado por ella.</p>



<p>Esta asepsia con respecto a la huella, a la marca, a la memoria, es una forma de defensa frente a una realidad permanentemente plagada de estímulos impactantes. Observamos descriptivamente como, cada vez más, soportamos imágenes que proliferan por la televisión internet, cine, etc., conmocionantes, con la consecuencia de un cierto desagrado fácilmente superable. Nos defendemos haciéndonos insensibles, pero también así perdemos nuestra capacidad de vivir una experiencia, de que el acontecimiento nos deje huellas, de que la memoria nos anude a nuestra propia narración.</p>



<p>El psicoanálisis es una experiencia con la palabra, con el hecho del relato, del narrar, con la puntuación, con lo poético, no ha renunciado a que la experiencia revista un carácter traumático, es decir que sea una experiencia que deje huella, que marque.</p>



<p>La Primera Guerra mundial, donde se desplegó, por vez primera, el enorme avance tecnológico tuvo como consecuencia la pobreza de la experiencia, dio lugar a sujetos a la&nbsp; defensiva, a individuos aislados, que cada vez se alejaban más de experiencias que pudieran transmitirse en el relato. Una contingencia, digna de interrogar es que justo en esta coyuntura, en estas condiciones surge la experiencia psicoanalítica. Freud decide dejar hablar al paciente, le pide que haga una narración de lo que le ocurre, de sus acontecimientos en el cuerpo, de sus emociones, de sus angustias, de sus síntomas; de sus experiencias sexuales traumáticas, etc. El psicoanálisis surge para rescatar al hombre de su esterilidad discursiva, para no permitirle quedar aspirado por la masa, por la “nerviosidad moderna”.</p>



<p>Esta gran misión no ha perdido su actualidad. Bajo una forma todavía más insidiosa, cuantitativamente más alarmante, la pobreza del relato, del decir, la mudez, la jerga contribuyen a alejar al sujeto de su propia marca, de su singular huella. Se evita, se niega esa letra que aspirará las experiencias, que las tornará significativas, imposibles de soslayar, únicas, incomparables, esa marca de un exilio que será la que encontraremos en el partenaire y sin la cual la única posibilidad es abandonarse al goce más autístico que nos constituye.</p>



<p>Scheerbart, citado por Benjamín, nos dirá “Estáis todos tan agotados sólo por no haber concentrado todos vuestros pensamientos en un plan totalmente grandioso”. Al cansancio le sigue el sueño, así encontramos lo que caracteriza nuestros días. Cada vez más se habla de stress y cansancio que hay que combatir con todo tipo de productos “energizantes”, también para la tristeza hay fármacos cada vez más afinados, para ese cuerpo perecedero y “mínimo” todo tipo de intervenciones quirúrgicas que lo conviertan en algo desconocido, en una permanente carrera por actualizarse, por ser nuevo, por no envejecer, por no llevar las marcas de lo vivido y del tiempo transcurrido. Hombres y mujeres que perdieron la esperanza de que el otro encuentre en ellos la marca que los hace únicos, excepcionales, insustituibles.</p>



<p>Me permitiré considerar a Jacques Lacan el “avisador del fuego” mas certero después de que el mundo atravesó los acontecimientos únicos e incomparables de los campos de concentración. Los signos e indicaciones a lo largo de su enseñanza están entre líneas, no son máximas, ni consejos, ni advertencias, son indicadores, avisos, mensajes secretos, como nos lo ha indicado Jacques-Alain Miller en su curso “Pièces Détachées” (2004-2005), en la Agencia Lacaniana de Prensa y en “Notice de Fil en Aiguille” del Seminario Le Sinthome.</p>



<p>Si la Escuela de Francfort, sosteniéndose en Freud ha colaborado a la realización de diagnósticos de una época que llevaría al 1939, es Jacques Lacan quien después del 45, además, nos habla de consecuencias.</p>



<p>Jacques Lacan en Escritos I, Función del Psicoanálisis en criminología, dice lo siguiente:</p>



<p>“…en una civilización en la que el ideal individualista ha sido elevado a un grado de afirmación hasta entonces desconocido, los individuos resultan tender hacia ese estado en el que pensarán, sentirán, harán y amarán exactamente la cosas a las mismas horas en porciones del espacio estrictamente equivalentes.</p>



<p>Ahora bien, la noción fundamental de la agresividad correlativa a toda identificación alienante permite advertir que en los fenómenos de asimilación social debe haber, a partir de cierta escala cuantitativa, un límite en el que las tensiones agresivas uniformadas se deben precipitar en puntos donde la masa se rompe y polariza.»</p>



<p>Desde luego nos encontramos ya en una época que ha superado la escala cuantitativa que Lacan nos señala en estos dos párrafos, es por ello que cada vez más la masa se rompe y se polariza, cada vez más los brotes de odio, violencia, muerte, terrorismo, guerra etc., serán lo “habitual”, este despliegue de la técnica provocando permanentes shock en nuestra cotidianeidad.</p>



<ol class="wp-block-list" type="I" start="2"><li>LOS EXPERTOS, LOS EVALUADORES, LOS TCC, FRENTE AL TRAUMA.</li></ol>



<p>Lastimosamente, en España no podemos decir que tenemos una intelectualidad que haya hecho suya la verdad freudiana, es por ello que este retroceso que proviene del 39 con el franquismo, no ha podido ser subsanado.</p>



<p>Como en todo hay excepciones y cada vez son más. Pero, todavía, son muchos los escritores, comentaristas políticos, sociólogos, etc., alienados a estos ideales de objetividad, cientificismo, que son inseparables de la estadística, la evaluación, el protocolo.</p>



<p>Tanto los instrumentos, como los conceptos en los que se sostienen son de una puerilidad extrema y sorprende aún más que esto haga mella en distintos actores sociales que se caracterizan por una relación privilegiada con la palabra.</p>



<p>Ya, en el texto “Los complejos familiares en la formación del individuo” (1938), Jacques Lacan usa su referencia a la historia y la sociología para rescatarnos de un posible prejuicio o “tentación del pensamiento”, que nos llevaría a considerar que lo que determina la familia por como se constituye actualmente, padre, madre e hijos, sería su carácter biológico. Esta semejanza es puramente contingente y para demostrarlo acudirá a la Antigüedad donde encontrará otros tipos de agrupamientos familiares, más extensos, que no coinciden con esta unidad biológica y de esa&nbsp; manera la desmiente. Encontraremos en las familias primitivas “un parentesco menos conforme a los vínculos naturales de consanguinidad”.</p>



<p>A pesar de autores como Levi-Strauss, Durkheim, etc., en muchos casos la “tentación del pensamiento” parece más fuerte y la balanza se inclina a esta “reducción biologicista”, que quizá esté muy bien descrita por Benjamín cuando nos dice que el sueño del hombre contemporáneo sería la existencia del Ratón Mickey, donde la naturaleza y la técnica, el primitivismo y el confort van unidos y que frente al cansancio que anida en nosotros nos propone “una vida que en cada acto se basta a sí mismo”.</p>



<p>Esta perniciosa tendencia del pensamiento, no solamente se sostiene en las dificultades conceptuales para separar lo instintivo de lo innato por parte de los psicólogos, sino que los ideales&nbsp; de cientificismo que en Freud se deslizaban a lo largo de su obra también favorecían y favorecen ahora a través de su institución, la IPA, esta problemática forma de pensar.</p>



<p>Las características psicopatológicas de los sujetos, la orientación sexual, etc., son tema de estudios biogenéticos. Si se leen atentamente la descripción de los experimentos tan machaconamente tildados de científicos (por someterse fundamentalmente a baremos estadísticos), se comprueba la falacia y futilidad de ellos. Travestidos con los ropajes de lo objetivo, experimental, estadístico…se consideran absolutamente indiscutibles, indudables, cuestiones que no son más que “juegos de manos”, donde se engaña al ojo para conseguir la meta que sirve a intereses ideológicos y de mercado.</p>



<p>Es sorprendente a estas alturas, leer un artículo en la sección de Salud del periódico El País, donde un catedrático de Psicobiología del Instituto de Neurociencia de la Universidad Autónoma de Barcelona, Ignacio Morgado Bernal, después de marearnos por el laberinto de los grandes descubrimientos que demostrarían que la homosexualidad se puede explicar genéticamente, termina con afirmaciones de esta “guisa”: “La realidad derivada de las investigaciones científicas viene a confirmar que el componente genético no cubre todo el espectro explicativo de la orientación sexual de las personas, lo cual nos lleva a admitir un margen para los factores no genéticos, es decir, los ambientales y educativos, por otro lado críticos respecto a los modos en que se practica la conducta sexual de cualquier orientación.</p>



<p>Pero esa mima realidad y lo que sabemos sobre la evolución y el carácter adaptativo del comportamiento nos aleja de la creencia de que la orientación sexual es una opción absolutamente libre del individuo, una opción que, por otro lado, dejaría expedito el terreno para quienes creen en la posibilidad de modificar ese tipo de conducta para adaptarla a patrones de naturaleza más social que biológica. Queda todavía mucho por conocer sobre las causas de la orientación sexual, pero, en cualquier caso, a la luz de los datos objetivos que tenemos, no sería sensato obviar su importante componente congénito”.</p>



<p>Aquí apreciamos la lucha ideológica en la que se enmarañan los propios investigadores científicos. Este psicobiólogo, dedicado a las neurociencias, primero parece ir en contra de un criterio sociológico adaptativo, que implique un modelo de normalidad (ideológicamente impresentable, un psiquiatra de la Universidad Católica CEU, declaró que la homosexualidad era una enfermedad que podía ser curada en tres meses), y si acepta la vertiente educativa y sociológica es la que tienen los “cognitivos-conductuales”, que como bien nos hace saber excluiría toda posible decisión del sujeto. Pero desconoce en el enredo que se encuentra cuando pretende para desresponsabilizar al sujeto&nbsp;&nbsp; de su orientación sexual ubicar la causa en la genética.</p>



<p>Desde luego la “forclusión” que estos planteamientos hacen del legado freudiano, y ahora del psicoanálisis lacaniano es sospechosa. Ni el psicoanálisis tiene como ideal la adaptación, ni puede concebir un sujeto al que se le quiera permanentemente descargar de las consecuencias de sus actos, de sus elecciones, hasta de sus sueños como nos recuerda Freud.</p>



<p>Es sorprendente la “proliferación delirante” de explicaciones orgánicas, neuro-cerebrales para cuestiones del lazo social, como por ejemplo el descubrimiento del gen del divorcio. Estos descubrimientos que resultan irrisorios, lo que muestran claramente es como la ciencia forcluye al sujeto del que se ocupa el psicoanálisis, y reduce al hombre a un organismo vivo, despojado de su relación con la palabra, con la letra, con la memoria, con la historia, con el enigma, con “lalangue”</p>



<p>¿No parece este un proyecto demasiado aniquilador?</p>



<p>Es evidente que la advertencia de Jacques Lacan en 1938, es de una validez inquietante.</p>



<p>Es sorprendente que Lacan señale esta dificultad para aceptar que el significante introduce una distancia entre el goce y el cuerpo, que el goce es exactamente correlativo a la forma primera en que entra en juego la marca, el rasgo unario (2) justamente en la época donde el estructuralismo se desplegaba en toda su potencia. Esa experiencia traumática, primera, que anuda “lalengua”, el sexo y la muerte, es lo que los científicos, educadores, psicólogos, algunos pensadores, algunos psicoanalistas, pretenden forcluir. Recomiendo leer algunas páginas de Adorno críticas sobre el psicoanálisis en su texto Minima Moralia, que caracterizan bien el estilo de institución que no pudo soportar la enseñanza de Jacques Lacan y que optó por el poder institucional antes que por la verdad freudiana.</p>



<ol class="wp-block-list" start="3"><li>LA ESFERA-EL TODO, EL CIRCULO-EL VACÍO.</li></ol>



<p>Adorno decía sobre Benjamín, que sus citas, sus referencias, eran como bandidos que asaltaban en el camino, al leer esta frase en el texto de Derrida, Acabados, encontré en esta expresión la mejor forma de decir lo que me ocurre, a veces, cuando realizó algún texto, trabajo, conferencia.</p>



<p>De repente aparecen párrafos, autores, temas, sin “orden ni concierto”, que me impulsan a seguir un determinado recorrido, como persiguiendo algo desconocido.</p>



<p>En esta ocasión la cuestión partió de la referencia al círculo de Popilius en Le Sinthome, comentada por Jacques-Alain Miller. Cada vez que pensaba en redactar estas líneas aparecía la convicción, que me llegaba a parecer insensata, de que esta referencia me sería útil para este trabajo.</p>



<p>En el rastreo por los Seminarios de Jacques Lacan, y sobre todo teniendo como base el XXIII, encontré un punto en común “el dar vueltas en círculo” que es señalado por Jacques-Alain Miller en&nbsp; su comentario: “Es así que la trivialidad del círculo popiliano, se encuentra en los círculos separados, que dan lugar cada uno a “dar vueltas en círculo”, a un encerramiento particular, desaparece cuando se establece entre ellos, por le sinthome, la nodalidad borromea a cuatro, y más todavía, la nodalidad falsa (la del último capítulo)”.</p>



<p>En la Carta Robada, es la policía la que se mueve en círculo, es decir en una geometría euclidiana que no le permite descubrir nada; en los Cuatro Conceptos, el impacto interpretativo se da en el momento de cierre del inconsciente, pues exige que tratemos este cierre como lo que es, un nudo; en el Reverso del Psicoanálisis se nos muestra que si algo funciona gira y ello no es por progresismo, es porque no puede dejar de girar, si no funciona chirría, en el nivel de asentamiento del objeto a. En esos tres momentos Lacan va mostrando ese dar vueltas en redondo que caracteriza nuestro pensamiento, filosofía, etc., y leyendo desde Le Sinthome vemos el trabajo y esfuerzo que Jacques Lacan se tomó para salir de ello. “La salida de la noria” comenzó claramente en el Seminario Aún, un seminario sobre el goce.</p>



<p>En Le Sinthome, Lacan muestra la confusión en la que caemos al otorgarle al círculo el atributo de totalidad que le corresponde a la esfera, equivocación que se explica por la&nbsp; representación de la esfera, en el plano, como un círculo. Sin embargo, el círculo no es la esfera, pues el círculo, el cordel, contornea un vacío, en el caso de la esfera no. Ya en el Seminario de la Transferencia (1960/61), encontrábamos el capítulo titulado la Irrisión de la Esfera, que nos puede facilitar entender esta diferencia.</p>



<p>Esta diferencia entre la esfera y el círculo, en apariencia simple, implica un cambio fundamental, y aquí se puede entrever el valor de la iniciativa de Popilius.</p>



<p>¿Por qué el rey Antiochus, rodeado de sus senadores y soldados, siente quebrantado su coraje, por el círculo que dibuja Popilius en la arena con el bastón signo de su vejez, de&nbsp; su castración? ¿qué le impedía a este rey, imbuido con toda su ferocidad y poder, negarse a quedar encerrado en el círculo? ¿Por qué la avidez de Popilius es tan certera?</p>



<p>Jacques Lacan nos muestra que para decirle a alguien “yo he hecho un círculo alrededor tuyo, y no saldrás de aquí antes de haberme prometido tal cosa”, ello solo es posible en la medida en que los seres son inertes, es decir soportados por un cuerpo, y acto seguido nos dice que encontramos aquí, que las mujeres no constituyen conjunto por ser no-todas. (Nota *)</p>



<p>El cuerpo, que soporta el ser, pero no lo es; el no-toda de la mujer, que no permite hacer un conjunto con ellas; hace posible que alguien acepte la iniciativa de Popilius.</p>



<p>El rey, comparable al Ministro de la Carta Robada, como un solo elemento de un conjunto creado por el círculo en la arena se feminiza y necesita, sin saberlo, salir rápidamente del círculo, dando la respuesta que Popilius espera. (Es una primera lectura que surge con el entusiasmo del trabajo, y por ello puede ser equivocada).</p>



<p>Una geometría euclidiana que construye el espacio donde “la policía” da vueltas en redondo; un predominio de la esfera, que sostiene una concepción del amor como complementariedad, como suma; una representación de la esfera en el plano que anula el vacío del círculo; un funcionamiento que implica un eterno girar en redondo; ¿no abre nuevas perspectivas para entender nuestros tiempos?.</p>



<p>De la trivialidad y futilidad del círculo aislado que nos encierra, solo podremos salir por la nodalidad de a cuatro con le sinthome.</p>



<p>Pretender eliminar lo traumático, que en la última época de la enseñanza de Lacan lo podemos declinar como lo imposible de la relación sexual y un poco más allá como el sinthome, es seguir dando vueltas en redondo, es optar por la futilidad, por esta pobreza de la experiencia que cada vez más nos atenaza, por este intento incluso orquestado por las instituciones estatales de regulaciones que van en contra de la escritura, de las letras, de la filosofía, de la historia.</p>



<p>Quizás por ello, aunque sea fácil fracasar con el nudo, optar por la topología borromea, por el sínthome, será la única forma de no girar en redondo, de que haya a la vez relación sexual y no la haya.</p>



<p>Solamente aceptando la no existencia de la relación sexual, su imposibilidad, y la no equivalencia entre los sexos, podemos apostar por la posible relación. Donde hay relación es en la medida donde hay sínthome, es decir donde el otro sexo es soporte del sinthome, una mujer es un sinthome para todo hombre, un hombre es una aflicción para una mujer, algo peor que un sinthome, incluso un estrago, un rapto.</p>



<p>¿Qué lazos proponen los que se mantienen en una idea totalitaria de la existencia?: el lazo al objeto de consumo, al goce más autístico, a la apatía mas letal, al sueño narcotizante, etc. Es por ello que la apuesta por el sithome no solamente supone apostar por el psicoanálisis, sino por seguir siendo seres hablantes, sexuados y mortales.</p>



<p>Madrid, julio de 2005</p>



<p>* Expresión usada por Reyes Mate, en su conferencia “El pensamiento después del Holocausto” realizada en la Sede de la ELP de Madrid en el espacio Psicoanálisis en la Ciudad. No sé claramente si es una expresión acuñada por él o extraída de algún otro autor.</p>



<ul class="wp-block-list"><li>Ignacio Echeverría, El shock y la experiencia de la modernidad, Revista Estudios Pscioanalíticos nº 4 Trauma y discurso, Edit. Eolia/Miguel Gómez Ediciones, Madrid.</li></ul>



<ul class="wp-block-list"><li>Jacques Lacan, El Reverso del Psicoanálisis, 1969/70. Pág. 191. Editorial Paidós. 1992</li></ul>



<p>(Nota *) Quizás en la iniciativa de Popilius, referida por Jacques Lacan se pueden encontrar una&nbsp; cierta interlocución, incluso respuesta, al capítulo II del Ser y la Nada de Jean Paul Sartre sobre la mala fe. Es un tema a indagar.</p>



<p>BIBLIOGRAFÍA.</p>



<p>Theodor W. Adorno, Minima Moralia, Ediciones Santillana 1998.</p>



<p>Walter Benjamín, Para una Crítica de la Violencia, Edit. La nave de los locos. Mexico 1977. Jacques Derrida, Acabados, Editorial, Minima Trotta 2004</p>



<p>Jacques Lacan,</p>



<p>*Les complexes Familiaux dans la formation de l’individu, 1938. Éditions du Seuil. Abril 2001.</p>



<p>*Seminario sobre la Carta Robada, 1966. Editorial Siglo XXI. 1971.</p>



<p>*Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis, 1964. Editorial Paidós.</p>



<p>*El Reverso del Psicoanálisis, 1969/70. Editorial Paidós. 1992</p>



<p>*Aún, 1972/73. Edit. Paidós.</p>



<p>*Le Sinthome,1975/76. Éditions du Seuil, marzo 2005 Jacques-Alain Miller,</p>



<p>*Curso Pièces Détachées, 2004/2005.</p>



<p>*Le Sinthome, 1975/76. Notice de Fil en Aiguille. Éditions du Seuil, marzo 2005.</p>



<p>* El aparato de psicoanalizar. Revista Estudios Pscioanalíticos nº 4 Trauma y discurso, Edit. Eolia/Miguel Gómez. Ediciones Madrid.</p>



<p>Élisabeth Roudinesco, el paciente, el terapeuta y el Estado. Edit. Siglo XXI 2005</p>
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		<title>Hamlet</title>
		<link>https://nucep.com/publicaciones/hamlet/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mercedes de Francisco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Sep 2012 18:50:26 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>1998 Marzo. Conferencia sobre Hamlet junto con Vicente Molina Foix, en el marco del ciclo sobre Shakespeare organizado por la Biblioteca del Campo Freudiano de Madrid. Las referencias al arte en Freud, son fundamentales, y Jacques Lacan prosigue y se hace heredero del respeto y del buen uso de dichas referenciaSigmund Freud, en la reunión [&#8230;]</p>
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<p><strong>1998 Marzo. Conferencia sobre Hamlet junto con Vicente Molina Foix, en el marco del ciclo sobre Shakespeare organizado por la Biblioteca del Campo Freudiano de Madrid.</strong></p>



<p>Las referencias al arte en Freud, son fundamentales, y Jacques Lacan prosigue y se hace heredero del respeto y del buen uso de dichas referenciaSigmund Freud, en la reunión de los miércoles con sus discípulos mantuvo abierta la discusión sobre la forma lícita de tratar las creaciones artísticas desde&nbsp; el psicoanálisis. Jacques Lacan, manteniendo el más puro espíritu freudiano, vuelve a Hamlet y deja claro que “no nos interesa el inconsciente del poeta, ya que buscar en las obras ciertas pistas que&nbsp; nos informen sobre el autor no es analizar el alcance de la obra como tal”(pag 46). La importancia de esta obra para el psicoanálisis, para nosotros los psicoanalistas, tiene que ver con su construcción, sus cimientos, su maquinaria que nos sirve para entender mejor el problema del deseo en la subjetividad.</p>



<p>Sobre Hamlet, Ernst Jones en 1909, había realizado un trabajo a raíz de las referencias freudianas, un trabajo que es reconocido por Lacan como de sumo interés, no solo porque trate de aportar nueva luz sobre el complejo de Edipo, sino porque subraya aspectos de Hamlet sobre los cuales no se había hecho hincapié antes. Los aspectos que subraya Jones son los que Jacques Lacan utilizará como guía. Desde luego en este texto de Ernst Jones, el tratamiento de Shakespeare es totalmente respetuoso y el interés se vuelca hacia el personaje, al mito de Hamlet. Esto no quiere decir que no&nbsp; se mencionen datos biográficos de Shakespeare, sobre todo los acontecimientos de su vida que rodearon al autor en el momento en que escribió esta obra. El drama de Hamlet interesa especialmente, tanto a los críticos como a nosotros porque supone un antes y un después en la producción dramática de Shakespeare, pues a partir de Hamlet sus creaciones toman el camino de la tragedia.</p>



<p>Este nuevo acercamiento a Hamlet vuelve a dejar claro que para Freud y para Jacques Lacan los artistas nos enseñan a través de sus obras los conceptos fundamentales que hacen a la teoría analítica y la práctica del psicoanálisis. T.S. Eliot, nos advierte: Shakespeare es tan grande, que posiblemente nunca podremos hacerle justicia. Pero si no podemos hacerle justicia, deberíamos al menos de tiempo en tiempo, cambiar los métodos con los que cometemos la injusticia. Por ello nos gustaría que esta tarea difícil que realizaron Freud y Lacan se interpretara como un cambio en el método de ser injustos con Shakespeare.</p>



<p>Para que resulte más sencillo seguir las articulaciones que propondremos a partir del texto de Jacques Lacan, resumiremos el argumento de la obra. La acción comienza después de la muerte de un rey admirable, que fue, no solo un gran rey, sino también, un excelente esposo, y que murió misteriosamente. Al poco tiempo de su muerte, su esposa la reina Gertrudis se casa con su cuñado Claudio, el&nbsp; hermano del rey y tío de Hamlet. Para Hamlet, Claudio no solo le usurpa el trono, sino&nbsp; que además sustituye de una forma escandalosa a su padre en el lecho de la reina, su madre. Aparece entonces el fantasma del padre que revela como aconteció su muerte mientras dormía a manos de su hermano Claudio, y le pide a Hamlet que vengue su muerte.</p>



<p>Es muy difícil transmitir todo el recorrido que Jacques Lacan realizó sobre Hamlet. Por tanto solo trataré de subrayar algunos aspectos de la obra de Shakespeare que han servido en este recorrido para indagar sobre el deseo.  Lo primero que se dice de Hamlet es que tiene dificultades para actuar, ¿pero que entendemos por actuar?, en diversos momentos comprobamos como Hamlet es  un hombre activo: es capaz de matar por equivocación y sin pestañear a Polonio, padre de su amada Ofelia; puede viajar a Inglaterra, y a los dos espías del rey enviarlos a la muerte sin problema, es salvado por unos piratas y vuelve a Dinamarca; pero entonces, ¿por qué, diversos estudiosos coinciden al considerar que la excesiva tendencia a la reflexión en Hamlet dificulta su acto?</p>



<p>Desde el momento en que el ghost del padre le informa sobre como fue su muerte, Hamlet sabe que su deber es vengar esta acción infame dando muerte a Claudio, no duda que esta es su tarea pero, sin embargo, provoca en él escrúpulos. Entonces podemos preguntarnos: ¿Qué características tiene este acto que implica este conflicto para Hamlet? ¿cómo es posible que considerando la venganza como legítima, surjan en él escrúpulos que no permiten llevarla a cabo? Este es un drama que ha provocado y lo sigue haciendo toda una avalancha de interpretaciones. Hay algo que resulta enigmático en este héroe, un vengador que no termina de realizar su venganza y se entristece, y que cuando la realiza es de manera torpe. El recorrido que Jacques Lacan realiza en 1959 sobre este mito no retrocede frente a estas preguntas y trata de mostrar como la posición global de Hamlet con respecto al deseo ilustra su fórmula el deseo es el deseo del Otro, alienación inevitable para un ser vivo afectado por el significante, para su constitución como sujeto, pero que necesariamente tiene como correlato otra operación, la de separación, pues el sujeto solo en este segundo movimiento de separación puede encontrar las claves de su propio deseo.</p>



<p>En el texto shakespeareano Hamlet va mostrando como el acto de asesinar a Claudio responde a su voluntad, es lo que quiere hacer pero a pesar de ello este acto se posterga. A lo largo de la obra, Hamlet mostrará una y otra vez, la angustia provocada por esta postergación, y el sentimiento de impotencia que le atenaza cuando se trata de hacer lo que se corresponde con su deseo. Vemos en esta primera incursión que acto, deseo y tiempo se relacionan y se articulan en Hamlet de manera especial. En el transcurrir del drama, el héroe tiene claras oportunidades para matar a Claudio, pero siempre es demasiado pronto, y por tanto el acto es postergado, lo que le hace hundirse en un mar de preguntas pues no puede explicarse a sí mismo esta dificultad para hacer lo que quiere. En el Acto IV, escena cuarta, cuando Hamlet se cruza con Frontinbrás que con sus tropas avanza a la conquista de Polonia, de unas tierras sin ningún valor, vuelve a reflexionar sobre su posición, y sobre la cobardía, de esta manera: ahora, sea olvido bestial o algún tímido escrúpulo de reflexionar en las consecuencias con excesiva minucia, reflexión esta que de cuatro partes tiene una sola de prudencia y siempre tres de cobardía, no comprendo por qué vivo aún para decir: “esto está por hacer”.</p>



<p>Sigamos el hilo que nos propone el protagonista del drama, se pregunta sobre las consecuencias de su acto, esto que en principio puede ser un signo de prudencia, comprobaremos que responde a otros móviles. Jones, y Jacques Lacan, entre otros, subrayan que el ghost del padre clama por una venganza que tiene cierta restricción, ciertas condiciones. El fantasma del padre le pide a Hamlet que de cualquier modo que realices la empresa, no contamines tu espíritu ni dejes que tu alma intente daño alguno contra tu madre. (Acto I, esc.5ª). ¿Cómo realizar esta empresa, sin dañar a la madre?.  Si decíamos al principio que Hamlet sabe cual es su voluntad que no puede traducir en un acto, también sabe que los apetitos de su madre están marcados por la incontinencia (lo dice la sombra del padre cuando se le aparece a su hijo. Acto I,esc 5ª&#8230;Pero así como la virtud será siempre incorruptible, aunque la tiente la lujuria bajo una forma celestial, así también la incontinencia, aunque está enlazada a un radiante serafín, se hastiará en un tálamo divino e irá a cebarse en la basura). Antes de que la aparición del padre haga saber a Hamlet que su muerte no ha sido natural, y que ha muerto en la flor de sus pecados, por lo cual está condenado a sufrir los horrores del infierno; el  héroe sabe de la lascivia de su madre y en un monólogo (Acto I, esc.2ª) nos lo muestra así: ¿habrá que recordarlo? ¡Cómo! ¡Ella, que se colgaba de él, como si su ansia de apetitos acrecentara lo que los nutría! Y, sin embargo, al cabo de un mes&#8230; ¡no quiero pensar en ello! ¡Fragilidad, tu nombre es mujer!&#8230;¡Un mes apenas, antes de estropearse los zapatos con que siguiera el cuerpo de mi pobre padre, como Níobe arrasada en lágrimas&#8230;; ella, sí, ella misma&#8230;! ¡Oh Dios, una bestia capaz de raciocinio hubiera sentido un dolor más duradero, casada con mi tío, con el hermano de mi padre, aunque no más parecido a mi padre que yo a Hércules!&#8230;¡Al cabo un mes!&#8230;¡Aún antes que la sal de sus pérfidas lágrimas abandonara el flujo de sus irritados ojos, desposada! ¡Oh ligereza más que infame, correr con tal premura al tálamo incestuoso!&#8230;</p>



<p>En la obra, como algunos autores señalan, no queda claro si la madre participó del asesinato del rey en complicidad con Claudio, cuestión que, aunque parezca extraño, no parece ser la causa del conflicto para Hamlet. Sin embargo, lo que le tortura, como vimos en el monólogo anterior, es como ella sustituyó a su padre por un ser claramente inferior. ¿Amaba al rey como parecía o lo que realmente le interesaba es dar rienda suelta a sus apetitos, para lo cual cualquier hombre le servía?. Nos encontramos con un héroe que sabe, que no duda de como es su propia madre, pero esto no impide que tema por las consecuencias de su acto.</p>



<p>Podemos recapitular lo que llevamos planteado hasta aquí: Hamlet sabe de su tarea, de lo que&nbsp; quiere, pero posterga el acto que se correspondería con dicho deseo, siempre es demasiado pronto para matar a Claudio. Pero este demasiado pronto podemos ponerlo en consonancia con las repercusiones que tendría su acto. No teme por lo que conlleve este nuevo crimen que es venganza del anterior, pues está convencido de su legitimidad, su temor es por las consecuencias que ello tendría para su propia madre. En el drama se da un momento cumbre cuando la madre llama a Hamlet a sus habitaciones, donde Hamlet, con una crueldad sin concesiones le pide directamente abstinencia, y como hemos visto al principio de la obra, hace hincapié en la facilidad que tiene la madre para sustituir un hombre por otro, no importando las cualidades que le adornen. Así se lo declara Hamlet a su madre en la entrevista que mantiene con ella: ¿Tenéis ojos? ¿Pudisteis dejar de pacer en esta hermosa colina, para bajar a cebaros en tan cenagoso pantano? ¡Ah! ¿Tenéis ojos? No me digáis que eso es amor, porque a vuestra edad aplaca la sangre sus ardores, volviéndose más sumisa y obediente a la prudencia. ¿Y qué prudencia descendería de éste a este otro?.</p>



<p>Otro barómetro que nos permite pensar la posición de Hamlet en relación con el deseo, se da a  través del personaje de Ofelia. Freud nos muestra, como correlativamente al drama de la venganza, vemos expresarse el horror a la femineidad cuando Hamlet rechaza a Ofelia y la humilla. El rechazo de su amor por Ofelia lo justifica diciendo que sin duda en el futuro terminará convirtiéndose en un ser degradado y corrupto, evocando de esta manera las características de la madre. La posición del sujeto Hamlet, con respecto a esta madre que no conoce el duelo, no solo le lleva a la impotencia para acometer su empresa, -pues matar a Claudio supondría ir en contra del deseo del  Otro materno-, sino que también, provoca en Hamlet el rechazo del objeto femenino la desaparición de su amor por Ofelia conviertendose, esta,  en blanco de sus agresiones. Hamlet no puede querer, pues  se pelea permanentemente con el deseo de su madre, y esto le lleva a estar cada vez más lejos del suyo. En la entrevista que mantiene con la madre le ruega que cambie y se someta a la ley, que se abstenga, que refrene sus deseos, pero al final de este encuentro abandonará y se dará de nuevo por vencido, pudo más la alienación al deseo de la madre. Cuanto más el héroe encarna este deseo que no es el suyo, más lejos está del propio. Es por ello que se trata para Jacques Lacan de una tragedia del deseo. Desde nuestra perspectiva cuando hablamos de indecisión hamletiana nos referimos a las dificultades que tiene el personaje para decidirse por su propio deseo, quedando así esclavizado a sostener y mantener intacto el deseo de la madre. Comprobamos así que la indecisión no es el resultado de no decidir entre una cosa o la otra, sino que responde al hecho de haber decidido claramente por sostener el deseo del Otro materno.</p>



<p>¿En algún momento Hamlet puede cambiar su posición con respecto al deseo como para lograr que su empresa llegue a su fin? ¿Cómo concluirá este drama, cuyo hilo principal es el conflicto al que se enfrenta el héroe para realizar su venganza? Al final de la obra y de una forma bastante confusa Hamlet logra dar muerte a Claudio, pero solo puede darle muerte cuando él mismo ya está herido de muerte. El acto de Hamlet llega a su término en la cita última de todas las citas, solo puede  producirse el encuentro con su acto cuando el mismo se encuentra con la muerte, una cita imposible de evitar. Pero vayamos por partes, antes de este último acto ocurren una serie de hechos en la trama de la obra que nos permitirán comprender mejor porque Hamlet puede afrontar su destino.</p>



<p>Antes mencionábamos que a parte del eje central dramático, encontramos paralelamente el eje que une a Hamlet con Ofelia, y que nos muestra y nos enseña desde otra perspectiva la problemática relación de este sujeto con su propio deseo. Hamlet considera motivo suficiente para rechazar a Ofelia que sus actos como mujer -consideramos una alusión clara al acto sexual- haga de ella una madre. Frente a esta actitud de Hamlet absolutamente incomprensible para ella, pues nunca le confía la causa de sus padecimientos, hay que añadirle que Polonio, padre de Ofelia, es asesinado por el mismo Hamlet (Esto ocurre en la escena de la entrevista con la madre, Polonio se esconde detrás de una cortina con la autorización de la reina, y Hamlet sin saber quien es le atraviesa con su espada) frente a lo que Ofelia responde con la locura y el suicidio. Esta muerte será crucial para Hamlet.</p>



<p>La obra se inicia al poco tiempo de la muerte del rey, y sabemos que los ritos funerarios han sido breves, por eso Hamlet exclama: ¡Economía, Horacio, economía! Los manjares cocidos para el banquete del duelo sirvieron de fiambres en la mesa nupcial, pero esta brevedad se repite con Polonio por cuestiones políticas y con Ofelia porque se ha tratado de un suicidio, por ello, el hermano de Ofelia, Laertes, pide que los ritos que acompañan al entierro sean más extensos. Una clara dificultad para el duelo recorre el drama, cuya máxima expresión la encontramos en la reina que no conoce el duelo. A la vuelta de Inglaterra Hamlet se encuentra por casualidad con el entierro de Ofelia, y es entonces, frente al cadáver de Ofelia cuando toma conciencia y recupera el valor que tenía para él esta mujer. Solamente puede reconocer su deseo cuando pierde a su amada y el encuentro se torna imposible (Henri James). Pero en el cementerio no solo se encuentra con los ritos funerarios por Ofelia, sino que contempla el duelo sin freno de Laertes. Laertes, se tira en el hueco de la tumba para abrazar a su hermana y profiere gritos de dolor y desesperación por su pérdida. Hamlet desafiará a Laertes, mostrándole que su amor por Ofelia es más grande que el suyo. Pero la conclusión final de la obra, el momento en que Hamlet puede dar muerte a Claudio no llega directamente, sino que primero tiene que competir con Laertes en el arte de la espada, (Laertes en complicidad con el rey, lleva la punta de su espada envenenada), es luchando con uno de los pocos hombres que respeta como puede encontrarse con su propio destino y dar muerte al asesino de su padre.</p>



<p>Hemos hecho este recorrido apretado sobre diversas cuestiones que nos parecen fundamentales del texto lacaniano, y hemos renunciado a una exhaustividad que excedía este marco. Por ello trataremos de resumir algunas conclusiones. De una manera indirecta hemos diferenciado lo que, comúnmente, se entiende por acción, de lo que el psicoanálisis entiende por acto. Es en la experiencia analítica donde un sujeto comprende esta radical diferencia. Una vida puede  estar plagada de decisiones y ser una vida de acción pero eso no significa que ese mismo sujeto haya sido capaz de realizar los actos que corresponderían a su propio deseo. Sobre este punto Lacan afirma que de lo único que nos sentimos culpables es de haber cedido sobre nuestro deseo. Y el acto como todo acto implica el tiempo. Hemos hablado de oportunidades, ocasiones, momentos en los cuales Hamlet habría podido matar a Claudio, pero siempre era demasiado pronto, y aquí surge la pregunta ¿pronto para quién?, es evidente que siguiendo la misma lógica de la fórmula el deseo es el deseo  del Otro, para todo neurótico la hora también es la hora del Otro, siempre la cita se presentaba demasiado pronto para nuestro héroe, porque lo que realmente tenía en cuenta era la hora del Otro materno. Y aquí Lacan no deja de introducir un cuarto elemento, si tenemos, deseo, acto, tiempo, el cuarto término sería duelo y esto introduce la relación del sujeto con la femineidad, con el objeto femenino y con la capacidad para amar, es decir para investir el objeto, para otorgale un valor. En  este texto de Jacques Lacan sobre Hamlet es evidente que aunque no se diga explícitamente que la madre es un obstáculo para el acceso del hombre a una mujer, este recorrido lo muestra indirectamente. Un obstáculo que no se puede considerar responsabilidad del sujeto femenino, que en cada caso encarna dicha función, sino que responde a un hecho de estructura, y a la constitución del sujeto como deseante.</p>



<p>Para los actores, representar Hamlet puede ser el culmen de su carrera o sino la forma de retirarse con honor, la importancia de Hamlet es indiscutible. Desde nuestra perspectiva podemos preguntarnos ¿qué hace de esta una obra esencial?. Esta obra es fundamental pues su entramado y su maquinaria, sirven para mostrar como se torna trágico para un sujeto la renuncia a su propio deseo, y el pago que eso supone.</p>
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		<title>De la naturaleza de los semblantes</title>
		<link>https://nucep.com/publicaciones/de-la-naturaleza-de-los-semblantes/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mercedes de Francisco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Sep 2012 18:48:31 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>2003 Junio. Presentación del libro de Jacques-Alain Miller “La Naturaleza de los Semblantes”, en la Biblioteca del Campo Freudiano de Madrid. “Pero, además este semblante, incluye una paradoja, pues se trata del semblante que se hace pasar por lo que es, pues supone que hay un semblante que no aparenta.” Jacques-Alain Miller Antes de referirme [&#8230;]</p>
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<h2 class="wp-block-heading">2003 Junio. Presentación del libro de Jacques-Alain Miller “La Naturaleza de los Semblantes”, en la Biblioteca del Campo Freudiano de Madrid.</h2>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>“Pero, además este semblante, incluye una paradoja, pues se trata del semblante que se hace pasar por lo que es, pues supone que hay un semblante que no aparenta.”</p><cite>Jacques-Alain Miller</cite></blockquote>



<p>Antes de referirme directamente a este Curso que hoy presentamos, quisiera hacer mención a la tarea que desde hace más de veinte años lleva adelante Jacques-Alain Miller con sus cursos de la Orientación Lacaniana.</p>



<p>A veces, damos por sentado que se conoce esta trayectoria y no es así.</p>



<p>Lo primero que quisiera subrayar es lo que ha significado para el psicoanálisis lacaniano el encuentro de Jacques-Alain Miller, que provenía de la filosofía, con el texto y posteriormente con la persona de Jacques Lacan.<br>En su libro publicado en Francia con el título “El sobrino de Lacan”, haciendo clara alusión al “sobrino de Rameau” de Diderot, Jacques-Alain Miller va dejando entrever las consecuencias que tuvo para la Escuela Freudiana de París, su acercamiento a los psicoanalistas.</p>



<p>Quizás podamos pensar que Lacan supuso para la IPA, lo que Jacques-Alain Miller supuso para la Escuela Freudiana de París. Escuela donde los psicoanalistas lacanianos se habían transformado “en los que dejaban caer frases enigmáticas de tanto en tanto, no solamente en la sesión, sino también cuando se estaba en la tribuna de un Congreso”, “estaban envueltos en una atmósfera de respecto, envueltos de misterio” y planteaban que “explicar a Lacan, comentar Lacan y comprender a Lacan era anti-psicoanalítico”. No dejan de evocarnos estos términos la atmósfera de suficiencia señalada por Jacques Lacan en Situación del Psicoanálisis del 56 cuando interpretaba a la IPA. En el caso de la EFP, es la manera distinta de abordar la enseñanza de Jacques Lacan lo que la interpreta.</p>



<p>Jacques-Alain Miller se ha nombrado a sí mismo como el descifrador del Lacan. Su amor por la nitidez, la rapidez y la precisión que caracterizan el estilo de Montesquieu y de Stendhal, lo hizo posible, según sus propias palabras.</p>



<p>Hay muchos en el mundo psicoanalítico que parecieran olvidar esta tarea que viene realizando desde los veinte años y tuvieran interés en encorsetar su labor exclusivamente en el terreno de la jerarquía institucional. Terreno que sin dejarlo de lado, siempre estuvo anudado a este desbrozamiento de la orientación lacaniana. (El año pasado Jacques-Alain Miller pasó el testigo como Delegado General de la Asociación Mundial de Psicoanálisis a Graciela Brodsky.)</p>



<p>Los Cursos de Orientación Lacaniana tienen prevista su publicación en Paidós, en castellano. Por ahora no han sido publicados como tales en otras lenguas, lo cual supone un privilegio que no debe ser independiente del amor de Jacques-Alain Miller por el castellano de Borges, de Gracián, de<br>Quevedo, de Cervantes…y por su excelente manejo de la lengua castellana. </p>



<p>Me ha interesado remarcar estas cuestiones pues se trata de la presentación de este libro, y no de la lectura exhaustiva que hemos podido realizar este año en el Seminario del Nucep.</p>



<p>La Biblioteca del Campo Freudiano de Madrid, es una tribuna que desde hace casi diez años, viene ofreciendo a diversas personas la posibilidad de dirigirse a los participante en este acto como lectores.</p>



<p>Hay ciertas lecturas, ciertos libros, que han supuesto en mi vida un antes y un después, un impacto, un cambio, un efecto de formación. Incluso esas lecturas han estado presentes y han sido fundamentales en mi recorrido como paciente. </p>



<p>Es por ello, que cuando me ha tocado, me han pedido presentar un libro, hay algo subjetivo que he tratado de transmitir.</p>



<p>En la lectura de este Curso, hubo dos momentos cuando lo leí fotocopiado y en francés, hace tiempo, para realizar un trabajo sobre el yo, y cuando lo he leído este año.</p>



<p>Pueda señalar otros dos momentos en la lectura de este año, la realizada para el trabajo en un Seminario, y la de hoy.</p>



<p>Para hoy quisiera poner el énfasis, en uno de los semblantes que Jacques-Alain Miller trabaja en este Curso, el de la verdad. Cuestión siempre difícil de comprender, de poder explicar y transmitir bien.</p>



<p>Hay varios capítulos dedicados expresamente a este tema, y como uno de los semblantes privilegiados, recorre de una u otra manera el libro.</p>



<p>No debe ser casual, que cuando tratamos de decir algo sobre la verdad y la mujer, tengamos que poner en cuestión la lógica del todo, el absoluto, el para todos, y tengamos que darles a ambos conceptos el atributo de no-toda. No toda la verdad puede ser dicha, se trata de un medio-decir, de<br>una verdad a medias, etc.</p>



<p>A la vez, la verdad tiene estructura de ficción, por ello en el primer capítulo encontrareis una cita extraída de las Memorias de Casanova, del cardenal Bernis, que tan bellamente nos habla de las relaciones entre la verdad y la fábula.</p>



<p>Jacques-Alain Miller, considera que Jacques Lacan fue el que mostró que la piedra del escándalo freudiano, no había sido tanto plantear la realidad sexual del sujeto, sino que la verdad hablaba, que tenía estructura de ficción. La verdad por tanto no puede separarse de la consideración que se tenga del lenguaje de lalengua.</p>



<p>Es muy importante seguir el desarrollo, en este curso, de los distintos abordajes que Lacan realizó de la verdad a lo largo de su enseñanza. La verdad que nos habla, “Yo la verdad hablo”, de la primera época de la enseñanza de Lacan; la verdad que es un lugar en las fórmulas de los discursos formalizados en el Seminario del Reverso del Psicoanálisis; la verdad en el Seminario Aún, donde es considerada por Jacques Lacan como uno de los nombres, junto con la realidad, el semblante como tal, que intentan nombrar lo real sin lograrlo. Es por ello que en el Seminario Aún, Lacan va tomar un ángulo despreciativo con respecto a los matemas que alumbró hasta ese momento para nombrar lo real, separando definitivamente lo simbólico de lo real. Lo real es lo imposible de decir, es lo que no puede ser tratado por lo simbólico, es la no escritura de la relación sexual, es lo que no cesa de no<br>escribirse.</p>



<p>Es por este punto de llegada de Lacan en el Seminario XX, que Miller mostrará como Lacan en este momento lo que realiza es una operación de separación clara y nítida de Freud, y de las categorías de la sexualidad masculina que dominaban el psicoanálisis, haciendo confundir los semblantes con lo real, la verdad con lo real, la realidad con lo real, el objeto a con lo real.</p>



<p>Cuando del goce femenino se trata, no se puede restringir a la vaina del goce fálico, no se puede nombrar todo con el uso de la función fálica.</p>



<p>Es por ello, que el no-tener femenino, el goce suplementario, esta diferencia entre los seres hablantes, es lo que nos hace constatar que no hay escritura de la relación sexual, que no hay correspondencia entre los goces, que no hay armonía, que no hay un saber que asegure el encuentro<br>con el otro sexo. </p>



<p>En este libro, iremos encontrando referencias a la mujer y su relación privilegiado por un lado con lo real, y por otro lado con la verdad. No debe ser casual que Lacan nos hable de la “verdadera mujer” y del hombre sin ambages.</p>



<p> No podemos confundir la relación que tiene el sujeto histérico con la verdad, con la posición de la verdadera mujer. En el caso del sujeto histérico se trata de ubicar en el lugar de la verdad el goce de su fantasma sostenido por el objeto a, dejando al saber como su medio de goce, desconoce el<br>fantasma que la sostiene y goza haciendo trabajar al amo, haciéndole producir saber.</p>



<p>En el caso de la “verdadera mujer”, se trata de saber hacer con el no-tener, es por ello que frente a esta figura, Lacan nos presenta a “un hombre sin ambages”, el que no retrocede frente al postizo que señala la ausencia.</p>



<p>Estas cuestiones sobre la diferencia entre la sexualidad histérica y la femenina, no solo suponen repercusiones en la clínica del psicoanálisis, sino también con respecto a su política. Miller, nos señala como Lacan sacó definitivamente desde el Seminario XX, al psicoanálisis del sueño del Edipo,<br>de la exclusividad de las categorías masculinas para todos los seres parlantes, de la lógica del Uno y la excepción como única salida para el lazo social. Será difícil para los hombres enfrentarse a estas cuestiones, pero no menos difícil para el género femenino, que desde una posición histérica resultado de no aguantar ser no-todas frente al goce fálico, las lleva a ser las más fervientes defensoras del padre, de las categorias de lo masculino en detrimento de lo imposible, favoreciendo “al amo impotente”, al “amante castrado”, al “hombre muerto”, que cada vez las aleja más de su posición<br>femenina.</p>



<p>Para que haya una comunicación, una transmisión del psicoanálisis, tiene que producirse como efecto un desplazamiento de discurso.</p>



<p>El nacimiento de la verdad freudiana, tuvo una forma de presentarse en la época freudiana, Jacques Lacan logró desplazar el discurso del psicoanálisis y no lo dejó durmiendo en “el lecho del mito edípico”, ahora Jacques-Alain Miller propone en su libro “El sobrino de Lacan” un nuevo desplazamiento que de una estructura de ficción a la verdad freudiana conectada a la actualidad de la época. Esto supondrá el abordaje del psicoanálisis aplicado a la terapéutica en el campo de la salud como en la sociedad y la política, teniendo como orientación el desplazamiento imposible de eludir que supuso la enseñanza de Jacques Lacan.</p>



<p>Agradecemos que el trabajo de Jacques-Alain Miller, en este como en otros Cursos de la Orientación Lacaniana, nos despierte del letargo en que siempre nos adormece el propio fantasma, y que acecha tratando de hacernos dormir bajo el manto del padre muerto. Sólo podremos afrontar la contingencia, la sorpresa, -sabiendo lo efímera que puede ser-, si hombres y mujeres aceptan lo imposible (sostén de lo contingente) producto de la existencia de lo femenino, que no puede ser llevado a la escritura, y para lo cual solo contamos con “la carta de amor”.</p>



<p>Mercedes de Francisco</p>
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		<title>¿Qué diagnóstico para el psicoanálisis?</title>
		<link>https://nucep.com/publicaciones/que-diagnostico-para-el-psicoanalisis/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mercedes de Francisco]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Sep 2012 18:47:50 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>(¿Qué futuro para el psicoanálisis?) 12 Mayo 2004 Participación en el debate electrónico de la Scuola Lacaniana di Psicoanalisi (Italia) Lo primero que me sugiere esta pregunta es otra cuestión, ¿qué futuro para el psicoanálisis?. No se trata de realizar premoniciones ni en un sentido ni en otro. Más bien, se trata de calibrar la [&#8230;]</p>
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<h2 class="wp-block-heading">(¿Qué futuro para el psicoanálisis?)</h2>



<h3 class="wp-block-heading">12 Mayo 2004 Participación en el debate electrónico de la Scuola Lacaniana di Psicoanalisi (Italia)</h3>



<p>Lo primero que me sugiere esta pregunta es otra cuestión, ¿qué futuro para el psicoanálisis?. No se trata de realizar premoniciones ni en un sentido ni en otro. Más bien, se trata de calibrar la situación del psicoanálisis hoy teniendo en cuenta el mundo en el que vivimos y que porvenir podemos<br>vislumbrar. En este sentido, no creo que podamos pensar en un diagnóstico y en un porvenir separado de otros diagnósticos y otros porvenires.<br>Hay dos niveles de reflexión sobre este tema: el primero tiene en cuenta la tendencia “globalizadora” que no dejará fuera a ningún país, tarde o temprano; y otro, que atiende más a la forma particular que adquiere esta tendencia en cada lugar. Incluso hay un tercer nivel: tratar de<br>incluir a ambas en nuestra valoración.</p>



<p>Es por ello, que con motivo de la última conversación de la ELP sostenida en Madrid con la presencia de la Delegada General de la AMP, Graciela Brodsky, surgieron las particularidades que en España ha tenido la presencia del psicoanálisis y la clara hegemonía de las técnicas cognitivascomportamentales en los planes universitarios y en las funciones directivas en los estamentos oficiales. Esta elección por parte de los estamentos oficiales venía determinada por la historia de censura a la que se vio sometida la “verdad freudiana” (en la dictadura franquista) y por la clara influencia de la idea de ciencia y experimentación que nos ha llegado de los EEUU, y que hicieron suya las distintas tendencias políticas sin que las diferencias ideológicas (derecha, izquierda) supusieran en este sentido una clara separación.</p>



<p>Es ahora, cuando surgen entre los militantes nuevas voces defendiendo ciertos valores alternativos al “pensamiento único”. Algunos de ellos los hemos encontrado en el documento en contra de la ley de educación que se quiso implantar por el anterior gobierno. Esta ley (que el gobierno de Rodriguez Zapatero ha frenado inmediatamente) convertía la educación en un proyecto mercantilista, confundiendo la educación con el comercio, al alumno con el cliente. Se presentaba así la educación más como un valor de mercado que como un derecho esencial del ciudadano. En este caso particular el cambio político ha supuesto un cambio con respecto al abordaje de la educación, pues es quizás en este campo donde se pueden encontrar las diferencias más explícitas entre unos partidos políticos y otros. Esto no ocurre cuando se trata del campo de lo psíquico, donde es necesario incluir en la concepción del sujeto su división, su paradójica relación con lo vivo, etc., y que obliga a cuestionar el ideal de una conciencia autocontrolable, del ideal donde el bien y lo humano son copartícipes y el mal está asociado sin más a lo inhumano; ahí las posiciones políticas tienden a<br>homogeneizarse.</p>



<p>Es indudable una tendencia global que arrastra a distintas posiciones políticas más allá de sus divergencias aparentes. Reducir el sujeto al consumidor, querer incluir en la evaluación y en el cálculo lo más singular y particular del sujeto, repudiar la imposibilidad de esta tarea, tiene consecuencias<br>funestas. Es así como, una y otra vez, los políticos se topan con el fracaso de sus intervenciones protocolarias promovidas por los profesionales que, como una “patente de corso”, declaran sostener una teoría y una técnica científicas. Vemos así como la única salida que las administraciones<br>encuentran para paliar este estallido general de los lazos entre los ciudadanos lleva a “judicializar” la vida cotidiana y presupuestar miles de planes preventivos que no sirven para nada. En España sufrimos todos los días de un ejemplo quizás paradigmático, la “violencia doméstica” o también<br>llamada “violencia de género”. Cada vez son más el número de mujeres que mueren a manos de sus partenaires.</p>



<p>Las técnicas cognitivos comportamentales, son la demostración clara del anudamiento del capital, la ciencia y la técnica. La independencia, virtud siempre encontrada en el científico que aún sostiene el honor de su tarea, se ha convertido cada vez más en esta época pseudocientífica en una<br>virtud absolutamente imposible de mantener. No es casual que cada vez más “los investigadores” en los distintos países hagan sentir su malestar, en el caso de España con un papel social que los iguala casi al salario mínimo interprofesional. En Francia, incluso han salido a la calle para mostrar su<br>situación de precariedad y la paradójica cuestión que en todos estos países la única forma que tienen de seguir su trabajo es ser contratados por EEUU en primer lugar y después por el Reino Unido. </p>



<p>Desde luego, captados por determinadas firmas, empresas que harán de su trabajo un trabajo secuestrado siempre esclavo del interés político de sus objetivos. </p>



<p>Podemos decir que las técnicas cognitivos-comportamentales sintonizan demasiado bien con el poder del capital. ¿Qué supondría que los políticos tuvieran en cuenta, al menos en España, la concepción psicoanalítica? ¿qué implicaría esto en las instituciones públicas de salud?. Dejaré para<br>más adelante un intento de respuesta. </p>



<p>Podemos preguntarnos por qué les interesa a los Estados y sobre todo a EEUU las técnicas cognitivos-comportamentales cuando, más allá de la promoción de sus éxitos y la manera pervertida que sus valedores pretenden vender sus éxitos, estamos seguros que los gestores de la<br>administración comprueban una y otra vez, por los datos que manejan a nivel de la demanda pública, su “futilidad”. Terapias que no tienen consecuencias. Si consideramos que su objetivo es aliviar a los sujetos de su “sufrimiento psíquico”, es evidente la futilidad de estos tratamientos, pero no son nada ineficaces en otros aspectos fundamentales para la vida de un sujeto.</p>



<p>A riesgo de parecer radical, estos tipos de tratamientos participan y sintonizan con el recorte de las libertades en sociedades democráticas. Recortes de libertades que sin ser una ruptura con los derechos constitucionales encuentran estos cauces mucho menos evidentes, mucho más “sibilinos”, y que promueven la alienación de lo más particular de la insignia de un sujeto (S1,a), de su letra, de su cifra inconsciente, con el significante amo que sirve al sostén de este sistema. Así se convierte a cada uno en un consumidor y en un objeto de mercancía, en un objeto de experimentación, en un objeto contabilizable para la estadística que servirá como factor de la política.</p>



<p>Es evidente que esto no se salda con una ciudadanía “sana”, esta forma de tratamientos tanto en los casos considerados enfermos, como en los aspectos preventivos que se sostienen en las intervenciones educativas y sociales, son generadores de una disolución de los lazos, de catástrofes<br>a nivel de la llamada “salud mental”. No se puede dejar de lado que los objetivos que sostienen este tipo de técnicas a parte de responder a un intento de reeducación comportamental quieren intervenir sobre el malestar que genera la propia sociedad de la técnica y a la vez en su intervención “enferman más”, pues no supone ninguna alternativa a esta sociedad, sino que toma el relevo de ella en su concepción de la salud, en su intento de “cura”.</p>



<p>Ya son muchos los pacientes que han llegado a mi consulta, después de años de atención por parte de psicólogos cognitivos-comportamentales. Fobias, angustias, tratadas con registros, donde el sujeto al ser preguntado por su síntoma no tiene nada que decir no sabe nada. El sujeto<br>mismo se ha convertido en el evaluado y el evaluador y de esa manera ha quedado apresado, desposeído de su esencia más humana la palabra, el sentido y el sin-sentido, su particular marca. El único fin que les ha guiado es adaptarse al medio, “ser normales como los demás”, etc. Desde luego<br>tenemos la gran ventaja de que tarde o temprano el síntoma, como efecto de lo real, no dejará de insistir. Una y otra vez, vendrá al encuentro, por lo menos en algunos casos.<br></p>



<p>En otros, la perspectiva no es tan halagüeña, nos encontraremos los efectos en los años venideros de lo que supondrá que los hijos sean para los padres objetos de experimentación y ellos directores científicos (leer Amor y Pedagogía de Unamuno), que los alumnos sean tratados como los elementos de una inversión futura y los maestros terminen siendo también experimentadores que trabajan con las “ratas del laboratorio”. Desde luego de todos estas formas está cercenado el deseo y el amor, lazo necesario para el ser que habla. Se trata de reducir al ser parlante y sexuado a su “ser bio”. Todos padres, profesores, terapeutas, instrumentos de un gran Otro y su oscura autoridad. Una película de Steven Spielberg “Minority Report”, lleva al paroxismo esto que avanza, donde la prevención del sistema en cuanto al delito, al poder policial ha llegado tan lejos que a los sujetos no se les permite la posibilidad de elección sobre su acto. ¿Que seres conformaran el mundo cuando la mayoría hallan crecido como objetos de estudio y de experimentación? Encontraremos patologías del acto, seres cada vez más alejados del vínculo con su semejante. ¿Qué podrá aportar el psicoanálisis en esos casos?, quizás su explicación y las orientaciones para una atención institucionalizada. No se trata aquí de sujetos “joycianos”, sino de sujetos adaptados a su carácter de consumidores, de drogas, de coches, de motos, de tiempo, de dinero, una subjetividad secuestrada por esto, sin ningún elemento moral y ético que los frene, sin ninguna culpa, vergüenza, etc.</p>



<p>Es cierto que mientras estas técnicas y esta “psicología” avanza, en el mundo se alzan otros discursos, otras voces de sociólogos, políticos, filósofos, periodistas, cineastas, escritores, que saben del poder y el valor de la palabra, que sostienen su quehacer en el reconocimiento de la división subjetiva, que no retroceden frente a su goce particular y a su exilio de la relación sexual.</p>



<p>Son con ellos con los cuales en los distintos países los psicoanalistas podemos hablar y aunar nuestras fuerzas.</p>



<p>Creo que el psicoanálisis tiene que “salir a la calle”, como en su momento Jacques-Alain Miller decía salir a la plaza.</p>



<p>No hace mucho tuve que trabajar sobre lo que la psiquiatría americana considera “Trastorno de déficit de la atención e hiperactividad de la conducta”, y he “despertado bruscamente”. Para los españoles no es nuevo el peso político tanto en universidades, escuelas, instituciones de salud pública de las<br>terapias cognitivos comportamentales, y en estas condiciones hemos hecho existir el psicoanálisis desde hace más de venticuatro años. Logramos que el psicoanálisis ocupando un lugar que no competía con ninguno de esos poderes creciera de forma sorprendente, sobre todo el psicoanálisis<br>lacaniano enmarcado en el campo freudiano.</p>



<p>Ahora ni siquiera se trata de competir por un lugar de poder, sino de entender en lo que se va a convertir el mundo, la forma que tomará el malestar si se impone este tipo de terapias pseudocientíficas, si sigue proliferando los manuales de autoayuda que mezclando los elementos de dichas terapias con algún concepto tergiversados del psicoanálisis “freudiano” son punta de lanza de este “poder”. No se trata de una terapia más que se oferta entre otras, se trata de un poder que tiene un objetivo, oscuro, opaco, cuyo agente no es nadie en particular (podemos pasar de Aznar a Zapatero) y al que no se le podrá enfrentar sino tomamos esta dimensión del problema. Convendría no olvidar que cierto tipo de estudios y experimentos surgieron de la Unión Soviética.</p>



<p>Jacques Lacan nos dio los medios para saber de que se trata, aunque en los años de su enseñanza no se atisbara que una de las formas de realización de la técnica más perniciosa se daría en el campo de lo psíquico. El discurso capitalista en su circularidad se anuda ferreamente a estas terapias cognitivos comportamentales, de ello solo puede salir la nueva forma del avance de Tánatos.</p>



<p>Eficacia, evaluación, estadística, todos significantes del capital y de estas técnicas.</p>



<p>¿Con qué fuerza cuenta el psicoanálisis? Una de ellas es la transferencia, el deseo, su potencia lectora de lo que ocurre, su demostración de la “no existencia de la relación sexual” y la respuesta sintomática del sujeto. Ser la disciplina actual que sostiene su práctica en lo más humano que tenemos: ser sexuados, mortales y hablantes. Esta es nuestra arma, y creo que es el momento de salir a decirlo, a las plazas, los cines, los bares, etc, donde están los jóvenes. Se trata de la lucha por mantener un mundo cuyos seres poseen la dignidad del acto y la elección que conlleva, frente a<br>otro mundo donde veremos realizarse los relatos de ciencia ficción de sujetos programados por un gran Otro-Sistema y donde será la fórmula policial la que regulará el conjunto.</p>



<p>Tenemos todas las de ganar esta batalla y si la perdemos se tratará de otro mundo. No estamos solos muchos también están alertados, vayamos a su encuentro.</p>



<p>En España ha sido indudable la hegemonía de las técnicas cognitivas-comportamentales en los planes universitarios y en las funciones directivas en los estamentos oficiales. Esta situación venía determinada por la historia de censura a la que se vio sometida la “verdad freudiana” (en la dictadura franquista) y por la clara influencia de la idea de ciencia y experimentación que nos ha llegado de los EEUU, y que hicieron suya las distintas tendencias políticas sin que las diferencias ideológicas (derecha, izquierda) supusieran una clara separación.</p>



<p>Existe una tendencia global que arrastra a distintas posiciones políticas “a lo mismo”, más allá de sus divergencias aparentes. Reducir el sujeto al consumidor, querer incluir en la evaluación y en el cálculo lo más singular y particular del sujeto tiene consecuencias funestas.</p>



<p>Las técnicas cognitivos comportamentales son la demostración clara del anudamiento del capital, la ciencia y la técnica.</p>



<p>A riesgo de parecer radical, estos tipos de tratamientos participan y sintonizan con el recorte de las libertades en sociedades democráticas. Recortes de libertades que sin ser una ruptura con los derechos constitucionales encuentran estos cauces mucho menos evidentes, mucho más “sibilinos”, y que promueven la alienación de lo más particular de la insignia de un sujeto (S1,a), de su letra, de su cifra inconsciente, con el significante amo que sirve al sostén de este sistema. Así se le convierte a cada uno en un consumidor y en un objeto de mercancía, en un objeto de experimentación, en un objeto contabilizable para la estadística que servirá como factor de la política. Es evidente que esto no se salda con una ciudadanía “sana”, esta forma de tratamientos tanto en los casos considerados enfermos, como en los aspectos preventivos que se sostienen en las intervenciones educativas y sociales, son generadores de una disolución de los lazos, de catástrofes a nivel de la llamada “salud mental”.</p>



<p>Las fobias, angustias, son tratadas con registros, el sujeto mismo se ha convertido en el evaluado y el evaluador y de esa manera ha quedado apresado, desposeído de su esencia más humana: la palabra, el sentido y el sin-sentido, su particular marca. El único fin que les ha guiado es adaptarse al medio, “ser normales como los demás”, etc. La gran ventaja es que el síntoma, como efecto de lo real, no dejará de insistir. Una y otra vez, vendrá al encuentro.</p>



<p>En otros casos, la perspectiva no es tan halagüeña, nos encontraremos los efectos en los años venideros de lo que supondrá que los hijos sean para los padres objetos de experimentación y ellos directores científicos (leer Amor y Pedagogía de Unamuno), que los alumnos sean tratados como los elementos de una inversión futura y los maestros terminen siendo también experimentadores. Se trata de reducir al ser parlante y sexuado a su “ser bio”. Todos, padres, profesores, terapeutas, instrumentos de un gran Otro y su oscura autoridad. Una película de Steven Spielberg “Minority Report”, lleva al paroxismo esto que avanza, donde la prevención del sistema en cuanto al delito ha llegado tan lejos que a los sujetos no se les permite la posibilidad de elección sobre su acto. ¿Que seres conformaran el mundo cuando la mayoría hallan crecido como objetos de estudio y de experimentación?</p>



<p>Encontraremos “patologías del acto”, seres cada vez más alejados del vínculo con su semejante. No se trata aquí de sujetos “joycianos”, sino de sujetos adaptados a su carácter de consumidores, de drogas, de coches, de motos, de tiempo, de dinero, una subjetividad secuestrada por esto, sin ningún elemento moral y ético que los frene, sin ninguna culpa, vergüenza, etc.</p>



<p>Es cierto que mientras estas técnicas y esta “psicología” avanza, en el mundo se alzan otros discursos, otras voces que saben del poder y el valor de la palabra, que sostienen su quehacer en el reconocimiento de la división subjetiva, que no retroceden frente a su goce particular y a su exilio de la relación sexual. Son con ellos con los cuales en los distintos países los psicoanalistas podemos hablar y aunar nuestras fuerzas.</p>



<p>Creo que el psicoanálisis tiene que “salir a la calle”, como en su momento Jacques-Alain Miller decía salir a la plaza.</p>



<p>Para los españoles no es nuevo el peso político tanto en universidades, escuelas, instituciones de salud pública de las terapias cognitivos  comportamentales, y en estas condiciones hemos hecho existir el psicoanálisis desde hace más de venticuatro años. Logramos que el psicoanálisis ocupando un lugar “fronterizo” creciera de forma sorprendente, sobre todo el psicoanálisis lacaniano enmarcado en el campo freudiano.</p>



<p>Ahora, estamos en otro momento, se trata de entender la forma que tomará el malestar si se impone este tipo de terapias pseudocientíficas, si sigue proliferando los manuales de autoayuda que mezclando los elementos de dichas terapias con algún concepto tergiversado del psicoanálisis “freudiano” son punta de lanza de este “poder”. No se trata de una terapia más que se oferta entre otras, se trata de un poder que tiene un objetivo, oscuro, opaco, cuyo agente no es nadie en particular y al que no se le podrá enfrentar sino tomamos esta dimensión del problema.</p>



<p>Jacques Lacan nos dio los medios para saber de lo que se trata, aunque en los años de su enseñanza no se atisbara con la claridad actual que una de las formas más perniciosa de la realización de la técnica se daría en el campo de lo psíquico. El discurso capitalista en su circularidad se anuda ferreamente a estas terapias cognitivos comportamentales, de ello solo puede salir la nueva forma del avance de Tánatos. Eficacia, evaluación, estadística, todos significantes del capital y de estas técnicas.</p>



<p>¿Con qué fuerza cuenta el psicoanálisis? Ser la disciplina actual que sostiene su práctica en lo más humano que tenemos: ser sexuados, mortales y hablantes. Se trata de la lucha por mantener un mundo cuyos seres posean la dignidad del acto y la elección que conlleva.</p>



<p>Mercedes de Francisco</p>
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		<title>Servidumbres voluntarias</title>
		<link>https://nucep.com/publicaciones/servidumbres-voluntarias/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Mercedes de Francisco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Jun 2011 12:29:01 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>II Foro «Lo que la evaluación silencia» Empezaré diciendo que este encuentro tuvo un carácter de acontecimiento. Políticos, jóvenes investigadores, periodistas, filósofos, críticos de arte, actores y actrices, directores de teatro, críticos literarios, sociólogos, doctores en medicina, historiadoras de arte, maestros, artistas que expusieron sus cuadros, fotografías y esculturas&#8230;y los psicoanalistas miembros de la ELP [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3>II Foro «Lo que la evaluación silencia»</h3>
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<p>Empezaré diciendo que este encuentro tuvo un carácter de acontecimiento. Políticos, jóvenes investigadores, periodistas, filósofos, críticos de arte, actores y actrices, directores de teatro, críticos literarios, sociólogos, doctores en medicina, historiadoras de arte, maestros, artistas que expusieron sus cuadros, fotografías y esculturas&#8230;y los psicoanalistas miembros de la ELP y de la AMP, conformaron un mosaico que nos aportó la singular perspectiva de cada uno de ellos sobre el tema que nos convocaba.</p>
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<p>Tema amplio pero de un calado y una importancia, que día a día se ve corroborada por los acontecimientos que azotan este mundo en el que vivimos. Fueron muchas horas y faltó tiempo, pero el interés no decayó. Los ecos fueron muy alentadores, cada uno había encontrado en lo que escuchó, o vio en la exposición que podía visitar a la entrada, algo que sintonizaba con sus preocupaciones o sus intereses. Y se disipó el temor o el prejuicio de que no se entendería a los psicoanalistas que participaran. Surgieron ganas de iniciar proyectos, de ahondar en el tema, cada uno se sintió menos solo frente a esta dictadura de la evaluación y las servidumbres y sufrimientos que acarrea. Además pudimos contar con participantes del movimiento 15M que nos transmitieron sus inquietudes y sus propuestas.</p>
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<p>No solamente están afectados por esta servidumbre los que trabajan en los campos de la salud, la educación, la literatura, el arte, etc&#8230; sino que esto afecta a los Estados y a países enteros, incluso continentes. Cada vez más amanecemos con la noticia de que una Agencia de Evaluación nos suspendió (a España, a Grecia, a Italia, etc.). Estas son las mismas agencias que evaluaron muy positivamente a empresas que fueron a la quiebra pocos días después. Todos los mercados se someten a este veredicto, y la vida de millones de personas quedará afectada por este dominio errado y destructivo de la evaluación, también en el campo económico. Quizás nos faltó en el Foro algún economista, lo tendremos en cuenta para la próxima vez.</p>
<p>Es evidente, que todo ello no hubiera sido posible sin un amplio equipo que puso además del esfuerzo imprescindible, su entusiasmo, que considero es lo que en último término hace que estos actos se puedan realizar. A todos ellos a los que agradecí en mi cierre, reitero el agradecimiento. Y por supuesto, agradezco a todos los invitados su interesante y generosa participación, con la cual han mostrado en acto como es posible salir de las ataduras que la actualidad plantea y se puede decidir por una apuesta común que rompa con el individualismo que anula cualquier singularidad y que lleva a la servidumbre de hacer las mismas cosas, a las mismas horas, en los mismos espacios.</p>
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<p>Por todo lo que fue este día, queremos mantener esta llama encendida con la publicación de las intervenciones de los que han tenido el interés y la amabilidad de enviarla. Y más adelante tendremos un testimonio filmado del evento.</p>
<p>En verdadera sintonía con el tema que nos convocó el 11 de junio, os animo a firmar el manifiesto (que podréis leer a continuación) escrito por Jacques-Alain Miller, pidiendo la liberación de la psicoanalista siria RAFAH, que por el simple hecho de promover la palabra y la asociación libre y permitir que los sujetos no queden apresados y paralizados por el miedo ha sido encarcelada. Sus problemas de salud hacen que esté en serio riesgo su vida. Nuestra colega RAFAH, es una más de las personas que padecen las consecuencias del régimen de El Asad que está llevando a cabo una permanente represión contra el pueblo Sirio.</p>
<p>Justamente este Foro, actualizó la pregunta que en el Discurso de la servidumbre voluntaria se hace Étienne de la Boétie:<br />
<em>“¡Pero buen Dios! ¿Qué puede ser esto? ¿Qué nombre debemos darle? ¿Qué desgracia es ésta? ¿Qué vicio o, más bien, qué desgraciado vicio? Ver un número infinito de personas, no ya obedecer, sino servir, no ya ser gobernadas, sino tiranizadas: no teniendo ni bienes, ni padres, ni mujer, ni hijos, ni su vida misma que les pertenezca. Sufrir el libertinaje, las pillerías, las crueldades, no ya de un ejército, no ya de un campamento bárbaro, contra el cual sería necesario defenderse arriesgando la sangre y la vida, sino de uno solo, no un Hércules ni un Sansón, sino de un solo homúnculo, el más cobarde de toda la nación.”</em></p>
<p>Mercedes de Francisco</p>
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		<title>Hegemonía del objeto de consumo: efecto sobre el sujeto</title>
		<link>https://nucep.com/publicaciones/hegemonia-del-objeto-de-consumo-efecto-sobre-el-sujeto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mercedes de Francisco]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Oct 2007 18:51:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Conferencia realizada el 20 de octubre de 2007 en el Convengo sobre “El Sujeto en el tiempo de la precariedad” en Torino (Italia), organizada por el “Centro Psicoanalítico di tratamiento dei malesseri contemporanei. www.cepsi.it”. El tema de la mesa fue “Egemonia dell’oggetto di consumo: effetti sul soggetto” y en ella participaron Rosa Elena Manzetti AME [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Conferencia realizada el 20 de octubre de 2007 en el Convengo sobre “El Sujeto en el tiempo de la precariedad” en Torino (Italia), organizada por el “Centro Psicoanalítico di tratamiento dei malesseri contemporanei. <a href="http://www.cepsi.it/">www.cepsi.it</a>”. El tema de la mesa fue “Egemonia dell’oggetto di consumo: effetti sul soggetto” y en ella participaron Rosa Elena Manzetti AME de la Scuola di Psicoanalisi y Direttore Clinico del Centro Psicoanalítico di tratamiento dei malesseri contemporanei, y fue presidida por  Maria Bolgiani miembro de la Scuola di Psicoanalisi, Presidente del Centro Psicoanalítico di tratamiento dei malesseri contemporanei. La traducción corrió a cargo de Maria Laura Tkach miembro de la Scuola di Psicoanalisi del Centro Psicoanalítico di tratamiento dei malesseri contemporanei.</strong></p>



<p>Cada vez más la sociología y la política se ocupan de las cuestiones “subjetivas”. La salud, no exclusivamente referida al cuerpo como organismo, se convierte en un claro elemento de&nbsp; controversia y de lucha política.</p>



<p>Sociólogos como Richard Sennett que se aboca a pensar el trabajo o el filósofo Zygmunt Bauman&nbsp; que ha tomado el significante “líquido” como la metáfora que condensa las características de esta época, se preocupan por el efecto que esta sociedad actual tiene en los sujetos.</p>



<p>El sujeto aparece como más patologizado y enfermo. Su entorno social ha dejado de ser un lugar de identidad, pertenencia, refugio, estabilidad, para convertirse en un enjambre de exigencias “locas” e “insaciables”. El resultado de esta operación es la angustia, la paranoia, el sentimiento de precariedad, la depresión, etc.</p>



<p>Es por ello que el desarrollo de la tecnociencia y sobre todo de la neurociencia se encamina cada vez más a plantearse como sabedora de la causalidad y resolución de las problemáticas más estrictamente subjetivas. Las neurociencias han tomado como objeto de sus investigaciones los aspectos “más psicológicos” de los individuos e incluso los más éticos. En realidad, han tomado como objeto a los propios individuos</p>



<p>Es por ello, que la hegemonía del objeto ha puesto al padecimiento subjetivo en un lugar&nbsp; protagonista. Un lugar protagonista que implica una lucha clara y a cielo abierto, en algunos casos, y, en otros una lucha larvada y silenciosa entre una concepción u otra de los seres hablantes.</p>



<p>En realidad, si pensamos en los objetos comunes, los objetos producidos por el hombre, podríamos sostener lo contrario que el título de esta mesa, los objetos no son hegemónicos. Esta época definida como consumista por antonomasia, lleva a una permanente variación y cambio con respecto a dichos objetos. El desarrollo capitalista de los países se mide por la cantidad de desechos que acumulan. Cada poquísimo tiempo se cambia uno de móvil, de ordenador, de modelo de teléfono, incluso Zara, una de las mayores fortunas en España, está en el candelero porque cada semana varía el stock de modelos de ropa, se renuevan a una velocidad vertiginosa, además de ser un autoservicio. No hay relación entre el vendedor y el comprador, el comprador se encuentra a solas con sus objetos. Creo no equivocarme al considerar que han calculado que el lazo con el vendedor perjudicaría la venta.</p>



<p><em>EPOCA DE LA PULSIÓN</em></p>



<p>Se trata entonces, de la época de la pulsión en su permanente y constante empuje a la satisfacción, cuyo objeto puede variar pero no así su fin, que es el de satisfacerse. Las exigencias superyoicas que esgrime el mercado son así otra forma de la actividad pulsional. Siempre estar en forma, alegre, entusiasmado, joven, etc…son algunas de esas exigencias. La permanente precariedad laboral, pidiendo a hombres y mujeres que sean flexibles, que asuman riesgos, que acepten los imprevistos y el permanente cambio, dicho de otra manera las contingencias, hacen que los lazos entre los humanos sean cada vez menos duraderos, estables y sólidos. Baumman tiene una metáfora muy gráfica: “en una delgada placa de hielo es mejor deslizarse rápido para no hundirse”.</p>



<p><em>HEGEMONIA DEL OBJETO a LACANIANO</em></p>



<p>Los permanentes cambios de objetos mundanos, nos lleva a plantear, siguiendo a Jacques-Alain Miller en su Seminario El Otro que no existe y los comités de Etica, que esta es la época del “objeto a”. Este objeto “a”, este plus de goce, es el invento de Lacan con el que formaliza el descubrimiento freudiano: el deseo no tiene un objeto adecuado, un objeto que lo satisfaga, y que si de algún objeto se trata es un objeto causa, no meta. El deseo siempre insatisfecho, insaciable, se desliza metonímicamente. Tenemos por tanto, una pulsión constante cuya exigencia es la&nbsp; satisfacción misma. Es indiferente el objeto que nos sirve para reemprender, una y otra vez, este circuito. Y el deseo que se desliza de un objeto a otro.</p>



<p>Cinco son los objetos a “llamados naturales”, pezón, heces, falo, mirada y voz. No son intercambiables, ni especularizables, no tienen revés y se encuentran intrincados con las zonas erógenas del cuerpo. No tienen el estatuto de sustancia, ni de esencia. Su condición de cesibilidad permite que puedan ser sustituidos por objetos comunes. Se trata de cinco formas del objeto que llevan la marca de la pérdida y de la fragmentación del cuerpo. Lacan nos advierte que cuando los pacientes hacen alusión a los objetos de la cultura, ellos hablan de su goce. ¿Que supone esta posibilidad de encontrar en el campo del Otro, los objetos “a”, que son tan singulares para cada uno? En los objetos del mundo, podemos vislumbrar la sombra de los objetos a naturales. Para Borges, el zahír será esa moneda vehículo privilegiado de la mirada, el libro transportará la voz…la metafísica y los ideales serán semblantes que transportarán el objeto escatológico…</p>



<p>El cuerpo, como un objeto más, padece de este permanente cambio, hay que modificarlo, mejorarlo, hacerlo distinto cada vez, para nosotros mismos y para el otro; las mujeres, los hombres, tienen que encontrarse con objetos eróticos cada vez más jóvenes que representen mejor estos emblemas; el lazo entre los sujetos está muy afectado. El amor, -que como todos sabemos no se trata de algo ni natural, ni instintivo-, ¿podrá perdurar en un mundo regido por esta voraz exigencia de cambio que es lo que sostiene el consumo?. ¿Cómo será posible pasar del deseo al amor?.</p>



<p><em>GOCE OBLIGATORIO</em><em><br></em></p>



<p>El derecho al goce camufla su obligatoriedad. Los pacientes demandan saber como comportarse&nbsp; para cumplir con los imperativos de la época. Los síntomas son para ellos problemáticos en cuanto no les dejan cumplir las exigencias del mercado, tanto en lo laboral como en lo sexual. Esta demanda de adaptarse a la exigencia pulsional, a este “empezar cada vez de cero” excelente formulación de la pulsión de muerte ¿como puede ser tratada?.</p>



<p>Bauman comenta como el ejemplo de éxito en este capitalismo es Bill Gates que a diferencia del modelo de Rockefeller, es capaz de desprenderse de todos los objetos producidos y creados por él para mantenerse en la cresta de la ola. Este es uno de los mejores exponentes de este “empezar de cero” con lo que conlleva de destrucción. Incluso ya en Japón algunos jóvenes han optado decididamente por cambiar permanentemente de trabajos, no mantener relaciones duraderas, evitar cualquier acumulación de objetos y propiedades. Despojarse de cualquier situación que implique permanencia, continuidad, duración.</p>



<p><em>POLÍTICA DE LAS COSAS.</em></p>



<p>Jean-Claude Milner ha publicado un libro titulado “La política de las cosas”, partiendo del afán de evaluar del que no se salva nadie, nos muestra como se transforma la política de los hombres en una política de las cosas. Y añade, que además las cosas no dicen nada y los humanos sí. El acto médico supremo ya no es la curación sino la autopsia (famosa serie americana CSI, cuyo protagonista es el cadáver y su autopsia). Diagnostica la democracia moderna como democracia verbal que no entrega el gobierno de las cosas a los hombres sino a las cosas. Un ejemplo de Sennet con respecto a una panadería de Boston ejemplifica a pequeña escala esta cuestión. Los panaderos griegos que, antes, la regentaban sabían hacer su oficio, pero ahora han instalado máquinas informáticas y los empleados solo tienen que saber teclear. Son esas máquinas las que gobiernan. Ya no se necesita saber nada, ni de cómo hacer pan, ni de las nuevas máquinas. Por ello los obreros son no cualificados y se mantendrán poco tiempo…pero frustrados y deprimidos.</p>



<p>En el último Curso de Orientación Lacaniana de Jacques-Alain Miller 2006/2007, despliega cuestiones fundamentales de los últimos Seminarios de Jacques Lacan que coinciden con la caracterización de esta época. La promoción de la contingencia, de lo temporal lo aborda Lacan a partir de su Seminario XX. Cada vez más los tres registros Imaginario, Real y Simbólico están en pie de igualdad. Lo simbólico pierde su hegemonía y radicaliza su definición de Real. Separa lo Real del sentido, lo real es mudo, no nos dice nada. Por tanto todo intento de aplicar lo simbólico a lo real&nbsp; tiene como resultado una construcción fantasmática. Es así como llega a definir el objeto “a” como un semblante y lo recusa como nombre de lo real. Lo simbólico nos enreda con respecto a lo real, las cosas saben comportarse, nosotros seres que hablamos no sabemos comportarnos. Por ello las terapias comportamentales vienen a ser una respuesta del mercado y del capitalismo a este problema. También los manuales de autoayuda, etc. Nos prometen ese saber.</p>



<p>Por el solo hecho de hablar este embrollo está garantizado Todo intento de hincar lo simbólico en lo real termina siendo fantasmático, nos lía. Frente a este impasses lo que propone Lacan es la excepción del sinhtoma.</p>



<p>Lacan hará un elogio de la contingencia. La contingencia que por un momento nos hace creer en la ilusión de que la relación hombre mujer puede escribirse, que sus goces pueden entrar en armonía, y que permite a los partenaires reconocerse en las marcas que cada uno aporta del exilio de esta relación. En algunas ocasiones, al parecer no muchas, queremos que esta contingencia se convierta en algo del orden de la necesidad, de lo que se escribirá una y otra vez, de lo duradero, encontrando aquí la vía del sínthoma.</p>



<p>Es este shintoma lacaniano el único que nos aportará una identificación válida para nuestra acción. Un amarre, un sostén. “Saber hacer ahí” cuando del mundo de las cosas mudas, de lo real se trata. Una acción donde el cuerpo y el goce más autístico y singular de cada uno, así como el tiempo, estén comprometidos.</p>



<p>Con este panorama, una posición nostálgica con el pasado me parece la menos indicada. Sobre todo, porque es ahora donde la respuesta del psicoanálisis lacaniano como la de otros discursos afines pueden hacer este mundo algo más vivible. En una época donde los sujetos están cada vez más desorientados, el shintoma nos orienta y puede sacarnos del marasmo mortífero, haciéndonos los autores de nuestras propias vidas, y permitiendo un lazo con el semejante. Es la acción, el acto,&nbsp; lo que nos sacará del embrollo al que como seres parlantes estamos abocados. Un acto que torne relevantes las palabras privilegiadas que azarosamente marcaron nuestro cuerpo y construyeron nuestro intransferible shintoma.</p>



<p>Madrid, dieciocho de octubre de 2007.</p>
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