PUBLICACIONES DE PSICOANÁLISIS DE ORIENTACIÓN LACANIANA

Situación del psicoanálisis en el S. XXI

Conferencia realizada en La Casa de América de Madrid. SITUACION DEL PSICOANÁLISIS EN EL SIGLO XXI

En primer lugar quisiera agradecer a la Embajada Argentina, a su Embajador Carlos Bettini y a su Consejero Cultural Jorge Alemán, así como a la Casa de América, y a Carmen Cuñat por su labor de coordinación, por un lado la organización de estas Jornadas y por otro más personal la invitación que me han hecho para intervenir en las mismas.

El psicoanálisis de orientación lacaniana, orientación en la que me muevo desde mi primer encuentro con el psicoanálisis a los 20 años, tiene una verdadera vocación por la conversación y la dialéctica con los distintos discursos que conforman nuestra contemporaneidad. Si en Freud, podemos encontrar textualmente indicado que un psicoanalista debe formase en la filosofía, la literatura, la antropología, la matemática, etc. es Jacques Lacan quien siguiendo esta indicación salió a los espacios que le ofrecía su ciudad y sus contemporáneos, incluso de otros países, y mantuvo una interlocución permanente con ellos.

Es por ello, que deudores de Freud y de Lacan, desde hace años venimos promoviendo este diálogo.

Es justamente esta aspiración, lo que hace que el psicoanalista en la ciudad, al estilo socrático, mantenga una atopía, un no lugar, que justamente le hace proclive a ubicarse en cualquiera. Podemos, hasta en un café hablar con otros desde una orientación psicoanalítica, nuestro decir no necesita resguardarse en los grandes palacios, aunque también nos sentimos cómodos en ellos; como es este el caso.

Una vez dicho esto, que aclara y subraya el lugar desde el que me dirijo a ustedes y del que soy deudora, lanzaré una pregunta:¿Qué decir del mundo que nos ha tocado vivir?, distintas predicciones, por supuesto a rastrear como pinceladas secretas a lo largo de la enseñanza de Jacques Lacan, nos pueden mostrar lo que ya estamos viviendo. Así nos dice Lacan: “Nos sumirán por fin en la apatía del bien universal y suplirán la ausencia de la relación que dije imposible para siempre con la conjunción de Kant con Sade” (La Tercera).

Esta apatía, adquiere distintas formas: estados depresivos, angustia, impotencia sentida no exclusivamente en el registro de lo sexual, anorexias, violencia, etc. Es muy llamativo que en el mayor número de casos de actos violentos, salvo cuando se trata de alguien que ya estaba psiquiatrizado, los vecinos o amigos del atacante comenten que era un hombre muy normal, muy tranquilo, ¿se trataba de tranquilidad o de apatía?

En la jornada de ayer, se planteó que se trata del imperativo de felicidad planeando sobre todos, y  ese imperativo ha tomado la forma dañina, desde diez años a esta parte o quizás menos, de la adaptación y normalidad, del equilibrio homeostático, de un empuje hacia un justo medio que encubre un intento de control de la subjetividad y de los cuerpos.

La felicidad, aspiración humana por antonomasia como nos señalaba Freud, deja el espacio abierto a comprobar una y otra vez que es un objetivo inalcanzable, nos permite una y otra vez ir hacia lo más singular de uno mismo. ¿Pero que ocurre cuando la felicidad se ha degradado y se la considera sinónimo de adaptación, normalidad, equilibrio?, etc.

No debe ser casual que la tendencia de los estudios universitarios en Europa, ni que decir tiene en América, a los que España está tratándose de adaptar, sea reducir las carreras que tienen que ver con las letras, las humanidad, las lenguas, etc, y aumentar las licenciaturas consideradas dentro del rubro de ciencias experimentales, donde encontramos la medicina, la genética, la biología, la biogenética, etc. Si el lector, la escritura, la marca que cada sujeto porta por el hecho de existir se ve anulada, cada vez más seremos sujetos sin capacidad de respuesta que pueden ser mejor  manejados como estrictos consumidores, o como estricta mercancía.

Desde luego el psicoanálisis, no puede permanecer al margen de esto que esta ocurriendo, por ello no solamente se trata de dialogar entre psicoanalistas de distintas asociaciones, instituciones, sino que usando nuestra atopía, como decía antes, estemos presentes en todos los espacios donde lo  que ocurre nos concierne.

Lacan consideró que el pensamiento tendía a una concepción biologicista que anulaba al sujeto. Esta concepción se está realizando en estos cinco últimos años de manera sorprendente. Las terapias comportamentales que se abocan exclusivamente a la erradicación de la conducta que consideran patológica, siempre fueron grandes aliadas del control policial, esto ya se mostraba en esa gran película premonitoria de Stanley Kubrick, la Naranja Mecánica. Lo que quizás por ingenuidad no nos dimos cuenta o no le dimos la dimensión que tenía es como estas concepciones son un instrumento que interesa también al mercado.

En Europa, es cada vez más llamativo el uso de medicación antidepresiva y ansiolítica. No creamos que este consumo no participa de la pendiente consumista de la época. Igual que se compran móviles, que un sujeto pasa horas y horas frente al ordenador, utiliza medicación que mueve millones y millones de dólares en el mundo. Y mientras que esa píldora tapone cualquier interrogante tendremos un individuo que sigue siendo interesante para el mercado. Pero, como se sabe que esta tendencia a la medicalización de la vida hizo surgir desde medicinas alternativas, hasta rechazo de las mismas, tuvieron que contar con los psicólogos cognitivos-comportamentales, que terminen de rematar “la faena”. Veremos así a un sujeto angustiado, haciendo un recuento exhaustivo y descriptivo de sus momentos de angustia, o de fobia, sin que frente a ello se abra ninguna pregunta. Hemos visto en la película Te doy mis ojos, sesiones psicológicas y luego cada uno con su “cuadernito”, siguiendo el protocolo.

Desde luego este proyecto de las multinacionales con sus aliados políticos, ha usado, también, las editoriales, la cultura, la formación universitaria, para sostenerse. Encontraremos manuales de autoayuda sobre el síndrome de Déficit de Atención y trastornos de hiperactividad, nueva patología inventada en EEUU, que promueve casi de manera grosera e insultante el consumo del Rubifren como tratamiento inequívoco, incluso en niños de tres años. Veremos un Hospital madrileño, realizando tratamientos de pacientes anoréxicas, usando métodos que aunque se realizan desde ese marco consideramos que atentan contra los derechos fundamentales de los sujetos.

Cómo decíamos ayer, no se trata para nosotros de una aspiración nostálgica del pasado, que a la manera de ciertas religiones quiera volver a vivir con los medios del siglo XV, pero desde luego tampoco se trata de una contemplación pasiva de lo que acontece, como si nos creyésemos a salvo entre las cuatro paredes, en este caso, de cada asociación de psicoanalistas.

Una “resistencia”, una confrontación, será cada vez más necesaria frente a este panorama al que nos enfrentamos. No se trata de una reivindicación del gremio de los psicoanalistas, se trata de una reivindicación donde los psicoanalistas como unos más alertamos sobre la deriva que toma esta época. No estamos solos, evidentemente, ni somos los únicos, y no decimos cosas raras, desde el cine hasta otros discursos comparten con nosotros estas posiciones. Se trata del derecho de los  seres que hablamos a no ver dañada nuestra condición de sujetos, donde lo singular, la palabra, lo diferente, sea respetada, donde no se nos confunda con la cobaya del laboratorio con la que el científico experimenta.

Es por eso, que podemos hacer nuestras las preocupaciones que manifiestan los estudiantes, catedráticos, etc, de distintas universidades europeas sobre la tendencia que se detecta en la unificación que se propone.

En su manifiesto inician cada problemática con un nos preocupa:

Nos preocupa, que se ponga la universidad al exclusivo servicio de las empresas, nos preocupa la concepción claramente utilitarista del conocimiento, nos preocupa que se gestione la universidad al modo de una empresa, lo que de hecho implica concebirla como un negocio del sector de servicios,  al tiempo que el conocimiento se convierte en una mercancía y los alumnos en unos clientes,  nosotros añadiremos los alumnos también en mercancía, nos preocupa que se intente abordar por la puerta falsa el problema del fracaso escolar, nos preocupa que bajo el lema de “la enseñanza al aprendizaje”, la necesidad de reflexión pedagógica, se convierta en el pretexto para otorgar a una particular disciplina académica, la psicopedagogía (aquí matizaremos que se trata de la psicopedagogía cognitivo-comportamental), la función de marcar las pautas de las demás, y las demás preocupaciones que enumeran de índole político y económico referido a la tendencia a la privatización del campo académico, y a la complicidad para favorecer una contratación cada vez peor pagada, además del negocio previsto con los estudios de postgrado.

Estas preocupaciones actuales para los universitarios, han sido desde hace años las de los psicoanalistas, sobre todo los que trabajamos en las instituciones cuya labor fue apoyar la puesta en marcha de la famosa ley de integración de la que hoy estamos viendo los resultados y que se sostenía en estos fundamentos psicopedagógicos frente a los que ahora se alertan los universitarios.

Nuestra educación, nuestra sanidad, etc., desde finales de los setenta, se sostiene en una imitación de los modelos americanos que imparablemente va en el sentido de las preocupaciones actuales.

Hagamos que “la rata” produzca, no a la manera de la explotación vivida en la época industrial, sino a la manera de la época postmoderna cada vez más cercana en su forma a las que nos muestra el cine a través de la ciencia-ficción.

Ayer, Carmen Cuñat, nos hablaba del GPS, que en cualquier momento nos ubica en cualquier punto del planeta, en un tiempo no muy lejano será la inclusión en nuestro carnet de identidad de información clínica, genética y psíquica, que determinen el trabajo, las ocupaciones, incluso la posibilidad de elegir el lugar donde vivir y donde viajar.

Conviene despertar y usar la transversalidad de la que hablábamos ayer para afrontar estos impasses de nuestra civilización.

Esta deriva, tendrá como saldo un aumento de la violencia inusitado, y cada vez mas, nuevos síntomas que padecerán los sujetos con el aumento de sufrimiento que esto supondrá. Cuando los sujetos no defienden lo más íntimo, cuando los sujetos están narcotizados y en un desconocimiento alienante de sus síntomas, la proliferación de nuevos síntomas y el aumento del sufrimiento será la única forma en que el sujeto se resista a esta dominación-degradación, aún sin él saberlo.

A los psicoanalistas nos toca el deber ético de animar y sostener esta resistencia dentro del marco  del psicoanálisis, una resistencia que no lleve aparejado mayor sufrimiento del humanamente necesario.

Dieciocho de mayo de 2005.

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