Entrevista a Andrés Borderías

Estimados lectores,
continuamos con las preguntas que Amanda Goya, coordinadora junto con Vilma Coccoz de la Red Psicoanalítica Madrileña ha realizado a Andrés Borderías, y sus respuestas. ¡Buena lectura!

¿Podrías decirnos unas breves palabras sobre qué es el C.P.A.-Madrid (Centro de Psicoanálisis Aplicado – Madrid) que co-diriges con Araceli Fuentes, y cuál es su cometido principal?

Primero diré algo sobre su origen. Tras el cierre del CPCT de Madrid, el año 2009, junto con el cierre del resto de CPCTs que la FCPOL había puesto en marcha en España en Barcelona, Málaga y Bilbao, algunos colegas que habíamos participado de esa experiencia quisimos continuar de algún modo con esa apuesta. Hizo falta un tiempo para comprender lo que había ocurrido y para rediseñar la propuesta que Jacques-Alain Miller había lanzado en el año 2004.
 
Había que reorientar por un lado, la relación con la administración y las condiciones económicas del mismo. Por otro lado, esa nueva institución ya no sería una iniciativa de la Escuela como tal, sino la iniciativa de algunos colegas que compartíamos ese deseo.

La solución estaba allí, delante de nuestras narices, pero hizo falta un tiempo para dar con ella: se trataba de conseguir un proyecto “de coste cero” que mantuviese los principios y la orientación del CPCT.

La clave pasaba por conseguir que alguien nos abriese una puerta para volver a poner en marcha la experiencia. Y hay que decir que esa puerta se abrió como efecto de la transferencia que había generado anteriormente la Red Asistencial 11M y posteriormente el CPCT de Madrid con personas responsables de la administración pública de la ciudad.

Así surgió este nuevo proyecto el año 2013, mucho más reducido que el CPCT de Madrid, pero con la misma orientación y diseño en sus condiciones: un equipo de practicantes orientados por el psicoanálisis lacaniano atendemos ahora en un espacio cedido por el ayuntamiento de Madrid: unos despachos situados en un centro de la red pública de servicios sociales, y lo hacemos de forma gratuita en un tiempo limitado a cuatro meses y cualquier tipo de demanda. Los miembros del equipo clínico trabajan “ad honorem” y participan de reuniones periódicas para elaborar la experiencia clínica. Una vez al año realizamos una Jornada abierta en el Centro Cultural de Puerta de Toledo. Por otro lado, mantenemos un Stage abierto a practicantes que cumplen con algunas condiciones de formación, control y análisis. En ese sentido, todos los practicantes somos analizantes. Se trata de sostener la función múltiple para la que fueron creados los CPCTs por Jacques-Alain Miller hace ya quince años en el contexto de la “acción lacaniana”: un laboratorio de la experiencia clínica en un centro a pie de calle, un lugar para la renovación de la transferencia del psicoanálisis en la ciudad y un espacio de formación para los que participamos de esta experiencia.

Hasta el día de hoy hemos atendido más de seiscientas demandas, y las fuentes de derivación se han ido ampliando y extendiendo por la ciudad. Este dispositivo se ha sostenido gracias a la participación, el apoyo y la transferencia de trabajo de muchos colegas miembros de la ELP en la sede de Madrid, algunos de los cuales han contribuido con su buen hacer durante un tiempo: Antonio Carrero –que forma parte del actual equipo clínico-, Claudine Foos, Araceli Fuentes – que codirige el CPA conmigo-, Susana Genta, Ivana Maffrand, Gabriela Medin y Esperanza Molleda. También participan en el equipo clínico como colaboradoras, Yudmila Lima y Noemí Castiñeira, tras haber hecho un Stage en el mismo. El CPA Madrid tiene sus puertas abiertas.

Para terminar, diré que el CPA Madrid es una Asociación sin ánimo de lucro, y entidad colaboradora de la FCPOL (Fundación para la Clínica Psicoanalítica de Orientación Lacaniana que la ELP puso en marcha el año 2005 para el impulso de los CPCTs y las instituciones orientadas por el psicoanálisis).

Siguiendo la orientación que propuso Jacques-Alain Miller hace unos años, ¿podrías hablarnos de lo que él llamó “efectos terapéuticos rápidos” y de cómo se ponen de manifiesto en los tratamientos en el C.P.A.?

La conversación del ICF del año 2005 partió de un objetivo claro: elucidar un ámbito de la clínica poco explorado por los psicoanalistas, los efectos terapéuticos que se obtienen en un primer tiempo de la práctica analítica. En ocasiones, la simple formulación de la demanda tiene efectos terapéuticos para un sujeto, otra cosa es que estos efectos sean duraderos. Por eso Freud apuntó a la emergencia de la dimensión inconsciente de la demanda.

Lacan posteriormente ubicó la rectificación subjetiva como un umbral en la experiencia analítica, que podemos considerar como un primer ciclo en su lógica temporal, más o menos breve, y que en la medida en que hace emerger el compromiso inconsciente del sujeto con su malestar no sólo es condición de la transferencia, sino que suele producir efectos terapéuticos.
 
Pero los efectos terapéuticos no se reducen a “la rectificación subjetiva”, que por otro lado no siempre se produce. La emergencia del sujeto, la localización de una identificación, la formulación de una repetición, un instante de ver de la implicación subjetiva en el malestar… son distintas formas de localizar dichos efectos terapéuticos rápidos.

Sin embargo, en esa conversación hubo algo más, en realidad mucho más. De forma imprevista hubo una elaboración sobre varios términos que resultan muy interesantes para nuestra investigación y orientación. Jacques-Alain Miller desarrolló una “teoría de los ciclos” en la que examinaba la temporalidad de la cura, articulándola a un uso novedoso del término “foco”, referido al objeto a, dándole así una vuelta más a los desarrollos que había hecho en su curso “Los usos del lapso” del año 2004. De este modo, “ciclo”, “foco” y “curápida” aparecieron formulados en la conversación como declinaciones novedosas, muy interesantes para nuestro “laboratorio clínico”, interrogando desde una perspectiva novedosa la relación entre significante, goce, tiempo y acto analítico.

En el CPA esto nos ha llevado a diferenciar entre el tiempo ofrecido de tratamiento y “los ciclos” que eventualmente pueden darse durante ese tiempo de tratamiento, lo que abre siempre, en cada caso, una pregunta importante: ¿cuándo y por qué concluye un tratamiento en un dispositivo como el CPA? que precede a otra no menos importante, ¿cuál es el destino o la orientación que toma la conclusión y la transferencia?

Por último, la clínica contemporánea nos confronta con nuevas modalidades del malestar y con la clínica de las psicosis ordinarias. La función del síntoma es una brújula que requiere de un cuidado particular por nuestra parte en cada caso. Nuestra orientación se sostiene en este terreno gracias a la última enseñanza de Jacques Lacan, lo que nos permite apuntar a veces en un tiempo “rápido” a un reabrochamiento de una solución sintomática para un sujeto, o constatar los efectos terapéuticos fruto de una nominación, o el efecto terapéutico que se produce a partir de una sutil orientación respecto del goce, etc. Es decir, una clínica del síntoma del sujeto.

En ese contexto en el que hay que situar la cuestión de los efectos terapéuticos rápidos. En fin, cuestiones todas ellas apasionantes para el debate.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Newsletter

Suscríbete a nuestra newsletter y y entérate de todas las actividades y noticias de la Sección Clínica de Madrid (Nucep).

SUSCRIPCIÓN

Síguenos en Facebook